Neoliberalismo "progre" o la función de las ONG's en América Latina

Erasmo Magoulas REBELION

En mi análisis crítico a las ONG no incluyo a todas en términos absolutos, todos sabemos que las ciencias sociales son normativas en cuanto a su conducta y aproximativas en cuanto a su trabajo epistemológico.

No quiero que ningún desprevenido salte diciendo “¡Ah no, pero mi ONG no es así!”. Lo que trato de plantear es un perfil político-ideológico de la mayoría de las ONG, de su ontología ideológica, de su matriz interpretativa de la realidad de los países dependientes, de su lenguaje “progre” pero que evade categorías “conflictivas” como clase e imperialismo (por nombrar sólo dos), de su imaginario de “justicia social”, y de su interpretación de “causas justas”.

Mi análisis tampoco es un ataque a los “cooperantes” y técnicos “sobre el terreno” de estas ONG, que han conseguido un trabajo con su esfuerzo personal, en estos duros tiempos de prescindibilidad y tercerización laboral.

Muchos creen honestamente en lo que hacen y creen que lo que hacen es lo que se debe hacer en los países del llamado Tercer Mundo, para sacarlos del atraso y la pobreza. Sus formaciones académicas en el funcionalismo, el institucionalismo, el neoestructuralismo y en el posibilismo de la tercera vía giddensiana (Anthony Giddens) les da las herramientas para interpretar nuestras realidades mediante el “discurso único” que no es el mismo de la Agenda de Washington, pero es igual (como diría un trovador cubano). Las ONG en América Latina no sólo infiltran ideológicamente a los sectores populares (penetración desde abajo y adentro) con los cuales trabajan directamente en proyectos de “auto ayuda” y “desarrollo microempresarial”, en escuelas, barrios, cooperativas, comunidades marginales, áreas rurales, fábricas etc., sino que también infiltran ideológicamente a los “cuadros” de organizaciones y a las mismas organizaciones, potencialmente calificadas para vigorizar al movimiento popular, darle formación político-ideológica y ser promotoras y acompañantes del cambio político-social.

Esto se hace palmariamente evidente cuando alguien plantea una subjetividad diferente a la del oenegeismo, cuando alguien recurre a categorías de análisis distintas, cuando alguien defiende modelos de procesos históricos en donde las ONG no han tenido ninguna participación. El asombro, la perplejidad y después el sarcasmo brota inmediatamente desde los técnicos y “cooperantes” internacionales de las ONG y de sus asociados ideológicos de los organismos vernáculos.

En el caso particular de Honduras y en los hechos que se desencadenan a partir del 28 de junio, hay actores de primera línea que han sido expuestos desde el mismo inicio por estudiosos de la talla de James Petras y Eva Golinger, por nombrar sólo dos. El avance relativo, en la correlación de fuerzas político-sociales, de los sectores populares y del movimiento social (a pesar de su pobre estructuración y organicidad) a través de un objetivo común, como lo fue la llamada por el presidente Manuel Zelaya a una consulta popular, hizo que la burguesía retardataria y parásita hondureña sintiera una pérdida sustancial de su hegemonía política.

No fueron suficiente los medios de información (en su absoluta mayoría y de los de mayor penetración en manos de la burguesía), todos sus aparatos ideológicos del Estado, sus estructuras religiosas de dominación y adoctrinamiento, para frenar lo que se veía venir, un rotundo triunfo por el “Sí” a la “Cuarta Urna” de fines de noviembre. La burguesía tuvo que recurrir a sus “aparatos de represión del Estado”. Pero este entramado de la realidad socio-política hondureña no estaría completo sin un componente, que en el caso de éste país centroamericano es esencial, la presencia del imperialismo usamericano.

