ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA UNIVERSIDAD

Considerando los altos sueldos y salarios que perciben los sectores docente y administrativo y tomando en cuenta que estos son extremadamente superiores a los que recibe el pueblo trabajador. Considerando que la Universidad se encuentra paralizada 10 días debido a las medidas adoptadas de manera unilateral por los sectores docente y administrativo, y que este paro perjudica únicamente al estamento estudiantil. Tomando en cuenta que la gestión 2/2009 corre el riesgo de suspenderse, al igual que el curso de verano próximo. La JUVENTUD COMUNISTA DE BOLIVIA: Rechaza rotundamente cualquier petición de aumento de sueldos y salarios de los sectores docente y administrativo. Exige el inmediato retorno a clases del estamento docente y la restitución de las actividades administrativas de la UMSS. Condena la actitud pasiva y desarticuladora de la FUL (Federación Universitaria Local) que no ha cumplido su rol como dirección estudiantil.
¡RETORNO INMEDIATO A CLASES! ¡NO AL AUMENTO SALARIAL! ¡¡¡HACIA LA REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA!!!
Cochabamba, 24 de Noviembre de 2009
Juventud Comunista de Bolivia Comité Regional Cochabamba Comisión Universitaria

¿QUE ES EL PUEBLO?

El pueblo es el artífice principal, el sujeto real de la historia. El pueblo está constituido, ante todo, por los trabajadores y en la sociedad de clases antagónica, por las masas explotadas. El concepto de masas populares es una categoría histórica en la que se consideran todos los grupos y clases sociales, se caracterizan:

- Por, tener como núcleo a las masas trabajadoras, que producen los bienes materiales.

- Por, abarcar a la gran mayoría de la población, opuesta a las clases reaccionarias, anti populares de la sociedad.

- Por, aglutinar a todas las capas sociales que contribuyen al progreso social.

Las masas trabajadoras hacen la historia, con su trabajo productivo. Con sus manos se crean todos los valores materiales: las ciudades y los pueblos, las fábricas y los talleres, los caminos y los puentes, ellos producen los alimentos y los utensilios domésticos, es decir todo aquello que hace, inconcebible la existencia de la humanidad.

En el concepto de pueblo se incluyen las masas trabajadoras, que siempre constituyen el elemento más importante de las fuerzas productivas de la sociedad, en la sociedad capitalista está formado por el proletariado y los campesinos; la palabra pueblo unifica determinados elementos capaces de llevar la revolución hasta su término.

El concepto de pueblo, incluye a las clases y capas de la población que, por su situación objetiva, están interesadas en participar y son capaces de participar, en el cumplimiento de las tareas del desarrollo progresivo de la sociedad. La parte fundamental de las masas populares en todas las sociedades la constituyen los traba-jadores, los productores directos de los valores morales y espirituales, también los intelectuales progresistas y revo-lucionarios y hasta los estudiantes que con su energía y vitalidad potencian las fuerzas del cambio.

En el momento histórico que nos encontramos, la oligarquía, busca por todos los medios, legales e ilegales, Constitucionales e inconstitucionales, violentos y no violentos, recuperar los espacios de poder perdidos en el manejo del estado y la administración porque paulatinamente se va favore-ciendo al autentico y único generador de riqueza: el pueblo trabajador.

Las medidas económicas puestas en marcha por el gobierno de Evo, afecta a los intereses de la oligarquía, es indudable que el proceso debe continuar y profundizarse, por ello, es imperioso ratificar la confianza en el proceso votando por el compañero EVO MORALES PARA PRESIDENTE el proximo 6 de Diciembre.

El pueblo debe hacer historia y derrotar a la antipatria y a la oligarquía

Acerca de la insurreccion ( Marx y Engels)

Ahora bien, la insurrección es un arte, lo mismo que la guerra o que cualquier otro arte. Está sometida a ciertas reglas que, si no se observan, dan al traste con el partido que las desdeña. Estas reglas, lógica deducción de la naturaleza de los partidos y de las circunstancias con que uno ha de tratar en cada caso, son tan claras y simples que la breve experiencia de 1848 las ha dado a conocer de sobra a los alemanes. La primera es que jamás se debe jugar a la insurrección a menos se esté completamente preparada para afrontar las consecuencias del juego. La insurrección es una ecuación con magnitudes muy indeterminadas cuyo valor puede cambiar cada día; las fuerzas opuestas tienen todas las ventajas de organización, disciplina y autoridad habitual; si no se les puede oponer fuerzas superiores, uno será derrotado y aniquilado. La segunda es que, una vez comenzada la insurrección, hay que obrar con la mayor decisión y pasar a la ofensiva. La defensiva es la muerte de todo alzamiento armado, que está perdido antes aún de medir las fuerzas con el enemigo
(Revolución y contrarrevolución en Alemania, Karl Marx y Engels, Cap XVII, la Insurrección (fragmento)

PRONUNCIAMIENTO ANTE EL PARO DOCENTE – ADMINISTRATIVO EN LA UMSS

Este viernes 20 el sector docente y el sector administrativo han declarado un nuevo paro indefinido, el perjudicado es únicamente el estamento estudiantil ya que estos dos primeros no dejarán de recibir el sueldo que les corresponde.

La gestión 2/2009 debido a estos mismos problemas comenzó exageradamente tarde y debe acabar hasta el 23 de diciembre, de no ser así, al año siguiente, la Universidad no recibiría el presupuesto asignado por el gobierno. El futuro de la UMSS y los estudiantes que cursamos este semestre es incierto, los docentes, administrativos, y autoridades incapaces de solucionar el conflicto, guían a la Universidad hacia una situación desastrosa.

La Federación Universitaria Local que esta totalmente subordinado a estos estamentos lo único que hace es sacar un comunicado de carácter radicaloide, el cual obviamente no será cumplido, ya que quienes prácticamente colocaron a esta FUL derechista como dirección universitaria fueron las autoridades y el sector docente.

Es necesario recalcar al pueblo Cochabambino que nuestro rechazo a estas medidas se basa en que los sueldos y salarios que se perciben en la UMSS son inmensamente superiores al promedio del pueblo en general, como muestra hay que recordar que hay chóferes en la UMSS que ganan alrededor de 8.000. BS. y esta cifra se queda corta cuando hablamos de cargos superiores.

Por lo tanto:

- La Juventud Comunista de Bolivia rechaza rotundamente el paro docente – administrativo por aumento salarial para docentes y administrativos, así mismo, exigimos a estos sectores a retornar inmediatamente a sus fuentes de trabajo.

- Llamamos a la unidad y movilización estudiantil para frenar a estos dos sectores retrogrados que lo único que buscan son beneficios personales a costas del dinero del pueblo.

¡RECHAZAR CONTUNDENTEMENTE EL PARO DOCENTE-ADMINISTRATIVO!

¡MOVILIZARNOS PARA FRENAR ESTE PARO ABUSIVO Y RETROGRADO!

¡UNIDAD PARA VENCER!

