La extrema derecha exige retirar la bandera roja con la foto del Che de la Knesset, el parlamento israeli

La extrema derecha exige retirar la bandera roja con la foto del Che de la Knesset, el parlamento israeli

www.pce.es


Partido Comunista de Israel / 23 oct 10
En Israel y los terrirorios palestinos no es extraño ver camisetas del Che, tanto entre jóvenes palestinos como entre jóvenes israelíes. Sin embargo, la foto, superpuesta a una bandera roja con la leyenda “Hasta la Victoria Siempre” en español, ha suscitado una enconada oposición en la Kneset.

El diputado fascista Mijael Ben Ari, de "Unión Nacional", un partido de la extrema derecha, ha solicitado por escrito al presidente de la Knesset, Reuven Rivlin, del Likud, que ordene a la bancada del Frente por la Paz y la Igualdad – Partido Comunista de Israel (Hadash), integrada por judios y árabes que saque de la pared de la sala de reuniones de Hadash la bandera roja con la imagen del heroico Comandante y la leyenda citada.

Esto es lo que Ben Ari piensa del Che: “Guevara fue un enemigo del mundo libre, un comunista y un ateo cuya ideología conducía a la anarquía. En un discurso que pronunció en la ONU atacó ácidamente al mundo libre, pero su mayor ataque fue contra el Estado de Israel”.

Ben Ari ha argumentado además que “en el mundo árabe Guevara se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el Estado de Israel, y que muchos de los que se enfrentan a los soldados israelíes en Bilin y Nilin (dos pueblos palestinos donde se protesta todos los viernes contra el muro de la ocupacion) visten la camiseta de ese individuo”. Por todo ello, Ben Ari insta al presidente de la Kneset a ordenar a Hadash que retire la imagen de su sala de reuniones.

El dirigente de Hadash, el diputado Mujammad Barakeh, declaro a la prensa local: "Bravo por el Che. Si el sigue molestando a facistas y racistas, es decir que su lucha continua y… hasta la victoria siempre!". Consultado el diputado comunista Dov Khenin, quien coloco la bandera con la foto del Che sobre las "acusaciones" de Ben Ari, respondio a un periodista de Maariv: "No acostumbro a disctutir con los fascistas. A este tipo de gentuza hay que combatirla".

Partido Comunista de Israel
http://www.pce.es/q_pl.php?id=4249

La Partida de un Heroe

 A continuacion publicamos el comunicado del Partido Comunista Paraguayo sobre el lamentable fallecimiento del camarada Ananias Maidana Presidente del PCP y ejemplo de revolucionario y comunista, el cual es un ejemploa  seguir para los comunistas Bolivianos

La partida de un héroe



Informamos a la opinión pública nacional e internacional, que el camarada Ananías Maidana, Presidente de nuestro Partido y figura sobresaliente en cuanto a entrega, firmeza, coherencia, honestidad y lucha por la liberación de todos los pueblos del mundo, acaba de fallecer. 

Estamos conscientes de que en el cuerpo de Ananías quedan un gran cerebro y toda una personalidad que ya no podrá ser aprovechada por nuestro pueblo en su lucha por una sociedad ejemplarmente democrática. Esta situación es grave puesto que estamos hablando de una de las pocas personas que logró derrotar a la muerte con una vida desbordante y llena de amor, patria, entrega y revolución. 

Nosotros y nosotras, los y las comunistas, así como –seguro estamos- todas las personas que están dispuestas a dar la vida por un mundo sin explotados ni excluidos, sin hambre y sin contaminación, con solidaridad y dignidad extendida, sin guerras, vemos en Ananías la síntesis de lo más elevado de la humanidad, lo que nos lleva a sentir, hoy con mucha más fuerza, una enorme e irreductible confianza en la capacidad que tenemos los seres humanos, de organizarnos para garantizar la vida y el desarrollo de las potencialidades de todos, todas y cada uno, una de los y las que habitamos el planeta tierra. 

PARTIDO COMUNISTA PARAGUAYO

Pronunciamiento sobre la situación del Camarada Edwin Perez


Pronunciamiento sobre la situación del Camarada Edwin Perez

Este 26 de octubre tomamos  conocimiento en nuestro país, de la cobarde y criminal agresión de un sicario fascista contra la humanidad de nuestro camarada Edwing Pérez Chévez militante y secretario general de la Juventud Comunista del Ecuador, organización hermana de la juventud Comunista de Bolivia.

Tal agresión dejó al camarada Edwin en estado de coma y en una situación crítica de salud, ante esta criminal atetado la Juventud Comunista de Bolivia:

Exigimos la  investigación  y sanción para todos los responsables tanto intelectuales como materiales de este acto cobarde.