¿Y si en la potencial Asamblea Constituyente se planteaba la ilegitimidad de la Base Militar de Palmerola? El poderío militar usamericano en la región centroamericana podría haber tenido la misma suerte que la Base de Manta en el Ecuador, cuyos días parecen contados. ¿Hasta donde se pueden estirar las “nuevas” concepciones democráticas de la “nueva” administración de la Casa Blanca? Aún dándole el beneficio de la duda a la administración de Obama, hay y tiene un peso especifico de relevancia en lo político-ideológico, el acumulado histórico de dominación por parte del Imperio, y del servilismo y satelitismo de las clases dominantes de Honduras. Un enclave militar usamericano que lleva décadas de funcionamiento policial en la región. Con un historial de terrorismo de Estado global difícil de igualar. Un imaginario político por parte de la dirigencia política hondureña que no ha volado más allá de ser un apéndice de los ideólogos del Departamento de Estado. Un desarrollo político ideológico de los sectores populares embrionario a resultas de lo anterior y de la suma de políticas anti-estatales y de fidelidad absoluta a la religiosidad de Hayek, Friedman y Popper (los sumos sacerdotes del “libre mercado”) y consecuentemente al desmantelamiento del Estado, como regulador y promotor de un mínimo marco de equidad para todos. Una cultura subordinada, pacata y ligada íntimamente al fenómeno de la imagen pueril consumista, ha llevado a grandes sectores del pueblo a no leer absolutamente nada y a altos índices de analfabetismo funcional. Políticas educacionales cada vez más empobrecidas son los cimientos endebles en los cuales fácilmente puede imperar el retraso político-ideológico, modelo en el que puede desarrollarse con facilidad un proyecto de dominación.

El mismo trovador cubano lo dijo magistralmente en una canción: ...”al Águila le duele que el niño vaya sano a la escuela, por que de esa manera de justicia y cariño, no se afila su espuela”. Pero si los actores protagónicos del contraataque neoliberal en Nuestra América son el aparato industrial-militar del imperio, el sistema financiero FMI-BM, el aparato mediático transnacional, el aparato corporativo en busca de recursos naturales y humanos, las burguesías apátridas vernáculas y sectores de los Ejércitos nacionales como fuerzas de ocupación y la transnacional del narcotráfico dirigida desde Usamérica; también existe una red organizativa que trabaja desde abajo en el adormecimiento de conciencias y en la compra de voluntades, las ONG.

Veamos este caso de penetración neoliberal con mayor detalle:

•En la década de los `80s el Consenso de Washington (Paquete de “Reformas Estructurales”) polariza las sociedades periféricas dependientes y provoca en ellas descontento social a gran escala. Los casos paradigmáticos podrían ser el de Argentina y Chile, como países emblemáticos en el seguimiento de las medidas de “libre mercado”, pero la epidemia inducida se repite a lo largo del subcontinente. El descontento social lleva a la organización de movimientos populares de carácter clasista.

•Los países promotores y beneficiarios de los paquetes y políticas neoliberales, Usamérica y países Europeos comienzan a financiar y promover una estrategia “paralela desde abajo”*. Con los gobiernos “democráticos”, “democracias limitadas” o “neo-autoritarismos” no se podía emplear los procedimientos de “choque social” (centros clandestinos de detención y desaparición, torturas, eliminación masiva de oponentes políticos) que se llevaron a cabo durante las dictaduras militares de los 70’s.

•Estas organizaciones de “base” debían enarbolar una lucha sin cuartel expresa o enmascarada (dependiendo de las diferentes coyunturas políticas de la región) hacia toda idea de intervención del Estado. En síntesis estas organizaciones de “base” debían llevar las ideas del neoliberalismo (Hayek y Friedaman) desde los centros y superestructuras hacia las áreas conflictivas, barrios, comunidades, asentamientos urbanos y rurales pobres. La ideología antiestatista*, debía ser el motor de intervención dentro de las clases conflictivas.

Esto producirá un “colchón social”*, despresionará el descontento de las mayorías populares y desarticulará el movimiento social y popular de clase.