Cochabamba, 16 de noviembre de 2009

Juventud Comunista de Bolivia

Comité Regional – Cochabamba

Comisión Universitaria

La caída de un muro y la resistencia de un sueño

Abya Yala Juventud Comunista del Ecuador Al corazón del amigo: abre la muralla; al veneno y al puñal: cierra la muralla; al mirto y la yerbabuena: abre la muralla; al diente de la serpiente: cierra la muralla; al corazón del amigo: abre la muralla; al ruiseñor en la flor…
El permanente ataque al marxismo-leninismo, desde sus inicios históricos, se reforzó aún más, posteriormente a la “Caída del Muro Antifascista”. Las actitudes reformistas y reaccionarias dentro de los movimientos revolucionarios y de toda índole, encontraron en este hito histórico, una supuesta argumentación sobre las “falencias” del socialismo.
Toda esta crisis, dentro del socialismo soviético, se evidenció -con mayor crudeza- posteriormente a la muerte de Stalin en marzo de 1953, donde el oportunismo social-demócrata comenzó a imponer nuevas políticas económicas que terminarían con el aperturismo y las invasiones capitalistas en la URSS; todo este bagaje histórico, alcanzó el clímax de la traición revolucionaria a través de fatídico XX Congreso del PCUS en 1956, donde Kruschev y su “Informe Secreto” sería la chispa que desencadenaría desestabilidades internas conllevando a la caída del muro en 1989 y posteriormente al sangriento 5 de octubre de 1993 en Moscú.
El análisis histórico considera algunas características sobre los factores que provocarían la caída del muro:
Primero.- La URSS entró en un proceso aperturista, conocido como la Prestroika impulsado por Gorvachov, donde el capitalismo económico logró imponerse frente a una “naciente y poco consolidada” economía socialista. La historia nos ha enseñado que es muy ilusorio pretender construir el socialismo con una metodología económica eminentemente capitalista, peor aún dar apertura imperialismo. El socialismo y su internacionalismo se deben ver reflejados mayoritariamente en sus políticas económicas.
Por otro lado tomemos en cuenta la falta de centralismo democrático en la era post-Stalin, según como nos narra Luis Corvolán, Secretario de Partido Comunista de Chile: La “perestroika” surgió en la cúpula, se aprobó en la cúpula y empezó a operar mediante instrucciones y decretos, con el vapuleado método del ordeno y mando. La mayoría de los soviéticos la acogió con beneplácito, pero no se organizó ni promovió la participación activa de las masas en el profundo proceso de renovación que ella implicaba. El Partido no jugó su papel de dirección en ese aspecto. Dejó hacer a Gorbachov. Dejó que las aguas escurrieran, las limpias y las descompuestas. Permitió que empezaran a surgir y a ganar más y más posiciones personas y grupos que entraron a la arena política, de buena o mala fe, erosionando el socialismo.
Segundo.- Tomemos como punto análisis las calumnias sobre el “autoritarismo” soviético, siendo Stalin el personaje histórico más atacado por los sectores reaccionarios y reformistas.
Se ha intentado difundir como verdad única que la democracia en la URSS había sido suplantada por un régimen totalitario.
Tras el intento de ocultar la verdadera importancia que tuvo Stalin; Kruschev inició, en su discurso en el XX Congreso del PCUS, el proceso de eliminar la herencia Stalinista, difamando sobre un supuesto “culto a la personalidad”.
Stalin representó a la inmensa mayoría de población de la URSS y además a no pocas secciones de los sectores oprimidos de todo el mundo.
Al socialismo soviético no lo podemos calificar de autoritario ni déspota, los ataques permanentes y las guerras fascistas hacia la URSS, solo pudieron ser derrotados gracias a la disciplina revolucionaria de un pueblo organizado. Aquellos que desprestigian el carácter íntegro que existió en el socialismo soviético, caen en prácticas anarquizantes haciendo juego con la derecha y con el fascismo en su momento. Nadie puede negar que la URSS en el tiempo de Stalin venciera al nazi-fascismo gracias al pueblo soviético organizado, pueblo que tenía importante participación en el desarrollo social como consecuencia directa del centralismo democrático.
El socialismo soviético fue autoritario solo con los enemigos de la revolución.
Tercero.- La falta de visión marxista sobre la dialéctica del desenvolvimiento social. El estancamiento frente al logro “supremo” del socialismo impidió ver dentro a algunos sectores de la URSS que la vía del socialismo hacia el comunismo está en constante construcción. El Socialismo no se lo consigue de la noche a la mañana es un proceso muy largo, siendo la historia de la URSS el ejemplo más claro sobre la importancia que se debe dar a la dialéctica marxista.
Por otro lado el papel del intelectualismo colonialista e imperialista consistió en difundir la “superación” del capitalismo sobre el socialismo soviético. Grandes campañas mediáticas fueron las mejores armas que utilizaron para desprestigiar los logros de la URSS. El dominio del capitalismo se centro en la unipolaridad del mundo, intentando silenciar la lucha de los oprimidos y explotado por su libertad, algunos ilusos llamaron hasta el fin de la historia.
Ahora bien, el “Muro de Berlín” ha caído, sin embargo la vigencia del socialismo continúa porque el capitalismo no logra solucionar de ninguna manera sus propias contradicciones internas, ni logra garantizar la vida de ningún ser vivo en el planeta.
La lucha por un mundo mejor sigue en el orden del día; y así como hemos aprendido las lecciones de la “Caída del Muro de Berlín”, hemos aprendido también que ni el mejor de los capitalismos puede superar al “peor” de los socialismos.
Hoy 9 de noviembre se cumple un año más del derrumbe de esta muralla que impidió las agresiones fascistas del nazismo pero abrió también las puertas al corazón de los amigos del socialismo.
Quito, 9 de Noviembre del 2009

20º aniversario de la caída del muro de Berlín RDA, "Dictadura socialista" o "Estado antifascista"

Ingo Niebel
El pensamiento único actualmente vigente presenta a la República Democrática Alemana (RDA) como una «dictadura socialista». No falta, sin embargo, quien 20 años después reivindica el «primer estado antifascista alemán» y sus logros, especialmente en materia social.
Desde que entró en política en 1989, la ex ciudadana de la RDA Angela Merkel ha ido olvidando su pasado en el Estado socialista alemán. Hoy en día, la actual canciller habla de la «dictadura» en la que vivió durante 35 años como si hubiera sido una prisionera del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED) y su carcelero el Ministerio de Seguridad del Estado (MfS), popularmente conocido como la Stasi. Aún así, Merkel no explica cómo logró estudiar, doctorarse en Física y encontrar un puesto de trabajo en la prestigiosa Academia de las Ciencias de la RDA. Durante todos aquellos años, la hija de un cura protestante no militaba, como su padre, en ningún partido político, ni siquiera a la Unión Demócrata Cristiana del Este (CDU-Ost). Sí militó en la Juventud Libre Alemana (FDJ), pero «sólo haciendo trabajo cultural», relativiza Merkel sus actividades en el secretariado de la única organización juvenil socialista. Parece que se comportó bien en lo que ahora define como «un sistema de mentiras» porque en 1986 se le permitió viajar por unos días a la RFA. Este privilegio lo recibían sólo aquellos ciudadanos de la RDA cuya lealtad hacia el Estado socialista estaba fuera de duda.

Estos detalles contradictorios de la biografía de Merkel se diluyen en su discurso. Una retórica respaldada por películas como «La vida de los otros», sobre la persecución de los denominados «disidentes» en la RDA por la Stasi. Es uno más de la larga lista de films que han plasmado en celuloide la imagen del «Estado de injusticia» que comparte el 78% de la alemanes de la RFA con respecto a su desaparecido estado vecino.

El pensamiento único permite sólo una interpretación: la RDA era una «dictadura socialista» que retenía a sus habitantes detrás del «Muro de la vergüenza» con la Stasi como el omnipresente guardián del «régimen estalinista» del SED. En 1989 las masas se lanzaron a las calles dando lugar a la «revolución pacífica» que acabó primero con el Muro y después con la República socialista.

En estas pocas palabras se puede resumir el discurso oficial sobre la RDA y sobre fenómenos políticos recientes como Die Linke (La Izquierda), sucesor del SED. Merkel mantiene que hay que seguir midiendo a Die Linke por «su postura respecto al pasado de la RDA». Pero su crítica se dirige hacia el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) cuyo presidente, Franz Müntefering, y otros dirigentes insisten en que no se debería enfrentar eternamente a Die Linke con su pasado germanooriental.