Exigimos que se concrete la máxima sanción contra Neptalí Ramírez Loor identificado como principal responsable de la agresión.


Llamamos a las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles de nuestra ciudad, del país y del mundo a condenar este tipo de actos propio de organizaciones fascistas. 

Llamamos a las distintas organizaciones a solidarizarse con la Juventud Comunista del Ecuador, con la juventud ecuatoriana y con la familia del camarada Edwing Pérez.

La Juventud Comunista de Bolivia siente esta agresión como si fuera hecha a uno de los militantes de nuestro organización, por lo que estaremos pendientes de lo que pueda pasar con la salud de nuestro camarada.

 Nos solidarizamos con el PCE, la JCE, con la juventud ecuatoriana y con la familia del camarada Edwing y expresamos nuestros deseos de una pronta recuperación, ya que el Ecuador necesita de jóvenes que tengan el temple y firmeza revolucionaria,  para llevar a cabo transformaciones en el Ecuador que beneficien a la mayoría del pueblo Ecuatoriano.

¡Fuerza Camarada Edwing!
¡La Derecha fascista no pasará!

Cochabamba, 28 de octubre de 2010

Juventud Comunista de Bolivia
Comité Regional - Cochabamba
 Camarada Edwing Perez

Comunicado de la Juventud Comunista del Ecuador


El Comité Central de la Juventud Comunista del Ecuador, reunido en la ciudad de Guayaquil, en sesión extraordinaria, ante los hechos ocurridos el día 25 de octubre de 2010, en los predios de la Universidad de Guayaquil, resuelve:

Condenar el repudiable intento de asesinato perpetrado en contra del c. Edwing Pérez Chévez,

Secretario General del Comité Central de la Juventud Comunista del Ecuador, profesional honesto e intachable hombre de lucha revolucionaria.

Denunciar ante la opinión pública la cobarde agresión realizada por un mercenario disfrazado de estudiante universitario identificado como Neptalí Ramírez Loor, arlequín de las mafias que intentan apagar la voz de hombres y mujeres forjadores de una universidad y una patria libres.

Exigir la investigación, captura y máxima sanción del culpable de este intento de asesinato.

Expresar nuestra solidaridad con la familia del c. Edwing Pérez Ch., en especial con su digna madre, en estos momentos de angustia por la delicada condición médica en la que se encuentra.

Alertar al pueblo y a los estudiantes universitarios que lo ocurrido no es un hecho fortuito ni aislado, sino la expresión más vil de la desesperación de los reaccionarios que ven sin resignarse el avance incontenible de una juventud consecuente con los intereses estudiantiles por una universidad auténticamente democrática, y de todo un pueblo rebelde, luchador y revolucionario por un país verdaderamente libre y socialista.

Lo ocurrido no deberá quedar en la impunidad.

Los jóvenes comunistas no nos dejaremos amedrentar.


Comité Central

Juventud Comunista del Ecuador


Guayaquil, 26 de octubre de 2010. 
 

Los colores de la BOA (Homenaje a Torombolo)


Los colores de la BOA

Vicuña (ehgc_lp@yahoo.es)


En las organizaciones siempre se encuentran personas que, pese a nunca aparecer en público, son artífices imprescindibles en los procesos políticos orgánicos, uno de ellos fue Jorge Luvin Tapia, un comunista que desde el anonimato público hizo revolución y constancia, como dijo Bretch, uno de los imprescindibles. Hoy Vicuña da voz a uno de sus mejores amigos, Rolando Ramírez, para rendir homenaje a Jorge, por su sentida muerte.

I

El frío arrecia en la noche. La Brigada Oscar Alfaro (BOA) ya ha definido el recorrido por donde pasarán las brochas que le darán color revolucionario a los muros que pacientemente esperan en la oscuridad. Uno a uno, disciplinadamente, los comunistas recogen el ocre y la herramienta asignados, mientras los overoles y buzos cubren los cuerpos aún tibios para combatir las heladas horas que se aproximan; un café es el remedio para el sueño.

El diseño convenido del mensaje toma forma paulatinamente. Antes de romper el silencio de los adoquines, las ideas se divierten brevemente hasta encontrar la consigna adecuada. Pocas son las precauciones a la hora de anunciar las campanas, siempre salvadoras en tiempos clandestinos.

El amarillo es el fondo que un militante debe tender sin manchas para resaltar cada palabra, cada rostro, cada puño. El azul tiñe la consiga con la anchura del camino elegido, mientras el naranja mide la fuerza de los rostros y los puños golpeando las paredes urbanas a que despierten con asombro. Nuestra bandera está lista para recibir el rojo color de una sociedad sin explotadores ni explotados, con pan, trabajo y libertad para nuestro pueblo. Y si acaso esto no estuviera definido, la elegante línea negra deja claramente delineado el mensaje que místicamente la tarea revolucionaria le ha dejado al pueblo. La misión cumplida queda estampada con la firma de la BOA en una esquina.