Otro factor histórico ayudaría a la confusión del carácter político de las ONG por parte de muchos sectores del campo popular y antiimperialista, es el papel desempañado por algunas ONG en defensa de los DD.HH. durante las sangrientas dictaduras del Plan Cóndor en la década de los 70s, así como también los años de represión con grado de genocidio y etnocidio en Centroamérica.

Este período creó una imagen favorable de las ONG. Incluso dentro de la izquierda eran vistas como formando parte del “campo progresista”.

Pero aún es esa etapa histórica sus limitaciones y contradicciones se hicieron evidentes a tal grado que no se las puede de ninguna forma incluir como organizaciones pertenecientes al campo popular y antiimperialista, por ejemplo:

•Denunciar las violaciones de DD. HH. sin denunciar a los EEUU y Europa*.

•Desvinculación de políticas económicas neoliberales y las violaciones de los DD. HH.

•Denuncias de las violaciones de los DD.HH. como actos de insanía y “barbarie” por parte de las fuerzas militares, descontextualizando el hecho con el proceso histórico y de clase. Reafirmación de concepciones colonialistas: “superioridad moral” del centro, primitivismo de la periferia, civilización desde el centro (Europa y Usamérica) barbarie desde la periferia.

Como lo planteamos anteriormente hay una convergencia ideológica clave entre las ONG y los organismos de Bretton-Woods (BM, FMI): su compartida oposición al “estatismo”. Mientras las ONG lo atacan desde un análisis de “izquierda” defendiendo a la “sociedad civil” del monstruo del Estado. Descargan contra el Estado todos los males imaginables; alejado de los intereses de la “gente”, ente limitador de las libertades civiles, autónomo y descontrolado, arbitrario, ineficiente, etc.

La Agenda de Washington lo ataca desde la derecha en defensa del “libre mercado”. La ética del mercado es la única ética posible y la libertad del mercado implica la libertad del hombre. El Estado es el gran enemigo de la libertad del hombre. Según los teóricos de la Agenda de Washington el desarrollo de la democracia depende del desarrollo del libre mercado y por consiguiente del desmantelamiento del Estado.

En resumen, mediante las ONG financiadas y patrocinadas por los países y organismos centrales del neoliberalismo se ataca al Estado haciendo incidencia ideológica sobre los sectores conflictivos que sufren las medidas de choque económico del “paquete de reformas estructurales”.

Tanto el Banco Mundial como el FMI, las Fundaciones occidentales, los partidos políticos neoliberales de Europa y los Estados Unidos (que son todos), las organizaciones de incidencia política y de eterna reformulación y “rejuvenecimiento” del capitalismo llamadas “Think Tanks”, los clubes de los super-archi ricos y los medios corporativos, financian a estas organizaciones de incidencia neoliberal desde abajo.

Mientras el Consenso de Washington aplicaba su receta neoliberal a los países del Tercer Mundo y desmantelaba el tejido económico, social y político que sólo puede proveer un Estado consolidado y que responda a los intereses mayoritarios; mediante las privatizaciones, el pago de la deuda fraudulenta, la desregulación laboral, el desmantelamiento de la seguridad social o su privatización, la pulverización del aparato sindical clasista, la apertura de los mercados y su consiguiente destrucción de la pequeña y mediana empresa nacional local, las políticas de ajuste fiscal y su recorte al gasto público básico; alientan y financian la formación de ONG que suministran servicios sociales (analgésicos a un paciente que sufre de envenenamiento) para compensar a las víctimas por los efectos de su mismo veneno. Las ONG vienen con sus proyectos de auto-ayuda, infiltrando la ideología neoliberal en la base, su “educación popular” se orienta a la enseñanza de valores de competencia e individualismo, de esa manera mina al movimiento popular clasista, capta líderes potenciales de las OP minando su conciencia de clase.