De hecho la posición de cada partido hacia la RDA sigue siendo un tema que determina la política. En Turingia Los Verdes dieron por terminadas las negociaciones con el SPD y Die Linke con la excusa de que la representante socialista había colaborado con el MfS. El mismo argumento esgrimió el diario conservador «Die Welt» para denunciar el bipartito entre el SPD y Die Linke en Brandemburgo. Recordó que este estado federal, gobernado por el socialdemócrata Matthias Platzeck, es el único land de los cinco del Este que no ha declarado como «no elegibles» a aquellos candidatos que fueron miembros o informadores del MfS. Mientras en el Este alemán se controla si un funcionario o futuro parlamentario colaboró con el MfS, en el oeste alemán no se investiga si un ciudadano de la RFA que trabaja para el servicio secreto exterior (BND) o interior (BfV).

La eterna prueba del algodón

Ante los ataques de la derecha, el SPD y Die Linke de Brandemburgo han determinado en el preámbulo de su pacto de Gobierno que «no habrá ningún enaltecimiento de la dictadura del SED». Pero no es suficiente. La organización juvenil de la CDU ha arremetido contra el futuro ministro regional de Justicia, Volkmar Schöneburg. En el macrojuicio contra los guardias de frontera que dispararon sobre personas que querían dejar ilegalmente la RDA, el letrado y juez constitucional se había negado a calificar a la República oriental como un «estado de injusticia», porque lo consideró «un vocablo moral, no científico».

La postura mantenida por Die Linke en Brandemburgo no extraña porque es una línea que sigue desde que en 1989 abandonó el nombre de SED por el del Partido del Socialismo Democrático (PDS). Entonces declaró su «ruptura irrevocable con el estalinismo como sistema». En 2001, con motivo del 40 aniversario de la construcción del Muro, la Ejecutiva nacional del PDS repitió que su partido se había «liberado irrevocablemente del estalinismo del SED». Además afirmó que «la construcción del Muro era la prueba, en cemento, de la inferioridad del estalinísticamente formado modelo de socialismo en la RDA frente al entonces real modelo de capitalismo de la República Federal».

Las futuras elecciones en el Este alemán demostrarán si la base social de Die Linke acepta estas interpretaciones cuando, según las últimas encuestas, el 48% de los ciudadanos de la RDA opinan que en su estado había más cosas positivas que negativas. Pero lo que impera es la imagen que divulga el discurso oficial.

Para conocer la otra versión hay que saber a quién acudir y a veces incluso es imprescindible una invitación para poder acudir a determinados eventos. Uno de ellos fue la conferencia que organizó la revista «Offen-siv» a mediados de octubre en Berlín. En el ámbito de la izquierda alemana se sitúa a la izquierda de este espectro. Según la definición del PDS/Linke, habría que definir la revista como «estalinista» porque mantiene en alto el recuerdo de la RDA y del SED. Como lugar de encuentro, que congregó a dos centenares de personas -la gran mayoría de ellas jóvenes-, se eligió un lugar emblemático: una sala en el edificio del «Neues Deutschland», el diario vinculado a Die Linke, y situado en la antigua capital de la RDA. No habrá habido muchos eventos desde 1990 en las que se haya cantado íntegramente el himno nacional de la RDA. Una parte de la conferencia respondió a la pregunta «¿Qué hemos perdido?». Hermann Leihkauf, que era miembro de la Comisión de Planificación, calculó que después de haber liquidado las deudas, por valor de 500.000 millones de marcos [250.000 millones de euros], la RFA se embolsó el patrimonio nacional de la RDA, valorado en un billón de marcos [500.000 millones de euros]. Recordó que el 92% de las mujeres trabajaba -hoy no llega al 69%-.

Heiderose Weisheit subrayó que la RDA le dio la posibilidad de ser tanto trabajadora en una cooperativa agrícola como también al mismo tiempo madre de cuatro hijos. Perdió su puesto porque no quiso salir del SED. «Perdí mi trabajo pero no mis convicciones», dijo con orgullo. Añadió que la RDA era «un país amigo de los niños», donde el índice de fertilidad superaba en un 46% a la RFA. Este hecho se explica en virtud de un sistema social que ayudaba a las familias jóvenes económicamente y con una tupida red de guarderías.

En la RDA Erich Buchholz era catedrático de Derecho Penal en la Universidad Humboldt de Berlín. Desde 1990 trabaja de letrado. Recordó que desde 1950 la RDA contaba con un Código de Derecho Laboral, algo inexistente en la RFA hasta hoy en día. El derecho al trabajo era un principio de la constitución como también lo el derecho a la educación y a la protección de la salud. Al final fue el último ministro de Defensa de la RDA, Heinz Keßler, el que resumió los logros de la RDA en una sola frase: «No hay alternativa al socialismo», sentenció este veterano luchador antifascista de 89 años.

92 Aniversario de la Gloriosa Revolucion RUSA

Aqui van algunas fotos de los camaradas rusos en la celebracion del 92 aniversario de la revolucion RUSA
PARA VER MAS FOTOS AQUI VA UN LINK CON CIENTOS DE FOTOS DE LOS CAMARADAS RUSOS CELEBRANDO POR TODA RUSIA LA GLORIOSA REVOLUCION SOCIALISTA DE 1917

LAS ARMAS SUCIAS

Marcos Domich(*)
La Real Academia de la lengua define “difamar” con extraordinaria precisión: “Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando cosas contra su buena opinión y fama”. Hoy la derecha está activísima en la tarea de repartir bulos (muchos de ellos infamantes), referidos directa o indirectamente a uno de los protagonistas de la campaña electoral: a la candidatura oficialista y particularmente contra Evo Morales. ¿Qué más le queda? Es que no tiene otras armas para recuperarse después de las palizas que sufre en las urnas, desde diciembre del 2005. En ese propósito han viajado al exterior, delegaciones que pretenden tocar las puertas de la Unión Europea, del Parlamento Europeo, de la OEA y otros. ¿En qué materia piensan incidir los viajeros? Para abreviar las cosas en dos: Decir que en Bolivia hay un gobierno autoritario y violador de los derechos humanos, con todas las consecuencias que eso trae. Lo segundo es tratar de vender la imagen de que los caídos del comando terrorista-separatista de Rózsa fueron ejecutados y que Leopoldo Fernández está injustamente recluido y es poco menos que un angelito. ¿Pueden exhibir, de verdad, indicios creíbles y al menos una prueba que resista un examen pericial serio? A nuestro juicio ninguna. Los escucharán respetuosamente, como establecen las normas civilizadas, y los despedirán. No conseguirán absolutamente nada que avale la veracidad de sus bulos. La derecha viajadora lo sabe perfectamente. No busca otra cosa que lo dicho al principio: meter bulla, alimentar con eso su campaña carente de propuestas; en suma, acabar difamando e infamando.

En el ámbito de los medios locales ha reforzado su campaña difamatoria con la exhibición de videos que supuestamente probarían sus asertos. Toda una “prueba” inconsistente y sin valor jurídico por haber sido editada, término técnico que en este caso equivale a manipulada, contaminada. Quienes la hemos visto podemos decir que no confirman ni desmienten nada.

El domingo pasado se dio una confirmación de que la difamación infamante no tiene límites ni de tiempo ni de espacio; es duradera, extensa y casi siempre tiene un tinte definido, en este caso el anticomunismo. Se refiere a mi Partido y por ello permítaseme unas líneas adicionales. Rememorando el golpe de Todos Santos, en una emisora (de nuestra simpatía) el locutor difundió un artículo que describía el golpe. De pronto leyó, una frase: “El Partido Comunista colaboró con la dictadura” de Natusch. No pudimos conocer la fuente. Quedamos con el sabor amargo de escuchar una acusación absolutamente irresponsable y completamente ajena a la realidad de los hechos. ¿Cuál el propósito de semejante afirmación? Pues no otra que echarle sombras al único partido marxista que ha quedado en pie después del vendaval que se cernió sobre las organizaciones políticas de izquierda. Es sabido cuántas han desaparecido, cuántas se han reducido a su mínima expresión y cuántas han mutado vergonzosamente, negando su pasado y transformándose en colaboracionistas del régimen neoliberal y sus nefastos gobiernos. Total, no será la última infamia contra el PCB, pero cada vez suenan más huecas y tienen menos efecto. Sobre todo no conseguirán mellar la contribución del PCB y ARA a la actual campaña de Evo.

