DECLARACIÓN DE NUEVA DELHI
El XIº Encuentro internacional de los partidos comunistas y obreros, realizado en Nueva Delhi del 20 al 22 de noviembre del 2009, discutió la crisis internacional del capitalismo, la lucha de los trabajadores y de los pueblos, las alterativas y el papel de los comunistas y de los movimientos de la clase trabajadora:
• Reitera que la actual recesión global responde a una crisis del sistema capitalista, demostrativa de sus limitaciones históricos y de la necesidad de su superación revolucionaria. Demuestra la agudización de la contradicción principal del capitalismo entre el carácter social de la producción y la apropiación capitalista privada. Las políticas afines al capitalismo tratan de ocultar esa contradicción irresoluble entre capital y trabajo que se encuentra en el corazón de la crisis. Esta crisis intensifica las rivalidades entre los poderes imperialistas a lo largo de organismos internacionales -Fondo monetario internacional (FMI), Banco mundial (BM) y otros- los cuales están implementando sus ”soluciones” cuyo principal instrumento radica en la intensificación de la explotación capitalista. La NATO está promoviendo una nueva estrategia agresiva. Los sistemas políticos se tornan cada vez más reaccionarios recortando las libertades democráticas y civiles, los derechos sindicales, etc. La crisis, además, está profundizando la corrupción estructural la cual, bajo el capitalismo, se ha institucionalizado.
• Reafirma que la presente crisis, probablemente la más aguda y generalizada desde la Gran depresión de 1929, se manifiesta en todos los campos. Cientos y miles de fábricas se han cerrado. Las economías rurales y agrarias se hallan en receso intensificando la miseria y la pobreza de millones de agricultores y trabajadores del campo. Millones de personas se hallan sin trabajo y sin techo. El desempleo ha crecido hasta niveles sin precedentes y oficialmente se espera alcanzar el record de 50 millones. Las desigualdades de acentúan a lo largo del planeta, los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Más de un billón de personas, es decir la sexta parte de la humanidad, padece hambre. Los jóvenes, las mujeres y los migrantes son sus primeras víctimas.
• Fiel a su naturaleza de clase, la repuesta de los gobiernos capitalistas para superar esta crisis ignora la consideración de esos aspectos centrales. Todos los voceros neoliberales y los ejecutivos social demócratas, que no hace mucho desacreditaban al Estado, están ahora utilizándolo para salvar al capitalismo, esto ratifica una actitud básica: El Estado capitalista ha defendido y ampliado siempre las vías para lograr beneficios extras.
Mientras que los gastos de los rescates y las fianzas se ejecutan al costo público, los beneficiarios son unos cuantos. Esos paquetes de financiamiento se dirigen primero al rescate y luego a la ampliación de los medios de obtener ganancias.
• Los Bancos y las corporaciones financieras están ahora empeñados en hacer negocios y aumentar sus ganancias. Crece el desempleo y la depresión del salario real en aras de un aporte obligado del pueblo trabajador para ofrendar nuevamente como regalo un gran paquete de financiamiento para las corporaciones.
• Comprueba que esta crisis no es un extravió basado en la voracidad de unos cuantos o en la ausencia de mecanismos efectivos de regulación. El máximo beneficio, la razón de ser del capitalismo, ha profundizado las desigualdades económicas tanto entre países así como al interior de los mismos, durante esta década de la “globalización”. La consecuencia natural fue una disminución del poder de compra de la vasta mayoría de la población. La presente crisis es pues una crisis del sistema. Esto reivindica una vez más el análisis marxista que afirma que las crisis son inherentes al capitalismo. El capital, en su búsqueda de ganancias, viola y avasalla todo, sin consideración. En ese proceso intensifica la explotación de la clase obrera y otros estratos del pueblo trabajador imponiéndoles pesadas cargas. El capitalismo en los hechos requiere mantener una reserva de mano de obra. La liberación de tal capitalismo bárbaro puede venir solamente con el establecimiento de una alternativa real, el socialismo. Ello requiere el fortalecimiento de las luchas antiimperialistas y antimonopólicas. Nuestra lucha por una alternativa es pues una lucha contra el sistema capitalista. Nuestra lucha por una alternativa es por un sistema donde no exista la explotación del hombre por el hombre ni de una nación por otra nación. Es la lucha por otro mundo, un mundo justo, un mundo socialista.
