Los aportes de Fidel a la ideología, conciencia y lucha revolucionaria
del pueblo cubano y latinoamericano es amplio y sobre todo de gran sustento y
autoridad, por ello se muestra un resumen de lo que en el libro IDEOLOGIA,
CONCIENCIA Y TRABAJO POLÍTICO en primer capítulo nos enseña el Comandante,
pensamiento necesario para éste especial momento que atraviesa América en
general y Bolivia en particular.
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Ideología
es ante todo conciencia; conciencia es actitud de lucha, dignidad, principios y
moral revolucionaria. Ideología es
también el arma de lucha frente a todo lo mal hecho, frente a las debilidades,
los privilegios, las inmoralidades. La lucha ideológica ocupa hoy para todos
los revolucionarios, la primera línea de combate, la primera trinchera
revolucionaria.
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Y nuestra
propia revolución es un ejemplo de lo que significa le fe en el hombre, porque
nuestra propia Revolución surge de cero, surge de la nada; no se tenia un arma,
no se tenía un centavo, no eran siquiera conocidos los hombres que empezaron
aquella lucha, y frente a todo aquel poderío, frente a los cientos de millones
de pesos, frente a las decenas de malos soldados, porque nosotros creíamos en
el hombre, la revolución fue posible. No solo fue posible la victoria, fue
posible enfrentarse al imperio…
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…La
revolución, además, ha despertado las conciencias, ha enseñado a ver, y sobre
todo a ver las grandes injusticias y ver las grandes mentiras. La revolución ha
sido como una luz que se enciende en medio de la noche, la Revolución ha sido como
un sol, cuyos rayos alumbran un amanecer de la patria. La revolución nos ha
enseñado lo que no habíamos aprendido en muchos años vividos; la revolución nos
ha enseñado a comprendernos unos a otros, a querernos unos a otros.
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…Y por
eso, cuando hay un trabajador confundido, nuestro deber es orientarlo, cuando
hay un trabajador que no comprenda los problemas, cuando hay un trabajador que
no comprenda los problemas de la revolución, nuestro deber es explicárselos;
cuando haya un trabajador que no tenga conciencia revolucionaria, nuestro deber
es hacerle conciencia revolucionaria.
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Y a los trabajadores hay que enseñarlos a
pensar como clase, hay que enseñarlos ha pensar como trabajadores y no como
sector; a trabajadores hay que enseñarlos a pensar no solo en los obreros de su
sector, sino en los obreros de otos sectores…
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Aquí no
sólo se enseña al campesino a manejar un arma, sino que se le enseña también a
manejar una pluma y a leer un libro.
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Antes era
la impotencia y la ignorancia; antes eran las manos vacías, las manos sin armas
y la mente sin educación: ¡Hoy armamos los brazos y las mentes!
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Hay
personas que todavía no han ascendido y no han avanzado hacia una conciencia
revolucionaria. Y si nosotros creemos que Revolución es simplemente decir
Revolución, y que socialismo es simplemente decir socialismo, y “somos
socialistas pa´lante y pa´lante”, y que no hay que hacer nada más, y no ir al
fondo y a la médula de las cuestiones, estamos completamente equivocados…
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…El
socialismo no se crea por generación espontánea, el socialismo hay que
construirlo, y el artífice esencial de la construcción del socialismo es el
partido.
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…ahí está
el arte de los revolucionarios, el arte hay que desarrollar, el arte que hay
que aprender; ¡cómo llevar las masas a la lucha! Porque son las masas las que
hacen historia, pero para que hagan historia hay que llevarlas a la lucha.
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Las ideas
pueden acelerar un proceso, como pueden retrasar considerablemente un proceso.
Y nosotros entendemos que es necesario el cumplimiento
de un requisito, que es el triunfo de las ideas revolucionarias en las masas,
no en todas las masas, sino en una parte suficientemente amplia.
Esto no quiere decir que la acción debe esperar el
triunfo de las ideas. Este es uno de los
puntos esenciales en cuestión: los que creen que es necesario, primero, que las
ideas triunfen en las masas antes de iniciar la acción, y los que comprenden
que precisamente la acción es uno de los más eficaces instrumentos de hacer
triunfar las ideas en las masas.
Si nosotros hubiésemos tenido esa concepción, jamás
habríamos iniciado un proceso revolucionario. Bastó que las ideas tuviesen fuerza en un número suficiente
de hombres para iniciar la acción revolucionaria; y, a través de la acción, las
masas fueron adquiriendo esas ideas, y las masas fueron adquiriendo esa
conciencia.
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…y
recordando las palabras de Camilo, tenemos que decirnos: Hay que atrincherarnos
en la línea revolucionaria. Tenemos que atrincherarnos en nuestra línea de
principios, tenemos que atrincherarnos en las ideas del marxismo-leninismo más
que nunca, tenemos que atrincherarnos en las ideas del socialismo y el
comunismo más que nunca.