(*) Miembro de la Comisión Política y Secretario de RR II del PCB

EL ARA PROCLAMA A EVO MORALES COMO PRESIDENTE 2010-2015

INVITACION

COMPAÑEROS Y CAMARADAS:

TENEMOS EL AGRADO DE INVITARLE A LA PROCLAMACION QUE REALIZARA LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA AL COMPAÑERO EVO MORALES AYMA COMO PRESIDENTE PARA LA GESTION 2010-2015.

FECHA : SABADO 7 DE NOVIEMBRE DE 2009

HORA: 15:00 PM

LUGAR: SALÓN DE ACTOS DE LA FEDERACIÓN DEPARTAMENTAL DE MAESTROS URBANOS DE COCHABAMBA (CALLE JUNÍN ENTRE COLOMBIA Y ECUADOR)

ESTE EVENTO ESTA ORGANIZADO POR LA ALIANZA REVOLUCIONARIA ANTIIMPERIALISTA (ARA), Y CONTARA CON LA PRESENCIA DE DIRIGENTES DEL ARA, PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA, JUVENTUD COMUNISTA DE BOLIVIA, PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA, MOPE, Y TODAS LAS ORGANIZACIONES QUE FORMAN PARTE DE ARA.

TAMBIEN ESTARAN PRESENTES CANDIDATOS A DIPUTADOS. Y LA PRESENCIA DE COMPAÑERO EVO MORALES AYMA PROXIMO PRESIDENTE DE LOS BOLIVIANOS!

ESPERAMOS CONTAR CON LA PRESENCIA DE SU ORGANIZACION

!PROFUNDIZAR EL PROCESO DE CAMBIO HACIA EL SOCIALISMO!

COCHABAMBA, 5 NOVIEMBRE DE 2009

COMITÉ REGIONAL DE LA JUVENTUD COMUNISTA DE BOLIVIA

!92 ANIVERSARIO DE LA PRIMERA REVOLUCION SOCIALISTA!

PD: HABRA CDS, POLERAS, TEXTOS Y LIBROS A LA VENTA.

PROCLAMACION EVO PRESIDENTE POR EL ARA

MIL MUJERES PROCLAMAN A EVO PRESIDENTE (ARA)

Con el auspicio de ARA se realizó en el Hotel Radisson de la ciudad de La Paz un Te proclamación, el 28 de los corrientes. La asistencia excedió a las mil mujeres previstas. Fue un acto más que exitoso, las intervenciones de las representantes de ARA, así como la central de Evo, estuvieron plenas de emotividad y fraternidad. MÁS DE MIL MUJERES PIDEN A EVO PROFUNDIZAR EL CAMBIO Un estallido de alegría de más de mil mujeres fue la señal inequívoca de que el Presidente había llegado. Un rápido despliegue del personal de seguridad, aquellos hombres expertos en levantar barreras humanas y con un cable de teléfono inadvertible pegado al oído, no permitió la entrada ni siquiera de los curiosos más avezados. “Periodistas, fotógrafos y camarógrafos en su sitio por favor, que el Presidente acaba de llegar”, dijeron. En efecto, el presidente Evo Morales entró al Salón Libertador, donde más de mil mujeres se habían reunido sin otro motivo mejor para ellas que para proclamarlo como futuro Presidente de Bolivia. Evo Morales, vestido con un traje azul marino y una camiseta blanca, con motivos indígenas, ocupó el asiento de la mesa central y desde allá vio un regimiento femenino repartido en más de 100 mesas grandes, en cuyos impecables manteles blancos, varias tazas aguardaban ser llenadas por los meseros solícitos ante cualquier demanda urgente. El presidente Morales estuvo acompañado en la mesa por Ana María Romero de Campero, candidata a primera senadora por La Paz; Marcela Revollo, aspirante a diputada uninominal por la circunscripción 10; Yorca Murillo, representante del Partido Comunista de Bolivia; Alicia Chura, representante del Movimiento Patriótico Endógeno y por Georgina Velásquez, de la Alianza Revolucionaria Antiimperialista (ARA), organizadora de esta proclamación.

EL COMUNISMO Y LA FAMILIA (A. KOLLONTAI 1921)