Mediante su trabajo en el “terreno” y dentro de las comunidades afectadas por las medidas de la Agenda de Washington las ONG se convirtieron en la “cara comunitaria”* (estrategia desde abajo) del neoliberalismo, creando confusión en parte del movimiento social. Mediante esta “cara” las ONG tratan de mostrar una desvinculación del proyecto neoliberal.

Inclusive dentro de algunos sectores de la izquierda se analiza al neoliberalismo exclusivamente desde sus componentes externos y superiores (desde afuera y arriba) = FMI, BM, Transnacionales, aparato militar-industrial y no desde sus componentes internos e inferiores, de base (internos y de abajo) = ONG.*

Neoliberalismo ---> Arriba y Afuera ---> FMI, BM

Neoliberalismo ---> Abajo y Adentro ---> ONGs - Microempresas

La “actividad local” emblema de acción de las ONG es una trampa ideológica, pues desarticula al movimiento popular mediante paradigmas falsos como el del “no poder” y también mediante la competitividad por recursos financieros.

El énfasis en la “actividad local” trabaja paralelamente con el proyecto neoliberal, pues le permite a los regimenes neoliberales y a las entidades financieras internacionales dominar la política socio-económica macro y canalizar la mayoría de los recursos del Estado como subsidios al capital exportador y al pago de la deuda externa. Se ajusta el gasto fiscal, menos recursos para salud, educación y viviendas populares y mas recursos para el pago de la deuda externa, las operaciones comerciales transnacionales, etc. *

Los regímenes neoliberales se apropian de los resortes jurídico-políticos del Estado, transforman su legislación para hacer más eficiente la transferencia de recursos desde este a las multinacionales, la burguesía exportadora y financiera y para el pago de la deuda externa.

Mientras: a) Los regímenes neoliberales transfieren mediante las privatizaciones, recursos y propiedades del Estado a las transnacionales y a las burguesías vernáculas dependientes. b) Desmantelan el aparato sindical clasista. c) Desrregulan los precios de la canasta familiar. D) Hacen retroceder 30 o 40 años las conquistas de la clase trabajadora. E) Abren sus mercados a las importaciones, mientras se cierran los mercados centrales a nuestros productos con valor agregado. F) Se recurre a diferentes dosis de represión política, mediante los aparatos de represión del Estado, en forma de asesinatos selectivos, limpieza social, “lucha contra el crimen”, “tolerancia cero”, etc...

Las ONG no forman parte de la resistencia sindical, ni de las luchas barriales, ni de las organizaciones campesinas clasistas, ni de los sectores del pensamiento y la intelectualidad orgánica a un proyecto nacional, popular y antiimperialista.

Por el contrario, concentran su actividad en proyectos privados locales, promocionando el discurso de la empresa privada en las comunidades locales a través de los micro- emprendimientos.

Las ONG construyen puentes ideológicos (imaginario) entre los “capitalistas” de pequeña escala y las grandes corporaciones que son beneficiadas con las medidas neoliberales. Recrean en los sectores populares el paradigma algeriano (Horatio Alger) que dentro del capitalismo y con él es posible el progreso y el ascenso social, en tanto y en cuanto se trabaje muy duro.

El trabajo de las ONG se encamina en la destrucción del Estado y de su papel de servicio público, de generador de riquezas, de factor estructurante de país y nación, de motor del desarrollo de un modelo científico-técnico encaminado a resolver la problemática nacional y de las grandes mayorías, de elemento coadyuvante al desarrollo nacional y de regulador de la distribución equitativa de la riqueza generada. Perpetúa el estigma generado desde los medios corporativos de información de que el Estado limita la libertad individual de los ciudadanos, coarta el espíritu emprendedor del individuo, es ineficiente en su monstruosidad y su burocratismo. Por otro lado las ONG enarbolan su lucha en beneficio de una abstracción como lo es la “sociedad civil”, concepto que esta preñado de una gran dosis de pseudo-análisis sociológico anti-dialéctico y antihistórico.

*”América Latina: De la Globalización a la Revolución” James Petras

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