II

‘Torombolo’, ‘Vieja’, amigo del alma, las calles saben de ti desde hace mucho tiempo. Les has dado el arte y el color a sus paredes en el punto preciso. Eras el dueño natural de la brocha destinada al diseño, al trazo, al desborde del artista; los demás, resignados, estábamos convencidos de que empezar con la brocha gorda era una obligación por cumplir calladamente.

La iluminación del amarillo, los contenidos del azul y el rojo, mágicamente dejaban lugar para que la delgada línea negra aclare tus trazos iniciales. Todo con la rapidez que exige el silencio de las noches que edificaban la revolución comprometida.

Hermano, les has dado color a los muros, a las palabras y, orgulloso de ti, a los días siguientes de nuestras noches firmadas por la BOA. Así, cómo no van a brillar las luciérnagas, camarada; están vivas, tienen la luz que tu genio, a no dudarlo, ha dejado con mucho amor. Yumi estará para cantar y estremecer a las lágrimas, para decir de tu energía, que estando presa de tus malestares, brotaba en el momento que las circunstancias le exigían a tu voluntad; Galia negará por el resto de los días la soledad del mundo. Y, aunque no creas, para tus hermanos de la BOA —Humberto, Jaime, Cali, Ramiro, Gato, Martha, Carlos, Rolo, Edwin, Huáscar, Yura, Jota, Mimo— y para todos los que salieron alguna vez con la Brigada a aportar con su sacrificio militante, has sido la alegría abriéndose paso en el insomnio de las brochas.

Mural de la BOA en Cochabamba


III

Las palabras póstumas nunca son suficientes para el homenaje, pero es pertinente decir que todas las revoluciones y luchas populares tienen sus revolucionarios que están ahí, luchando sin bulla ninguna, sin aspavientos, humildemente. Seguro, ellos son los más: los que no piden, sólo dan; los que no dicen mucho y crean en cada acto; los que no tienen, sólo renuncian a su poco, a su mucho, a su todo. Quién sabe si por eso te fuiste tan pronto.

Es necesario decir, también, que lo importante es que tu bandera te la llevaste para siempre; no la guardaste para nada ni por nadie, la levantaste sin ambages, con la consecuencia que sólo da la fuerza de las ideas, con la esperanza y optimismo que los cielos abiertos suelen alimentar. Y, terco como eras, terminaste dándole un brochazo comunista a tu mundo, a tu casa, a tu familia, a tus camaradas y a tus amigos. Hasta siempre, hermanito.

!Hasta Siempre camarada Torombolo!

Una propuesta para el rearme ideológico

Una propuesta para el rearme ideológico

Fortunato Esquivel

El 30 de junio de 2002, Evo Morales, concurrió a las elecciones presidenciales y logró 581.884 votos (20,94 %), frente al MNR que logró 22,46 % y el MIR 16,32 %. Jaime Paz Zamora se alió a Gonzalo Sánchez de Lozada, emitiendo la dramática expresión: “Cómo duele querer a Bolivia”.

Fue el último contubernio de la “democracia pactada”. Pero, también era un anuncio muy firme de la emergencia de los vientos de cambio que representaban Morales y los movimientos sociales, que se evidenciaron en las elecciones de diciembre de 2005, con un respaldo de 1.544.374 votos, representando un contundente garrotazo del 53,74%.

Así llegaron al gobierno, por primera vez, los sectores más oprimidos del país liderados por los campesinos que tuvieron en Evo Morales a su más genuino representante. De inmediato se iniciaron los prometidos cambios, bajo la atenta mirada de sus electores.

Desde las dictaduras, iniciadas cruentamente por Hugo Banzer, se había producido un largo ciclo de más de 30 años de desideologización de las masas, hasta llegar  al extremo que las movilizaciones populares se redujeron a simples reivindicaciones sectoriales, particulares y regionales.

Quedaron, un poco al margen, las necesidades de apoyar los objetivos históricos nacionales y continentales por la construcción del socialismo. Esta situación amerita en la actualidad un rearme ideológico y político de las masas para participar activamente en la lucha por la profundización del proceso de cambio que vive Bolivia.


Los partidos de izquierda agrupados en la Alianza Revolucionaria Antiimperialista (ARA), decidieron proponer ese rearme ideológico y político en base a la creación de un Instituto de Formación Política y Sindical con sede en la ciudad de La Paz y cuyo funcionamiento será inaugurado  el 4 de octubre.