La mujer no depende ya del hombre ¿Se mantendrá la familia en un Estado comunista? ¿Persistirá en la misma forma actual? Son estas cuestiones que atormentan, en los momentos presentes, a la mujer de la clase trabajadora y preocupa igualmente a sus compañeros, los hombres. No debe extrañarnos que en estos últimos tiempos este problema perturbe las mentes de las mujeres trabajadoras. La vida cambia continuamente ante nuestros ojos; antiguos hábitos y costumbres desaparecen poco a poco. Toda la existencia de la familia proletaria se modifica y organiza en forma tan nueva, tan fuera de lo corriente, tan extraña, como nunca pudimos imaginar. Y una de las cosas que mayor perplejidad produce en la mujer en estos momentos es la manera como se ha facilitado el divorcio en Rusia. De hecho, en virtud del decreto del Comisario del Pueblo del 18 de diciembre de 1917, el divorcio ha dejado de ser un lijo accesible sólo a los ricos; desde ahora en adelante, la mujer trabajadora no tendrá que esperar y meses, e incluso hasta años, para que sea fallada su petición de separación matrimonial que le dé derecho a independizarse de un marido borracho o brutal, acostumbrado a golpearla. Desde ahora en adelante el divorcio se podrá obtener amigablemente dentro del periodo de una o dos semanas todo lo más. Pero es precisamente esta facilidad para obtener el divorcio, manantial de tantas esperanzas para las mujeres que son desgraciadas en su matrimonio, lo que asusta a otras mujeres, particularmente a aquellas que consideran todavía al marido como el "proveedor" de la familia, como el único sostén de la vida, a esas mujeres que no comprenden todavía que deben acostumbrarse a buscar y a encontrar ese sostén en otro sitio, no en la persona del hombre, sino en la persona de la sociedad, en el Estado. Desde la familia genésica a nuestros días No hay ninguna razón para pretender engañarnos a nosotros mismos: la familia normal de los tiempos pasados en la cual el hombre lo era todo y la mujer nada -puesto que no tenía voluntad propia, ni dinero propio, ni tiempo del que disponer libremente-, este tipo de familia sufre modificaciones día por día, y actualmente es casi una cosa del pasado, lo cual no debe asustarnos. Bien sea por error o ignorancia, estamos dispuestos a creer que todo lo que nos rodea debe permanecer inmutable, mientras todo lo demás cambia. Siempre ha sido así y siempre lo será. Esta afirmación es un error profundo. Para darnos cuenta de su falsedad, no tenemos más que leer cómo vivían las gentes del pasado, e inmediatamente vemos cómo todo está sujeto a cambio y cómo no hay costumbres, ni organizaciones políticas, ni moral que permanezcan fijas e inviolables. Así, pues, la familia ha cambiado frecuentemente de forma en las diversas épocas de la vida de la humanidad. Hubo épocas en que la familia fue completamente distinta a como estamos acostumbrados a admitirla. Hubo un tiempo en que la única forma de familia que se consideraba normal era la llamada familia genésica, es decir, aquella en que el cabeza de familia era la anciana madre, en torno a la cual se agrupaban, en la vida y en el trabajo común, los hijos, nietos y biznietos. La familia patriarcal fue en otros tiempos considerada también como la única forma posible de familia, presidida por un padre-amo, cuya voluntad era ley para todos los demás miembros de la familia. Aún en nuestros tiempos se pueden encontrar en las aldeas rusas familias campesinas de este tipo. En realidad podemos afirmar que en esas localidades la moral y las leyes que rigen la vida familiar son completamente distintas de las que reglamentan la vida de la familia del obrero de la ciudad. En el campo existen todavía gran número de costumbres que ya no es posible encontrar en la familia de la ciudad proletaria. El tipo de familia, sus costumbres, etc., varían según las razas. Hay pueblos, como por ejemplo los turcos, árabes y persas, entre los cuales la ley autoriza al marido el tener varias mujeres. Han existido y todavía se encuentran tribus que toleran la costumbre contraria, es decir, que la mujer tenga varios maridos. La moralidad al uso del hombre de nuestro tiempo le autoriza para exigir de las jóvenes la virginidad hasta su matrimonio legítimo. Pero, sin embargo, hay tribus en las que ocurre todo lo contrario: la mujer tiene por orgullo haber tenido muchos amantes, y se engalana brazos y piernas con brazaletes que indican el número... Diversas costumbres, que a nosotros nos sorprenden, hábitos que podemos incluso calificar de inmorales, los practican otros pueblos, con la sanción divina, mientras que, por su parte, califican de "pecaminosas" muchas de nuestras costumbres y leyes. Por tanto, no hay ninguna razón para que nos aterroricemos ante el hecho de que la familia sufra un cambio, porque gradualmente se descarten vestigios del pasado vividos hasta ahora, ni porque se implanten nuevas relaciones entre el hombre y la mujer. No tenemos más que preguntarnos: ¿qué es lo que ha muerto en nuestro viejo sistema familiar y qué relaciones hay entre el hombre trabajador y la mujer trabajadora, entre el campesino y la campesina? ¿Cuáles de sus respectivos derechos y deberes armonizan mejor con las condiciones de vida de la nueva Rusia? Todo lo que sea compatible con el nuevo estado de cosas se mantendrá; lo demás, toda esa anticuada morralla que hemos heredado de la maldita época de servidumbre y dominación, que era la característica de los terratenientes y capitalistas, todo eso tendrá que ser barrido juntamente con la misma clase explotadora, con esos enemigos del proletariado y de los pobres. El capitalismo ha destruido la vieja vida familiar La familia, en su forma actual, no es más que una de tantas herencias del pasado. Sólidamente unida, compacta en sí misma en sus comienzos, e indisoluble -tal era el carácter del matrimonio santificado por el cura-, la familia era igualmente necesaria para cada uno de sus miembros. Porque ¿quién se hubiera ocupado de criar, vestir y educar a los hijos de no ser la familia? ¿Quién se hubiera ocupado de guiarlos en la vida? Triste suerte la de los huérfanos en aquellos tiempos; era el peor destino que pudiera tocarle a uno en suerte. En el tipo de familia a que estamos acostumbrados, es el marido el que gana el sustento, el que mantiene a la mujer y a los hijos. La mujer, por su parte, se ocupa de los quehaceres domésticos y de criar a los hijos como le parece. Pero, desde hace un siglo, esta forma corriente de familia ha experimentado una destrucción progresiva en todos los países del mundo, en los que domina el capitalismo, en aquellos países en que el número de fábricas crece rápidamente, juntamente con otras empresas capitalistas que emplean trabajadores. Las costumbres y la moral familiar se forman simultáneamente como consecuencia de las condiciones generales de la vida que rodea a la familia. Lo que más ha contribuido a que se modificasen las costumbres familiares de una manera radical ha sido, indiscutiblemente, la enorme expansión que ha adquirido por todas partes el trabajo asalariado de la mujer. Anteriormente, era el hombre el único sostén posible de la familia. Pero desde los últimos cincuenta o sesenta años, hemos experimentado en Rusia (con anterioridad en otros países) que el régimen capitalista obliga a las mujeres a buscar trabajo remunerador fuera de la familia, fuera de su casa. Treinta millones de mujeres soportan una doble carga Como el salario del hombre, sostén de la familia, resultaba insuficiente para cubrir las necesidades de la misma, la mujer se vio obligada a su vez a buscar trabajo remunerado; la madre tuvo que llamar también a la puerta de la fábrica. Año por año, día tras día, fue creciendo el número de mujeres pertenecientes a la clase trabajadora que abandonaban sus casas para ir a nutrir las filas de las fábricas, para trabajar como obreras, dependientas, oficinistas, lavanderas o criadas. Según cálculos de antes de la Gran Guerra, en los países de Europa y América ascendían a sesenta millones las mujeres que se ganaban la vida con su trabajo. Durante la guerra ese número aumentó considerablemente. La inmensa mayoría de estas mujeres estaban casadas; fácil es imaginarnos la vida familiar que podrían disfrutar. ¡Qué vida familiar puede existir donde la esposa y madre se va de casa durante ocho horas diarias, diez mejor dicho (contando el viaje de ida y vuelta)! La casa queda necesariamente descuidad; los hijos crecen sin ningún cuidado maternal, abandonados a sí mismos en medio de los peligros de la calle, en la cual pasan la mayor parte del tiempo. La mujer casada, la madre que es obrera, suda sangre para cumplir con tres tareas que pesan al mismo tiempo sobre ella: disponer de las horas necesarias para el trabajo, lo mismo que hace su marido, en alguna industria o establecimiento comercial; consagrarse después, lo mejor posible, a los quehaceres domésticos, y, por último, cuidar de sus hijos. El capitalismo ha cargado sobre los hombros de la mujer trabajadora un peso que la aplasta; la ha convertido en obrera, sin aliviarla de sus cuidados de ama de casa y madre. Por tanto, nos encontramos con que la mujer