• Consciente que el poder imperialista dominante buscará la salida de su crisis descargando el peso de la carga sobre las espaldas del pueblo trabajador, tratando de penetrar y dominar los mercados de los países de mediano o bajo nivel de desarrollo capitalista, los llamados comúnmente países en desarrollo. Aquellos tratan de lograr, en primer lugar -a través de la ronda de conversaciones sobre comercio de Doha, reflejo de la desigualdad de la economía- la aceptación de los pueblos de los países en desarrollo de la política referente a los estándares agrícolas y al Acceso al Mercado No Agrícola (NAMA), por sus siglas en inglés.
• En segundo lugar, quien es el mayor causante de la destrucción del medio ambiente está tratando de descargar toda la responsabilidad del cambio climático y la salvaguarda del planeta sobre los hombros de la clase obrera y los trabajadores. La propuesta del capitalismo para la reestructuración económica en nombre del cambio climático tiene escasa relación con la protección del medio ambiente. La esencia del “Desarrollo verde” y de la “Economía verde” radica en la imposición de nuevas regulaciones estatales monopólicas que sirven de soporte al máximo beneficio e imponen nuevas exacciones al pueblo. Bajo el capitalismo el máximo beneficio no es compatible de ningún modo con la protección del medio ambiente y con los derechos de los pueblos.
• Advierte, que la única vía de la clase obrera y el pueblo común para librarse del capitalismo es la intensificación de la lucha contra el dominio del capital. La experiencia de la clase obrera muestra que cuando pone en acción su fuerza y resiste los atentados puede tener éxito en la defensa de sus derechos. La huelga de brazos caídos, la ocupación de las fábricas y otras acciones similares de la clase obrera han forzado a la clase dominante a considerar las demandas de los trabajadores. América latina, el presente teatro de movilizaciones populares y de acciones de la clase obrera, ha mostrado cómo pueden ser protegidos los derechos y como se puede triunfar en la lucha. En este tiempo de crisis, una vez más, hierve el descontento de la clase obrera. En muchos países se han profundizado y se profundizan aun más las acciones de la clase obrera por sus reivindicaciones. Esas acciones de la clase obrera necesitan para su fortalecimiento posterior la movilización de amplias capas de las masas sometidas, no para un alivio inmediato sino para una solución a largo plazo.
• El imperialismo, reflotado por la desaparición de la Unión Soviética y los períodos de auge que precedieron a esta crisis, desplegó ataques de magnitud no vista anteriormente en contra de los derechos de la clase obrera y del pueblo. Ello fue acompañado por un frenesí de la propaganda anticomunista no solamente en cada uno de los países individualmente considerados sino en los foros internacionales (EU, OSCE, Concejo de Europa). Sin embargo, por muchos esfuerzos que desplieguen, las hazañas y las contribuciones del socialismo en la definición de los contornos de la civilización moderna permanecen inalterables. Frente a estos ataques enconados, nuestras luchas han dejado de ser, de lejos, solamente defensivas, de protección de nuestros derechos en las cuales hemos vencido hace rato. Ahora, la coyuntura exige lanzar una ofensiva, no solamente para proteger nuestros derechos sino para conquistar nuevos objetivos. No unos cuantos derechos más, sino para desmantelar completamente al edificio capitalista sustituyendo al dominio del capital por una alternativa política socialista.