Esta escuela de cuadros políticos, pretende desarrollar un sistema de conocimientos que permitan incorporar, bajo un proceso de interacción, nuevos conocimientos orientados al cambio social y transformación de la sociedad boliviana.

La iniciativa de la ARA formará compañeros del proceso de cambio, capaces de acompañar el cambio social, estructural con el manejo de herramientas teórico prácticas frente a la realidad social y económica nacional.

Los cursos se desarrollarán en cuatro áreas: De formación Política, Económica, Social y de Técnicas Básicas. Las organizaciones sociales, políticas, sindicales y otras, interesadas en participar en esta propuesta, pueden recabar información  a través del teléfono 228 4533 y en Calle Loayza Nº 834.

Frida Kalho sobre Stalin y Trotsky

Frida Kalho, en 1952 , 4 de Noviembre sobre Stalin
Por Erlantz
"El diario de Frida Kalho, un íntimo autorretrato"
Editorial La vaca independiente, 2008

 

Hoy como nunca estoy acompañada. Desde hace 25 años Soy un ser yo comunista. Sé los orígenes centrales. Se unen en raices antiguas. He leido la Historia de mi pais y de casi todos los pueblos. Conozco sus conflictos de clase y económicos. Comprendo claramente la dialéctica materialista de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tsé. Los amo como a los pilares del nuevo mundo comunista. Ya comprendí el error de Trotsky desde que llegó a Mexico. Yo jamás fui trotskista. Pero en esa época 1940 - yo era solamente aliada de Diego[1]. (personalmente) (error político)- Pero hay que tomar en cuenta que estuve enferma desde los seis años de edad y realmente muy poco de mi vida he gozado de SALUD y fuí inútil al Partido. Ahora en 1953 Despues de 22 operaciones quirúrgicas me siento mejor y podré de cuando en cuando ayudar a mi Partido Comunista. Ya que no soy obrera, si soy artesana - Y aliada incondicional del movimiento revolucionario comunista...

((se ha respetado la redacción como tal la escribió))
[Se refiere a Diego Rivera, quien también rompió con Trosky en 1939]

Miguel Urbano Sobre el Trotskismo


Miguel Urbano Sobre el Trotskismo

En los movimientos trotskistas confluyen jóvenes con motivaciones y comportamientos sociales

muy diferentes. La mayoría se ajusta a la definición que Lenin dio a ciertos izquierdistas:

“pequeños burgueses encolerizados”. Frustrados, expresan su rechazo del capitalismo en la

adhesión a proyectos radicales de transformación rápida de la historia.

Casi todos -como ocurrió con los líderes de Mayo del 68 parisino-, volvieron a integrarse en el

sistema después de una breve militancia pseudo-revolucionaria.




(Miguel Urbano, Apuntes sobre trotsky, El mito y la realidad, Noviembre 2008, odiario.info)

La Gran prensa complice del racismo y la discriminacion

La Gran prensa complice del racismo y la discriminacion

Moldavia elige la victoria

Moldavia elige la victoria

El Partido Comunista de la República de Moldavia, presenta su programa y a sus candidatos para las elecciones generales del próximo 28 de noviembre.


 
Traducido del ruso por Josafat S. Comín

Intervención de Vladímir Voronin presidente del PCRM en la rueda de prensa del 12 de octubre.
Agradezco a todos su presencia.

Es comprensible que cuando arranca una campaña electoral, a todos los periodistas les surge una colección de preguntas obligadas: “¿Qué porcentaje aspiran a conseguir? ¿Con quién se coaligarán? ¿A quién designará para tal o cual cargo? ¿A quién ve como principal oponente?”.

Empezaré pues respondiendo a esto para no tener que volver a hacerlo más tarde.

Primero. El PCRM sin duda aspira a ganar. Pero no vamos a mencionar ningún porcentaje. Y no es por superstición. Todos ustedes saben que en vísperas de esta campaña electoral, se ha modificado la ley electoral de tal modo, que reduce al mínimo las posibilidades de triunfo del PCRM. Pero nosotros aceptamos ese reto y nos damos perfecta cuenta que cualquier resultado inferior al 50% equivaldría a la permanencia en el gobierno de la actual Alianza. Vemos como se están lanzando diferentes pequeños proyectos de partido, cómo ha aparecido, no se sabe de dónde, un ejército entero de candidatos independientes. Todo esto se hace exclusivamente con el fin de dispersar el voto y aumentar así las posibilidades de los partidos de la Alianza de conseguir un porcentaje complementario, tras lo que dan en llamar redistribución de los votos. Como es lógico haremos un llamado al electorado para que se abstenga de votar a esos partidos pequeños. El votante debe saber que votando por ellos, en realidad está dando su voto a la Alianza.