se agota como consecuencia de esta triple e insoportable carga, que con frecuencia expresa con gritos de dolor y hace asomar lágrimas a sus ojos. Los cuidados y las preocupaciones han sido en todo tiempo destino de la mujer; pero nunca ha sido su vida más desgraciada, más desesperada que en estos tiempos bajo el régimen capitalista, precisamente cuando la industria atraviesa por periodo de máxima expansión. Los trabajadores aprenden a existir sin vida familiar Cuanto más se extiende el trabajo asalariado de la mujer, más progresa la descomposición de la familia. ¡Qué vida familiar puede haber donde el hombre y la mujer trabajan en la fábrica, en secciones diferentes, si la mujer no dispone siquiera del tiempo necesario para guisar una comida medianamente buena para sus hijos! ¡Qué vida familiar puede ser la de una familia en la que el padre y la madre pasan fuera de casa la mayor parte de las veinticuatro horas del día, entregados a un duro trabajo, que les impide dedicar unos cuantos minutos a sus hijos! En épocas anteriores, era completamente diferente. La madre, el ama de casa, permanecía en el hogar, se ocupaba de las tareas domésticas y de sus hijos, a los cuales no dejaba de observar, siempre vigilante. Hoy día, desde las primeras horas de la mañana hasta que suena la sirena de la fábrica, la mujer trabajadora corre apresurada para llegar a su trabajo; por la noche, de nuevo, al sonar la sirena, vuelve precipitadamente a casa para preparar la sopa y hacer los quehaceres domésticos indispensables. A la mañana siguiente, después de breves horas de sueño, comienza otra vez para la mujer su pesada carga. No puede, pues, sorprendernos, por tanto, el hecho de que, debido a estas condiciones de vida, se deshagan los lazos familiares y la familia se disuelva cada día más. Poco a poco va desapareciendo todo aquello que convertía a la familia en un todo sólido, todo aquello que constituía sus seguros cimientos, la familia es cada vez menos necesaria a sus propios miembros y al Estado. Las viejas formas familiares se convierten en un obstáculo. ¿En qué consistía la fuerza de la familia en los tiempos pasados? En primer lugar, en el hecho de que era el marido, el padre, el que mantenía a la familia; en segundo lugar, el hogar era algo igualmente necesario a todos los miembros de la familia, y en tercer y último lugar, porque los hijos eran educados por los padres. ¿Qué es lo que queda actualmente de todo esto? El marido, como hemos visto, ha dejado de ser el sostén único de la familia. La mujer, que va a trabajar, se ha convertido, a este respecto, en igual a su marido. Ha aprendido no sólo a ganarse la vida, sino también, con gran frecuencia, a ganar la de sus hijos y su marido. Queda todavía, sin embargo, la función de la familia de criar y mantener a los hijos mientras son pequeños. Veamos ahora, en realidad, lo que subsiste de esta obligación. El trabajo casero no es ya una necesidad Hubo un tiempo en que la mujer de la clase pobre, tanto en la ciudad como en el campo, pasaba su vida entera en el seno de la familia. La mujer no sabía nada de lo que ocurría más allá del umbral de su casa y es casi seguro que tampoco deseaba saberlo. En compensación, tenía dentro de su casa las más variadas ocupaciones, todas útiles y necesarias, no sólo para la vida de la familia en sí, sino también para la de todo el Estado. La mujer hacía, es cierto, todo lo que hoy hace cualquier mujer obrera o campesina. Guisaba, lavaba, limpiaba la casa y repasaba la ropa de la familia. Pero no hacía esto sólo. Tenía sobre sí, además, una serie de obligaciones que no tienen ya las mujeres de nuestro tiempo: hilaba la lana y el lino; tejía las telas y los adornos, las medias y los calcetines; hacía encajes y se dedicaba, en la medida de las posibilidades familiares, a las tareas de la conservación de carnes y demás alimentos; destilaba las bebidas de la familia, e incluso moldeaba las velas para la casa. ¡Cuán diversas eran las tareas de la mujer en los tiempos pasados! Así pasaron la vida nuestras madres y abuelas. Aún en nuestros días, allá en remotas aldeas, en pleno campo, en contacto con las líneas del tren o lejos de los grandes ríos, se pueden encontrar pequeños núcleos donde se conserva todavía, sin modificación alguna, este modo de vida de los buenos tiempos del pasado, en la que el ama de casa realizaba una serie de trabajos de los que no tiene noción la mujer trabajadora de las grandes ciudades o de las regiones de gran población industrial, desde hace mucho tiempo. El trabajo industrial de la mujer en el hogar En los tiempos de nuestras abuelas eran absolutamente necesarios y útiles todos los trabajos domésticos de la mujer, de los que dependía el bienestar de la familia. Cuanto más se dedicaba la mujer de su casa a estas tareas, tanto mejor era la vida en el hogar, más orden y abundancia se reflejaban en la casa. Hasta el propio Estado podía beneficiarse un tanto de las actividades de la mujer como ama de casa. Porque, en realidad, la mujer de otros tiempos no se limitaba a preparar purés para ella o su familia, sino que sus manos producían muchos otros productos de riqueza, tales como telas, hilo, mantequilla, etc., cosas que podían llevarse al mercado y ser consideradas como mercancías, como cosas de valor. Es cierto que en los tiempos de nuestras abuelas y bisabuelas el trabajo no era evaluado en dinero. Pero no había ningún hombre, fuera campesino u obrero, que no buscase como compañera una mujer con "manos de oro", frase todavía proverbial entre el pueblo. Porque sólo los recursos del hombre, sin el trabajo doméstico de la mujer, no hubieran bastado para mantener el hogar. En lo que se refiere a los bienes del Estado, a los intereses de la nación, coincidían con los del marido; cuanto más trabajadora resultaba la mujer en el seno de su familia, tantos más productos de todas clases producía: telas, cueros, lana, cuyo sobrante podía ser vendido en el mercado de las cercanías; consecuentemente, la "mujer de su casa" contribuía a aumentar en su conjunto la prosperidad económica del país. La mujer casada y la fábrica El capitalismo ha modificado totalmente esta antigua manera de vida. Todo lo que antes se producía en el seno de la familia, se fabrica ahora en grandes cantidades en los talleres y en las fábricas. La máquina sustituyó a los ágiles dedos del ama de casa. ¿Qué mujer de su casa trabajaría hoy día en moldear velas, hilar o tejer tela? Todos estos productos pueden adquirirse en la tienda más próxima. Antes, todas las muchachas tenían que aprender a tejer sus medias; ¿es posible encontrar en nuestros tiempos una joven obrera que se haga las medias? En primer lugar, carece del tiempo necesario para ello. El tiempo es dinero y no hay nadie que quiera perderlo de una manera improductiva, es decir, sin obtener ningún provecho. Actualmente, toda mujer de su casa, que es a la vez una obrera, prefiere comprar las medias hechas que perder tiempo haciéndolas. Pocas mujeres trabajadoras, y sólo en casos aislados, podemos encontrar hoy día que preparen las conservas para la familia, cuando la realidad es que en la tienda de comestibles de al lado de su casa puede comprarlas perfectamente preparadas. Aun en el caso de que el producto vendido en la tienda sea de una calidad inferior, o que no sea tan bueno como el que pueda hacer una ama de casa ahorrativa en su hogar, la mujer trabajadora no tiene ni tiempo ni energías para dedicarse a todas las laboriosas operaciones que requiere un trabajo de esta clase. La realidad, pues, es que la familia contemporánea se independiza cada vez más de todos aquellos trabajos domésticos sin cuya preocupación no hubieran podido concebir la vida familiar nuestras abuelas. Lo que se producía anteriormente en el seno de la familia se produce actualmente con el trabajo común de hombres y mujeres trabajadoras en las fábricas y talleres. Los quehaceres individuales están llamados a desaparecer La familia actualmente consume sin producir. Las tareas esenciales del ama de casa han quedado reducidas a cuatro: limpieza (suelos, muebles, calefacción , etc.); cocina (preparación de comida y cena); lavado y cuidado de la ropa blanca, y vestidos de la familia (remendado y repaso de la ropa). Estos son trabajos agotadores. Consumen todas las energías y todo el tiempo de la mujer trabajadora, que, además, tiene que trabajar en una fábrica. Ciertamente que los quehaceres de nuestras abuelas comprendían muchas más operaciones, pero, sin embargo, estaban dotados de una cualidad de la que carecen los trabajos domésticos de la mujer obrera de nuestros días; éstos han perdido su cualidad de trabajos útiles al Estado desde el punto de vista de la economía nacional, porque son trabajos con los que no se crean nuevos valores. Con ellos no se contribuye a la prosperidad del país. Es en vano que la mujer trabajadora se pase el día desde la mañana hasta la noche limpiando su casa, lavando y planchando la ropa, consumiendo sus energías para conservar sus gastadas ropas en orden, matándose para preparar con sus modestos recursos la mejor comida posible, porque cuando termine el día no quedará, a pesar de sus