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...partiendo
del pensamiento marxista-leninista y partiendo del pensamiento martiano,
partiendo de una valoración correcta de nuestro pueblo, de su idiosincrasia, de
su historia, de las realidades objetivas que sufría, aunque no fueran tan
terribles como las que padecen otros países de nuestro continente, llegamos a
la conclusión de que la revolución es posible en nuestro país…
…Por eso digo que la primera gran prueba de que
nuestra Revolución fue creadora, es que no siguió esquemas, y en la
construcción del socialismo, nuestra Revolución hizo muchos aportes, siempre
fiel a los principios del marxismo-leninismo…
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…Al
principio la Revolución
era una emoción, algo emotivo; hoy la Revolución es una conciencia de la gente, un
sentido de la responsabilidad, del deber, un saber lo que se hace, por qué lo
hace y para qué lo hace…
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…las
ideas no generan crisis; alguien que quisiera generar una crisis con una idea
está loco, son las crisis las que generan ideas, es esta crisis la que está
generando ideas, está generando conciencia, está generando unidad, está
generando, está generando programas de lucha para todos nosotros ya que tenemos
más conciencia…
Debemos invertir nuestras energías en formar
conciencia, hacer conciencia, es en lo que debemos invertir nuestro tiempo, y
eso es lo que vale; porque no se va a resolver en un peque círculo de personas
que se reúnen y conversan, porque eso es endeble. Eso es flojo, es riesgoso. Si
creemos que vamos a resolver los problemas en cenáculos, reuniones, sería un
gran error. La garantía más segura es que estas ideas formen parte de la
conciencia de nuestros pueblos…
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…que nos
estamos aproximando a aquellas condiciones que dieron lugar históricamente en
otros estallidos, a las revoluciones clásicas, a los estallidos incontrolables,
inmanejables. Y creo que si esto sigue acumulándose, si todos estos problemas
se siguen acumulando, si todos estos problemas sociales se siguen agravando –y
se ve claro que se siguen agravando en todas partes- si el desempleo, el
subempleo, la pobreza, la desnutrición, se siguen cumulando…. Si estos
problemas no se resuelven, nos vamos a acercar a esas condiciones objetivas que
darían lugar a los estallidos revolucionarios clásicos. Y ojala sean consientes
los dirigentes políticos, ojala sea sabios, primero para resolver los problemas
objetivos de las economías de nuestros países, y segundo, para llevar a cabo
las medidas de justicia, de equidad, de distribución de riquezas, los cambios
sociales imprescindibles, necesarios, para que se llegue a la justicia social,
realmente sin necesidad de traumas tan terribles como son las revoluciones
clásicas y como son, en general, todas las revoluciones.
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Por eso
es bueno que nuestro pueblo aprenda en la lucha, en el trabajo. Y créanme que
si nos dieran a escoger entre una revolución sin dificultades, en que todo
sería fácil y sencillo, y una revolución con dificultades, escogería una
revolución con dificultades, porque las dificultades son las que enseñan y
engrandecen a los pueblos.
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…planteamos
la necedad de cambios sociales profundos, o al menos de cambios sociales que
alivien, que mejoren, que cambien la situación de los sectores más pobres, de
los sectores más sufridos de nuestro hemisferio. El énfasis lo estamos poniendo
más en la batalla común contra los que nos explotan, contra los que nos saquean,
que en los propios cambios sociales, pero los cambios sociales se hacen
realmente indispensables en nuestro hemisferio.
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…Y la
revolución es eso con otras muchas cosas más. Es también una acción, es también
un trabajo práctico, es la necesidad de resolver los problemas vitales de la
sociedad y del pueblo. ¿Para qué queríamos el poder revolucionario, si el poder
revolucionario en manos del pueblo no significaba la oportunidad, simplemente,
de proclamar el triunfo de las ideas, sino también de proclamar el triunfo de
las realidades?...
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Y en la
medida en que avancemos y que el pueblo vea el resultado del trabajo como en
muchos sitios, como lo hemos visto reaccionar en tanto y tantos sitios ante las
cosas reales, ante los esfuerzos reales que ven hacer, en la misma medida será un pueblo cada vez
más y cada más convencido. ¿Y qué cosa hay que las masa no puedan comprender,
qué verdad hay que las masas no puedan comprender?
Y, por eso, hay un deber de nuestra revolución, hay un
deber de todos nosotros para con los fundadores del marxismo, hay un deber
internacionalista que ocupa el primer lugar. ¿Cuál? Luchar por el prestigio de
sus ideas, luchar por el triunfo de sus ideas.