Segundo. El PCRM está abierto a acuerdos postelectorales. Sería inútil y estúpido mencionar ahora a fuerzas políticas concretas. Estamos dispuestos a coaligarnos con aquellos que respalden nuestro programa. Considero que esta declaración es suficiente para el momento en que nos encontramos.

Tercero. El PCRM cuenta con gente capacitada para asumir todos los cargos de responsabilidad en el país. Pero debatir nombres concretos, es algo que dejamos para después de la campaña y no antes.

Cuarto. El Partido Comunista se fija como principal oponente a la actual Alianza gobernante. Pero no es que sean solo oponentes del Partido Comunista, lo son de toda la sociedad moldava. No vemos diferencias de fondo entre los partidos que conforman la Alianza. Juntos eligieron a Ghimpu. Juntos designaron al actual gobierno. Juntos aumentaron las tarifas. Juntos optaron aquel 9 de marzo por la usurpación del poder del estado. Juntos votaron por las “cruces de hierro¹”. Juntos decidieron convocar a referéndum y juntos lo perdieron. Perdieron además a la mayoría de la sociedad moldava. Y por último, juntos aprobaron la aparición de una calle en Chisinau dedicada al criminal de Antonescu. Todo esto es suficiente para no entrar más en detalles y valorar en conjunto su actividad como fracasada y peligrosa para Moldavia.

Y ahora lo más importante. El partido de los Comunistas ha elegido como eslogan de campaña: “¡Moldavia elige la Victoria!”.

¿Qué significa “Victoria”? Victoria es cuando todo el país puede pensar en el futuro sin temor, cuando se pueden hacer planes, cuando no te llaman ocupante, ni derrotado. No es la victoria sobre el resto de partidos políticos lo importante, sino la victoria sobre esta situación de abatimiento, en la que la desaparición de una Moldavia independiente permanece constantemente en el orden del día. Debemos cambiar de raíz ese orden del día, y conseguir dejarlo atrás de una vez y para siempre. Todo nuestro esfuerzo se centra en que estas elecciones traigan por fin al país estabilidad y la posibilidad de consolidar la sociedad. Consolidación sobre una base democrática regida por la primacía del derecho, los valores europeos, sus libertades, y por supuesto la justicia social. Este año pasado en la oposición fue un tiempo para reconsiderar seriamente nuestros pasados errores y fallos. Hoy comprendemos perfectamente que no son los partidos los que logran victorias y no son ellos los que deben utilizar los frutos de esas victorias. La victoria a la que me estoy refiriendo, solo puede ser lograda por la mayoría de la sociedad y en su propio interés. Y solo entonces cualquier futuro relevo democrático en le gobierno no llevará al país al borde de la destrucción y la liquidación.

Proponemos una ambiciosa plataforma electoral. Parte de nuestros planes se reduce a restablecer por vía urgente los mecanismos de protección social. Los mismos mecanismos y principios que fueron suprimidos por el actual régimen. Y lo haremos. Pero nuestro objetivo principal es la modernización. En la esfera social tenemos un ambicioso plan para el desarrollo humano. En la esfera económica tenemos un plan para de equipamiento en nuevas infraestructuras y conjuntamente un plan de desarrollo regional llamado “Cuarenta ciudades”. En el terreno político, la rápida consecución de las libertades europeas, como el libre tránsito de personas, mercancías y capitales y por supuesto la participación emprendedora en los proyectos de integración del espacio postsoviético.


Plenaria del CC del PCRM

Unas cuantas palabras sobre nuestro equipo. Sí, nos presentamos a estas elecciones con un equipo bastante joven. La edad media de nuestros candidatos es inferior a 45 años. Pero su nivel es excepcionalmente alto. Contamos con doce doctores en ciencias, especialistas en economía y sector productivo, politólogos, pedagogos, médicos y juristas. A diferencia de otros partidos nuestra lista refleja fielmente la variada composición étnica del país. Pero lo más importante radica en que a todas estas personas a pesar de su juventud, el país las conoce muy bien. Los ha conocido en estos 12 meses de resistencia al actual régimen. Los ha visto en los más complicados terrenos de la lucha política.

Como presidente del partido no oculto mi satisfacción por haber logrado reunir a toda esta gente, para juntos construir la victoria.

Gracias por su atención.

Notas

Se refiere a la decisión aprobada por el parlamento de emitir para el 65 aniversario del fin de la segunda guerra mundial, una condecoración que por su forma y color recordaba enormemente a la cruz de hierro de los nazis.