esfuerzos, un resultado material de todo su trabajo diario; con sus manos infatigables no habrá creado en todo el día nada que pueda ser considerado como una mercancía en el mercado comercial. Mil años que viviera todo seguiría igual para la mujer trabajadora. Todas las mañanas habría que quitar polvo de la cómoda; el marido vendría con ganas de cenar por la noche y sus chiquitines volverían siempre a casa con los zapatos llenos de barro... El trabajo del ama de casa reporta cada día menos utilidad, es cada vez más improductivo. La aurora del trabajo casero colectivo Los trabajos caseros en forma individual han comenzado a desaparecer y de día en día van siendo sustituidos por el trabajo casero colectivo, y llegará un día, más pronto o más tarde, en que la mujer trabajadora no tendrá que ocuparse de su propio hogar. En la Sociedad Comunista del mañana, estos trabajos serán realizados por una categoría especial de mujeres trabajadoras dedicadas únicamente a estas ocupaciones. Las mujeres de los ricos, hace ya mucho tiempo que viven libres de estas desagradables y fatigosas tareas. ¿Por qué tiene la mujer trabajadora que continuar con esta pesada carga? En la Rusia Soviética, la vida de la mujer trabajadora debe estar rodeada de las mismas comodidades, la misma limpieza, la misma higiene, la misma belleza, que hasta ahora constituía el ambiente de las mujeres pertenecientes a las clases adineradas. En una Sociedad Comunista la mujer trabajadora no tendrá que pasar sus escasas horas de descanso en la cocina, porque en la Sociedad Comunista existirán restaurantes públicos y cocinas centrales en los que podrá ir a comer todo el mundo. Estos establecimientos han ido en aumento en todos los países, incluso dentro del régimen capitalista. En realidad, se puede decir que desde hace medio siglo aumentan de día en día en todas las ciudades de Europa; crecen como las setas después de la lluvia otoñal. Pero mientras en un sistema capitalista sólo gentes con bolsas bien repletas pueden permitirse el gusto de comer en los restaurantes, en una ciudad comunista estarán al alcance de todo el mundo. Lo mismo se puede decir del lavado de la ropa y demás trabajos caseros. La mujer trabajadora no tendrá que ahogarse en un océano de porquería ni estropearse la vista remendando y cosiendo la ropa por las noches. No tendrá más que llevarla cada semana a los lavaderos centrales para ir a buscarla después lavada y planchada. De este modo tendrá la mujer trabajadora una preocupación menos. La organización de talleres especiales para repasar y remendar la ropa ofrecerán a la mujer trabajadora la oportunidad de dedicarse por las noches a lecturas instructivas, a distracciones saludables, en vez de pasarlas como hasta ahora en tareas agotadoras. Por tanto, vemos que las cuatro últimas tareas domésticas que todavía pesan sobre la mujer de nuestros tiempos desaparecerán con el triunfo del régimen comunista. No tendrá de qué quejarse la mujer obrera, porque la Sociedad Comunista habrá terminado con el yugo doméstico de la mujer para hacer su vida más alegre, más rica, más libre y más completa. La crianza de los hijos en el régimen capitalista ¿Qué quedará de la familia cuando hayan desaparecido todos estos quehaceres del trabajo casero individual? Todavía tendremos que luchar con el problema de los hijos. Pero en lo que se refiere a esta cuestión, el Estado de los Trabajadores acudirá en auxilio de la familia, sustituyéndola; gradualmente, la Sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres. Bajo el régimen capitalista la instrucción del niño ha cesado de ser una obligación de los padres. El niño aprende en la escuela. En cuanto el niño entra en la edad escolar, los padres respiran más libremente. Cuando llega este momento, el desarrollo intelectual del hijo deja de ser un asunto de su incumbencia. Sin embargo, con ello no terminaban todas las obligaciones de la familia con respecto al niño. Todavía subsistía la obligación de alimentar al niño, de calzarle, vestirle, convertirlo en obrero diestro y honesto para que, con el tiempo, pudiera bastarse a sí propio y ayudar a sus padres cuando éstos llegaran a viejos. Pero lo más corriente era, sin embargo, que la familia obrera no pudiera casi nunca cumplir enteramente estas obligaciones con respecto a sus hijos. El reducido salario de que depende la familia obrera no le permite ni tan siquiera dar a sus hijos lo suficiente para comer, mientras que el excesivo trabajo que pesa sobre los padres les impide dedicar a la educación de la joven generación toda la atención a que obliga este deber. Se daba por sentado que la familia se ocupaba de la crianza de los hijos. ¿Pero lo hacía en realidad? Más justo sería decir que es en la calle donde se crían los hijos de los proletarios. Los niños de la clase trabajadora desconocen las satisfacciones de la vida familiar, placeres de los cuales participamos todavía nosotros con nuestros padres. Pero, además, hay que tener en cuenta que lo reducido de los jornales, la inseguridad en el trabajo y hasta el hambre convierten frecuentemente al niño de diez años de la clase trabajadora en un obrero independiente a su vez. Desde este momento, tan pronto como el hijo (lo mismo si es chico o chica) comienza a ganar un jornal, se considera a sí mismo dueño de su persona, hasta tal punto que las palabras y los consejos de sus padres dejan de causarle la menor impresión, es decir, que se debilita la autoridad de los padres y termina la obediencia. A medida que van desapareciendo uno a uno los trabajos domésticos de la familia, todas las obligaciones de sostén y crianza de los hijos son desempeñadas por la sociedad en lugar de por los padres. Bajo el sistema capitalista, los hijos eran con demasiada frecuencia, en la familia proletaria, una carga pesada e insostenible. El niño y el Estado comunista En este aspecto también acudirá la Sociedad Comunista en auxilio de los padres. En la Rusia Soviética se han emprendido, merced a los Comisariados de Educación Pública y Bienestar Social, grandes adelantos. Se puede decir que en este aspecto se han hecho ya muchas cosas para facilitar la tarea de la familia de criar y mantener a los hijos. Existen ya casas para los niños lactantes, guardería infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad? Los cuidados de los padres con respecto a los hijos pueden clasificarse en tres grupos: 1º, cuidados que los niños requieren imprescindiblemente en los primeros tiempos de su vida; 2º, los cuidados que supone la crianza del niño, y 3º, los cuidados que necesita la educación del niño. Lo que se refiere a la instrucción de los niños, en escuelas primarias, institutos y universidades, se ha convertido ya en una obligación del Estado, incluso en la sociedad capitalista. Por otra parte, las ocupaciones de la clase trabajadora, las condiciones de vida, obligaban, incluso en la sociedad capitalista, a la creación de lugares de juego, guarderías, asilos, etc. Cuanto más conciencia tenga la clase trabajadora de sus derechos, cuanto mejor estén organizados en cualquier Estado específico, tanto más interés tendrá la sociedad en el problema de aliviar a la familia del cuidado de los hijos. Pero la sociedad burguesa tiene medio de ir demasiado lejos en lo que respecta a considerar los intereses de la clase trabajadora, y mucho más si contribuye de este modo a la desintegración de la familia. Los capitalistas se dan perfecta cuenta de que el viejo tipo de familia, en la que la esposa es una esclava y el hombre es responsable del sostén y bienestar de la familia, de que una familia de esta clase es la mejor arma para ahogar los esfuerzos del proletariado hacia su libertad, para debilitar el espíritu revolucionario del hombre y de la mujer proletarios. La preocupación por lo que le pueda pasar a su familia, priva al obrero de toda su firmeza, le obliga a transigir con el capital. ¿Qué no harán los padres proletarios cuando sus hijos tienen hambre? Contrariamente a lo que sucede en la sociedad capitalista, que no ha sido capaz de transformar la educación de la juventud en una verdadera función social, en una obra del Estado, la Sociedad Comunista considerará como base real de sus leyes y costumbres, como la primera piedra del nuevo edificio, la educación social de la generación naciente. No será la familia del pasado, mezquina y estrecha, con riñas entre los padres, con sus intereses exclusivistas para sus hijos, la que moldeará el hombre de la sociedad del mañana. El hombre nuevo, de nuestra nueva sociedad, será moldeado por las organizaciones socialistas, jardines infantiles, residencias, guarderías de niños, etc., y muchas otras instituciones de este tipo, en las que el niño pasará la mayor parte del día y en las que educadores inteligentes le convertirán en un comunista consciente de la magnitud de esta inviolable divisa: solidaridad, camaradería, ayuda mutua y devoción a la vida colectiva. La subsistencia de la madre asegurada Veamos ahora, una vez que no se precisa atender a la crianza y educación de los hijos, qué es lo que quedará de las obligaciones de la familia con respecto a sus hijos, particularmente después que