• Acuerda que, bajo esas condiciones, los partidos comunistas y los partidos obreros deben esforzarse por unir y movilizar a las capas más amplias posibles de las fuerzas populares para la lucha por ocupación plena y estable, por atención médica universal, pública y gratuita, por educación y atención social, contra la desigualdad de género y el racismo, por la protección de los derechos del pueblo trabajador incluyendo a jóvenes, mujeres, trabajadores migrantes y componentes de etnias minoritarias.
• Llama a los comunistas y a los partidos obreros a emprender esta tarea en sus respectivos países y a ampliar las luchas por los derechos del pueblo contra el sistema capitalista. Aunque la crisis es inherente al sistema capitalista no basta por sí sola para su colapso automático. La ausencia de una participación comunista en el contraataque, engendra el peligro de crecimiento de las fuerzas reaccionarias. Las clases dominantes desencadenan ataques violentos para impedir el crecimiento de los comunistas y de los partidos obreros para proteger el statu quo. La social democracia continúa sembrando ilusiones sobre el carácter verdadero del capitalismo, difundiendo eslóganes tales como “humanización del capitalismo”, “regulación”, “gobierno global”, etc. Ello, en los hechos, apoya a la estrategia del capital de negar la lucha de clases y proseguir con sus políticas antipopulares. Ninguna “magnitud” de reforma puede eliminar la explotación bajo el capitalismo. La cuestión es liquidar al capitalismo. Ello requiere la intensificación de la orientación ideológica y política de la clase obrera en las luchas populares. Se propaga toda suerte de teorías como la de “no hay alternativa” a la globalización imperialista. Nuestra respuesta es “el socialismo es la alternativa”.
• Nosotros, comunistas y partidos obreros venidos de todas partes del mundo y representando los intereses de la clase obrera y demás capas de la sociedad (la vasta mayoría de la población mundial) subrayamos el papel irremplazable de los partidos comunistas y llamamos al pueblo en general a unirse a nosotros en la profundización de la lucha declarando que el socialismo es la única alternativa real para el futuro de la humanidad y ese futuro es nuestro.
LISTA DE PARTICIPANTES.
Partido comunista de la Argentina
Partido comunista de Australia
Partido comunista de Bangladesh
Partido obrero de Bélgica
Partido comunista de Brazil
Partido comunista brasilero
Partido comunista deGran Bretaña
Partido comunista del Canadá
Partido comunista de China
Partido comunista de Cuba
AKEL
Partido comunista de Bohemia y Moravia
Partido obrero de Korea
Partido comunista de Dinamarca
Partido comunista de Finlandia
Partido comunista francés
Partido comunista alemán
Partido comunista de Grecia
Partido progresivo del pueblo de Guyana
Partido de los obreros comunistas de Hungría.
Partido comunista de India (Marxista)
Partido comunista de India
Partido Tudeh de Iran
Partido comunista de Irak
Partido comunista de Irlanda
Partido comunista de Israel
Partido de los comunistas italianos
Partido de la Refundación
Partidote los comunistas de Kirguizia
Partido del pueblo revolucionario de Laos
Partido socialista de Letonia
Partido comunista libanés
Partido comunista de Luxemburgo
Partido comunista de México
Partido comunista de Nepal (Unión Marxista Leninista)
Nuevo Partido comunista de Holanda
Partido comunista de Noruega
Partido comunista de Pakistán
Partido comunista palestino
Partido del pueblo palestino
Partido comunista del Perú
Partido comunista portugués
Partido comunista de la Federación rusa
Partido comunista de la Unión Soviética
Partido comunista de los obreros rusos
Partido comunista de Sud África
Partido comunista de los pueblos de España
Partido comunista de España
Partido comunista de Sri Lanka
Partido comunista de Suecia
Partido comunista sirio
Partido comunista de Turquía
Partido comunista de EEUU
Partido comunista de Vietnam
Partido comunista de Yugoslavia
El Partido comunista de Bolivia (PCB) no pudo estar en el encuentro de Nueva Delhi por razones económicas, hace suya la presente declaración y la suscribe plenamente.


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