Fuente:http://www.pcrm.md/main/index.php

Video relacionado:http://comunist.md/ru/?p=1967

EL REFORMISMO NO PUEDE SUSTITUIR A LA REVOLUCION

EL REFORMISMO NO PUEDE SUSTITUIR A LA REVOLUCION*


Jorge Kolle Cueto

* Discurso en el FORO POLITICO “LOS CAMINOS DE LA REVOLUCION” (Extraído del libro “E l pensamiento político Boliviano después de la nacionalización del petróleo” (1970)


Señoras y señores:

Saludamos la preocupación de los dirigentes universitarios que buscan esclarecer conceptos y rumbos en materias que di¬cen con el interés nacional. Agradecemos la invitación al Par¬tido Comunista de Bolivia, cuya concepción y criterio sobre los "Caminos de la Revolución”, trataremos de exponer del mo¬do más ajustado:


EL CONCEPTO "VULGAR" DE LA REVOLUCION

Aunque se trata de una perogrullada, permítasenos le¬vantar el criterio que a nivel de pueblo, se tiene sobre lo que es una Revolución. El concepto elemental imagina "revolución" en términos de "golpe de estado", "levantamiento "motín", in¬surrección" etc., fenómenos que en nuestra accidentada historia han marcado verdaderos récords y que son motivo de "cu¬riosa ironía política" para los comentaristas de la prensa ex¬tranjera o los "historiadores" que de algún modo se ocupan de los problemas bolivianos. No estamos interesados por hoy, en ex¬plicar la legitimidad de tales hechos desde el ángulo de la cau¬salidad, de sus razones y fuerzas generadoras, de los intereses de clase o de sectores de la clase que ellos suponen. Nos inte¬resa simplemente diferenciar el concepto "vulgar" que identi¬fica tales hechos, en verdad apenas formas, modalidades de la metodología política en la lucha por el poder en nuestro país, con el término "revolución", que ya expresa un cambio de fondo en el curso del proceso social, un cambio de calidad en la situación política. Revolución no es todo intento de toma del poder.

Deseamos hacer fuerza sobre este primer concepto, por¬que sobre esta base, cualquiera se llama revolucionario en es¬te país, cualquiera disputa el honroso título que supone el ser revolucionario y lo que es peor aún: los ensayos victoriosos de toma del poder, para acreditarse ante las masas, para recla¬mar sus derechos y ascendencia popular, no tienen el menor empacho en proclamarse "revolucionarios" y afirmar en todos los tonos que han levantado los pendones de una revolución. Así, fueron revolucionarios desde los "saavedristas", hasta los "liberales", los "radepistas” y sus derrocadores, los "'piristas" de la vieja época, los, movimientistas "y el "Frente de la Re¬volución "Barrientista" entre otros.

Tal criterio sobre lo que es "revolución" santifica cual¬quier cosa pero, encubre toda una realidad de engaño, sirve pa¬ra el consumo demagógico que cubre las necesidades burguesas de dominación, como a su tiempo sirviera para cubrir las de la oligarquía feudal. Barnizó incluso la contrarrevolución más descarada y brutal. Este criterio no puede ser, ni lo es, el que el pueblo o la clase obrera tienen sobre revolución.


LA REVOLUCION ES UNA CATEGORIA POLITICA

QUE EXPRESA UNA REGULARIDAD DEL

DESARROLLO SOCIAL

Significa o supone un cambio profundo, radical en la vi¬da de una sociedad determinada, conduce inevitablemente al derrocamiento del viejo y caduco régimen para luego estable¬cer uno nuevo y progresivo, o transfiere el poder de manos de una clase que antes era opresora (reaccionaria) a manos de otra clase que antes era oprimida (progresiva), a decir de Marx. Tal criterio surge de que: "Al llegar a una deter¬minada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción exis¬tentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social". La inevitabilidad de las revoluciones sociales en la sociedad dividida en clases es¬tá condicionada por el hecho de que las viejas relaciones de pro¬ducción (propiedad sobre los medios de producción) son man-tenidas por las clases dominantes con la ayuda de todo un sis¬tema de instituciones políticas, jurídicas, militares, religiosas y otras, pero sobre todo con ayuda del Estado y del Derecho. Por ello, para desbrozar el camino al curso posterior del des¬arrollo social, las clases nuevas, progresivas, tienen que suprimir el régimen estatal existente. El problema central, vital, cardi¬nal de toda revolución, es el problema del poder estatal, el paso del poder de manos de la clase reaccionaria a manos de la clase progresiva. Este concepto sólo rige para la llegada al poder de una clase avanzada con relación a su antecesora, en el con¬trol estatal.

El carácter de la revolución está determinada por e carácter de las contradicciones que resuelve, por las tareas sociales que debe realizar, por la clase social que se halla a la cabeza de la revolución.