haya sido aliviada de la mayor parte de los cuidados materiales que llevan consigo el nacimiento de un hijo, o sea, a excepción de los cuidados que requiere el niño recién nacido cuando todavía necesita de la atención de su madre, mientras aprende a andar, agarrándose a las faldas de su madre. En esto también el Estado Comunista acude presuroso en auxilio de la madre trabajadora. Ya no existirá la madre agobiada con un chiquillo en brazos. El Estado de los Trabajadores se encargará de la obligación de asegurar la subsistencia a todas las madres, estén o no legítimamente casadas, en tanto que amamanten a su hijo; instalará por doquier casas de maternidad, organizará en todas las ciudades y en todos los pueblos guarderías e instituciones semejantes para que la mujer pueda ser útil trabajando para el Estado mientras, al mismo tiempo, cumple sus funciones de madre. El matrimonio dejará de ser una cadena Las madres obreras no tienen por qué alarmarse. La Sociedad Comunista no pretende separar a los hijos de los padres, ni arrancar al recién nacido del pecho de su madre. No abriga la menor intención de recurrir a la violencia para destruir la familia como tal. Nada de eso. Estas no son las aspiraciones de la Sociedad Comunista. ¿Qué es lo que presenciamos hoy? Pues que se rompen los lazos de la gastada familia. Esta, gradualmente, se va libertando de todos los trabajos domésticos que anteriormente eran otros tantos pilares que sostenían la familia como un todo social. ¿Los cuidados de la limpieza, etc., de la casa? También parece que han demostrado su inutilidad. ¿Los hijos? Los padres proletarios no pueden ya atender a su cuidado; no se pueden asegurar ni su subsistencia ni su educación. Estas es la situación real cuyas consecuencias sufren por igual los padres y los hijos. Por tanto, la Sociedad Comunista se acercará al hombre y a la mujer proletarios para decirles: "Sois jóvenes y os amáis". Todo el mundo tiene derecho a la felicidad. Por eso debéis vivir vuestra vida. No tengáis miedo al matrimonio, aun cuando el matrimonio no fuera más que una cadena para el hombre y la mujer de la clase trabajadora en la sociedad capitalista. Y, sobre todo, no temáis, siendo jóvenes y saludables, dar a vuestro país nuevos obreros, nuevos ciudadanos niños. La sociedad de los trabajadores necesita de nuevas fuerzas de trabajo; saluda la llegada de cada recién venido al mundo. Tampoco temáis por el futuro de vuestro hijo; vuestro hijo no conocerá el hambre, ni el frío. No será desgraciado, ni quedará abandonado a su suerte como sucedía en la sociedad capitalista. Tan pronto como el nuevo ser llegue al mundo, el Estado de la clase Trabajadora, la Sociedad Comunista, asegurará el hijo y a la madre una ración para su subsistencia y cuidados solícitos. La Patria comunista alimentará, criará y educará al niño. Pero esta patria no intentará, en modo alguno, arrancar al hijo de los padres que quieran participar en la educación de sus pequeñuelos. La Sociedad Comunista tomará a su cargo todas las obligaciones de la educación del niño, pero nunca despojará de las alegrías paternales, de las satisfacciones maternales a aquellos que sean capaces de apreciar y comprender estas alegrías. ¿Se puede, pues, llamar a esto destrucción de la familia por la violencia o separación a la fuerza de la madre y el hijo? La familia como unión de afectos y camaradería Hay algo que no se puede negar, y es el hecho de que ha llegado su hora al viejo tipo de familia. No tiene de ello la culpa el comunismo: es el resultado del cambio experimentado por la condiciones de vida. La familia ha dejado de ser una necesidad para el Estado como ocurría en el pasado. Todo lo contrario, resulta algo peor que inútil, puesto que sin necesidad impide que las mujeres de la clase trabajadora puedan realizar un trabajo mucho más productivo y mucho más importante. Tampoco es ya necesaria la familia a los miembros de ella, puesto que la tarea de criar a los hijos, que antes le pertenecía por completo, pasa cada vez más a manos de la colectividad. Sobre las ruinas de la vieja vida familiar, veremos pronto resurgir una nueva forma de familia que supondrá relaciones completamente diferentes entre el hombre y la mujer, basadas en una unión de afectos y camaradería, en una unión de dos personas iguales en la Sociedad Comunista, las dos libres, las dos independientes, las dos obreras. ¡No más "sevidumbre" doméstica para la mujer! ¡No más desigualdad en el seno mismo de la familia! ¡No más temor por parte de la mujer de quedarse sin sostén y ayuda si el marido la abandona! La mujer, en la Sociedad Comunista, no dependerá de su marido, sino que sus robustos brazos serán los que la proporcionen el sustento. Se acabará con la incertidumbre sobre la suerte que puedan correr los hijos. El Estado comunista asumirá todas estas responsabilidades. El matrimonio quedará purificado de todos sus elementos materiales, de todos los cálculos de dinero que constituyen la repugnante mancha de la vida familiar de nuestro tiempo. El matrimonio se transformará desde ahora en adelante en la unión sublime de dos almas que se aman, que se profesen fe mutua; una unión de este tipo promete a todo obrero, a toda obrera, la más completa felicidad, el máximo de la satisfacción que les puede caber a criaturas conscientes de sí mismas y de la vida que les rodea. Esta unión libre, fuerte en el sentimiento de camaradería en que está inspirada, en vez de la esclavitud conyugal del pasado, es lo que la sociedad comunista del mañana ofrecerá a hombres y mujeres. Una vez se hayan transformado las condiciones de trabajo, una vez haya aumentado la seguridad material de la mujer trabajadora; una vez haya desaparecido el matrimonio tal y como lo consagraba la Iglesia -esto es, el llamado matrimonio indisoluble, que no era en el fondo más que un mero fraude-, una vez este matrimonio sea sustituido por la unión libre y honesta de hombres y mujeres que se aman y son camaradas, habrá comenzado a desaparecer otro vergonzoso azote, otra calamidad horrorosa que mancilla a la humanidad y cuyo peso recae por entero sobre el hambre de la mujer trabajadora: la prostitución. Se acabará para siempre la prostitución Esta vergüenza se la debemos al sistema económico hoy en vigor, a la existencia de la propiedad privada. Una vez haya desaparecido la propiedad privada, desaparecerá automáticamente el comercio de la mujer. Por tanto, la mujer de la clase trabajadora debe dejar de preocuparse porque esté llamada a desaparecer la familia tal y conforme está constituida en la actualidad. Sería mucho mejor que saludaran con alegría la aurora de una nueva sociedad, que liberará a la mujer de la servidumbre doméstica, que aliviará la carga de la maternidad para la mujer, una sociedad en la que, finalmente, veremos desaparecer la más terrible de las maldiciones que pesan sobre la mujer: la prostitución. La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo Estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora. "Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios". Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre "los tuyos y los míos"; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que "nuestros" hijos, los del Estado Comunista, posesión común de todos los trabajadores. La igualdad social del hombre y la mujer El Estado de los Trabajadores tiene necesidad de una nueva forma de relación entre los sexos. El cariño estrecho y exclusivista de la madre por sus hijos tiene que ampliarse hasta dar cabida a todos los nuños de la gran familia proletaria. En vez del matrimonio indisoluble, basado en la servidumbre de la mujer, veremos nacer la unión libre fortificada por el amor y el respeto mutuo de dos miembros del Estado Obrero, iguales en sus derechos y en sus obligaciones. En vez de la familia de tipo individual y egoísta, se levantará una gran familia universal de trabajadores, en la cual todos los trabajadores, hombres y mujeres, serán ante todo obreros y camaradas. Estas serán las relaciones entre hombres y mujeres en la Sociedad Comunista de mañana. Estas nuevas relaciones asegurarán a la humanidad todos los goces del llamado amor libre, ennoblecido por una verdadera igualdad social entre compañeros, goces que son desconocidos en la sociedad comercial del régimen capitalista. ¡Abrid paso a la existencia de una infancia robusta y sana; abrid paso a una juventud vigorosa que ame la vida con todas sus alegrías, una juventud libre en sus sentimientos y en sus afectos! Esta es la consigna de la Sociedad Comunista. En nombre de la igualdad, de la libertad y del amor, hacemos un llamamiento a todas las mujeres trabajadoras, a todos los hombres trabajadores, mujeres campesinas y campesinos para que resueltamente y llenos de fe se entreguen al trabajo de reconstrucción de la sociedad humana para hacerla más perfecta, más justa y más capaz de asegurar al individuo la felicidad a que tiene derecho. La bandera roja de la revolución social que ondeará después de Rusia en otros países del mundo proclama que no está lejos el momento en el que podamos gozar del cielo en la tierra, a lo que la humanidad aspira desde hace siglos.