¡Nuestros errores fortalecen a los enemigos del
socialismo, nuestros errores arman a los enemigos del socialismo, nuestros
errores brindan material para los detractores y los calumniadores, nuestros
éxitos dejarán en la impotencia a nuestros detractores!
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Las ideas
tienen mucha importancia, si los problemas no se entienden con claridad, no tienen
posibilidades de resolverse…
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…Debemos
evitar confundir al hombre de conciencia subdesarrollada con los problemas
creados en otros por el subdesarrollo de la conciencia de los que les dirigen.
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…Porque
permítanme decirles algo: la revolución es el arte de unir fuerzas; la
revolución es el arte de aglutinar fuerzas para librar las batallas decisivas contra el imperialismo. Ninguna
revolución, ningún proceso se pueda dar el lujo de excluir a ninguna fuerza, de
menospreciar a ninguna fuerza: ninguna revolución se puede dar el lujo de
excluir la palabra sumar…
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…Porque
la unidad de nuestro pueblo no se basa en la idolatría a un individuo o el
culto servil a un individuo, se basa en una conciencia política sólida y
profunda. Y las relaciones de la dirección de nuestra revolución con el pueblo
se basan en su conciencia, se basan en principios, se basan en la lealtad
probada durante más de 26 años, se basa, entre otras cosas, en el hecho de no
haberle dicho jamás una mentira al pueblo.
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Yo creo
en la dirección colectiva, además, no creo que los individuos, las
personalidades, hagan historia. Yo estoy muy consiente de cual ha sido mi
papel, y ha sido un papel –estoy consiente-, en un momento determinado, muy
importante, porque cuando no hay nadie y empiezan unos pocos, la idea de
algunos o de una persona puede tener un gran valor. En la actualidad la idea no
es la idea de un individuo que piensa de una manera, son millones de personas y
decenas de miles de cuadros que piensan de la misma manera.
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Surge una
conciencia de responsabilidad. Se reproducen cambios cualitativos en la mente
de nuestro pueblo, de nuestros hombres, de nuestros cuadros. Quienes se
resistan a cumplir su deber, la tarea que les toca, serán aplastados por la
conciencia que ya despierta y que los apartará del camino de la Revolución y del pueblo. Y eso tiene el filo de un
machete que corta, y una tremenda fuerza.
Esa conciencia tiene que irse haciendo en todos y cada
uno de nosotros en la batalla grande que tenemos por delante…
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Es muy
saludable que la ciudadanía, la colectividad, tenga conciencia de sus problemas,
es muy necesario y es muy saludable.
Porque en la medida en que tengamos conciencia clara de nuestros problemas,
trabajaremos todos, todos, por la solución de estos problemas.
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…Y debemos
enseñar al pueblo, enseñar al pueblo, que sólo tendrán derecho a estar al
frente de sus destinos quienes sean capaces de dar el máximo, de hacer el
máximo honestamente y sin demagogia, y sin engaño, y sin politiquería.
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Nosotros
no podemos incurrir en la ilusión o e el error, en ningún momento, de que el
socialismo y el comunismo se pueden construir sin el partido, sin el trabajo
abnegado del partido y de la juventud, sin el trabajo revolucionario, sin el
trabajo político; porque podemos, por un lado, estar creyendo que estamos desarrollando el
país, aumentando el caudal de riquezas, y, por el otro lado, corrompiendo a los
hombres. La construcción del socialismo implica utilizar mecanismos, implica
utilizar fórmulas que se adaptan a un momento histórico, a una circunstancia
histórica, e un periodo de tránsito; y nuestra doctrina, que es sin duda la más
hermosa, la más revolucionaria, la más humana que ha existido jamás, se propone
una sociedad comunista.
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… en el
capitalismo hay muchas contradicciones de intereses, hay unas insuperables
contradicciones de clases que no existen, no pueden existir, no deben existir
en el socialismo, en que los intereses de todos se concilian; en que no se
trabaja para un explotador, se trabaja para el pueblo, y el pueblo trabaja para
sí mismo.
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Nadie por
sí sólo, ninguna institución por sí sola puede ir muy lejos, todas necesitan de
la colaboración de las demás. Por eso hay que combatir como una tendencia muy
negativa todo intento que tienda aparte, lo que hay es que buscar la más
estrecha colaboración entre todas las instituciones, que es lo que realmente
permite avanzar
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Pero
ninguna idea triunfa así, fácilmente. Para que una idea triunfe hay que empezar
a pensarla bien, hay que predicarla, hay que defenderla, hay que persuadir a
mucha gente, y entonces al final la idea triunfa…
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…¡Conciencia
comunista significa que el día de mañana las riquezas que hacemos entre todos,
las disfrutemos por igual entre todos! ¡Eso es el comunismo, esa es la
conciencia comunista!
·
..…..