Es por todos sabido que existen diversos tipos de revo¬lución social, pero ahora nos preocupa como antecedente que se proyecta solo, la revolución burguesa que se operó en nues¬tro país en abril de 1952 y cuya reedición simple está, social e históricamente superada y la revolución popular antiimpe¬rialista que surge como necesidad impostergable sobre los ci¬mientos de las contradicciones vigentes, de su contenido y ca¬rácter. Esto porque en las circunstancias actuales y en todos los niveles, han comenzado a circular substitutos "revolucionarios”, teorías y más teorías que no llegan a superar el enanismo mental o político de sus progenitores. A algunas de ellas nos referiremos más adelante.

EL SIGNIFICADO HISTORICO DE LA REVOLUCION BURGUESA DE ABRIL

Se puede estar identificado con el M.N.R. o ser movimientista, esto no importa; para juzgar correctamente el sig¬nificado de lo ocurrido a partir de abril y sobre todo en los años primeros del proceso sólo se necesita tener una posición fría y científica. Y esta actitud ni libera de culpa al M.N.R., ni lo ensalza ni lo condena, apenas lo ubica en su posición histórica y en su extracción e interés de clase verdadero.

Sobre la contradicción entre las necesidades del desarro¬llo de las fuerzas productivas atrasadas y las relaciones de pro¬ducción, las formas de propiedad feudal, en el agro había madurado tal grado de antagonismo, que su superación signi¬ficó marcar la impronta en el curso social posterior. Es la Re¬forma Agraria y no la nacionalización de las minas lo que de¬termina en lo fundamental el papel histórico de la burguesía movimientista en el poder. Es haber liberado la propiedad feu¬dal en favor de la propiedad burguesa de la tierra lo caracte¬rístico, lo esencial del proceso de abril. Es haber llevado a la burguesía al poder en substitución de la oligarquía feudal y el haber utilizado el poner en evidencia y resguardo los intereses de la burguesía por sobre los de la oligarquía, lo que realizó el MNR. Tal su rol histórico, tal su contenido de clase. Por supuesto que siendo lo esencial de la "revolución burguesa" su curso agrario, esto no supone minimizar otras conquistas de ti¬po burgués y aún popular muy importante, tales como la na¬cionalización de las minas, el voto universal, la reforma educa¬tiva, el control obrero, etc., medidas que fortaleciendo las po¬siciones burguesas y encarando sus necesidades de clase, abar¬caron esferas que sobrepasan las fronteras propiamente burguesas en la medida en que la presión de las masas exigía e imponía nuevas conquistas.

El curso capitalista seguido a la reforma agraria y el desarrollo doble del fenómeno de la concentración burguesa y de la depauperación de las masas campesinas, al mismo tiempo del surgimiento de un asalariado rural que va paralelo al proceso de especialización de los cultivos, particularmente en las áreas de colonización y en las regiones orientales del país, nos liberan de todo comentario al mostrar que la revolución de abril tuvo un contenido innegable burgués; que el M.N.R. ejecutó la revolución burguesa y que los intereses de clase que defiende es¬te partido son los de la burguesía boliviana.

Con todo, esto no quiere decir que los intereses burgueses hayan sido satisfechos a plenitud por una doble razón: lo.— El temor a la presión popular inicial. 2o.— Los elementos contradictorios entre los intereses de los monopolios imperialistas y los de una burguesía nacional propia en desarrollo.

La consigna de, "enriqueceos" y la realidad de una cé¬lula de importadores que "populariza" el comercio exterior an¬tes en manos de los aliados de la vieja oligarquía feudal, no más de dos centenares de individuos, hasta más de cuatro mil candidatos burgueses, en el esquema de "crear una burguesía", muestra el contenido de clase de nuevo poder instaurado en abril.

La revolución Democrático Burguesa de 1952 significó también el surgimiento de presuntas concepciones terceristas.

La nacionalización de las minas y el fortalecimiento de otros rubros económicos en manos del estado, creó una base ma¬terial poderosa, superior de lejos a la parte que corresponde al sector privado de la economía nacional. Este hecho ha lleva¬do a suponer falsamente que el simple fortalecimiento del capitalismo de estado, puede determinar un cambio en la calidad del régimen. Los hay personajes que han desempolvado las viejas tesis de que el capitalismo de estado es un tránsito al socialismo, que éste es, poco más o menos, la versión contemporánea, el último grito de la moda socializante.

El problema del "capitalismo de estado” en las condicio¬nes de Bolivia, no hace sino ratificar por milésima vez lo que es sabido en todas partes, que la burguesía apela a todos los recursos en su afán de "salvar" el capitalismo y postergar, en lo que ello fuese posible, el advenimiento del socialismo.

Desde el punto de vista de la práctica el capitalismo de estado en manos de la burguesía, sirvió, en primer término, al surgimiento de una frondosa capa de burguesía comercial que hizo sus negocios con el Estado sin que en el país se hayan invertido las utilidades acumuladas, utilidades que finalmente fugaron a los bancos extranjeros. (Aquí se manifiesta el rasgo parasitario y negativo de este sector burgués, el más beneficiado en este período). Este, un primer elemento que debe tomarse en cuenta.

La supeditación del sector estatal de la economía a las exigencias, condiciones y posibilidades de comercialización que los propios monopolios imperialistas, y solo ellos imponían, hizo de este sector del gran capital, una especie de simple admi¬nistrador de las utilidades y dividendos que los consorcios siguieron persiguiendo. He aquí otro rasgo negativo que expresa el antagonismo con los intereses imperialistas, que deberá con¬siderarse.

Sin embargo, esto no debiera descorazonar a los revo¬lucionarios que pretenden algo más que los señores burgueses. La obligatoriedad de la revolución democrático-burguesa como premisa, como parte ineludible y gestora, en cierta medida, de la revolución socialista, se ha manifestado plenamente. Si el cuadro del control burgués del estado es así, en las condiciones de la dictadura del proletariado el sector estatal de la econo¬mía pasará a ser propiedad de todo el pueblo, al servicio de su liberación y progreso. Esta la diferencia esencial que no se podrá ver sino cuando la clase obrera tome el poder.

Hoy que nuevos vientos confusos soplan en el panorama político nacional, dejan establecido el significado histórico de abril y el rol de clase que corresponde a la burguesía resulta tarea de primerísima utilidad: la burguesía como tal, una vez lograda la revolución democrático burguesa en nuestro país, ha termina¬do agotando sus posibilidades revolucionarias. Los objetivos de¬mocráticos que aún subsisten y otras reivindicaciones de clase que esta tiene y por las cuales podría luchar o lucha en la ac¬tualidad, corresponden en lo fundamental al momento refor¬mista de su acción y como tal debe entenderse su conducta futu¬ra. (En esta afirmación debe entenderse el concepto de la burguesía en general).

Durante el mismo período la clase obrera y los sectores más importantes del campesinado hicieron también su expe¬riencia, el recogerla favorecerá el determinar un curso más co¬rrecto y de la clase para su acción. El ascenso revolucionario y las conquistas logradas determinaron que los trabajadores bajaran la guardia en cuanto a su vigilancia crítica, y de pre¬sión, sobre las capas más progresistas de la burguesía que ju¬gaban el papel de puente entre los otros sectores burgueses y las masas obreras populares. Este nexo sirvió, desgraciadamente, no para garantizar el que se viabilicen los objetivos, reivindica¬ciones e intereses populares y fundamentalmente obreros, sino a la inversa, sirvieron para que los intereses burgueses sean res¬paldados y fortalecidos por una cobertura obrera expresada en un presunto co-gobierno que terminó haciendo de los líderes trabajadores en función de "estadistas", representantes del go¬bierno y de la clase gobernante en el seno de las masas traba¬jadoras. Lo propio ocurrió con el campesinado que acabó con el papel de reserva directa de la burguesía, incluso cuando se produjo el rompimiento de la clase obrera con el gobierno. Y los tiempos parecen volver con un otro ropaje luego de la noche negra de los últimos años.

Estamos lejos de afirmar que la burguesía ya no tiene margen de maniobra o que agotó sus objetivos, de la misma manera que estamos lejos de imaginar la situación presente, como un calco del viejo período movimientista. Una y otra cosa serian absurdas; sin embargo, la necesidad de una posi¬ción de clase propia por la que se debe orientar y dirigir a la clase obrera, se plantea con mucho más vigor y sobre bases de una experiencia vivencial que, sería suicida o, cuando menos, descaradamente oportunista el olvidar. Rematemos este somero análisis con una afirmación de Lenin que nos explica el por qué de esto: "La revolución burguesa tiene una sola misión: barrer, arrojar, romper todas las ataduras de la sociedad anterior. Al cumplir esta misión, toda revolución burguesa cumple con lo que de ella se exige: intensifica el desarrollo del capitalismo".

En las condiciones actuales: ¿Qué tipo de revolución co¬rresponde a las necesidades y a la realidad Boliviana?

Un gobierno popular antiimperialista correspondería a ta¬les necesidades y serviría los intereses de la revolución en su proyección futura. ¿Qué entendemos los comunistas por tal go¬bierno?

Es conocido que la contradicción fundamental que por hoy rige en el país es la que existe entre los intereses del impe¬rialismo por un lado y los intereses de la nación boliviana por el otro; el resolver favorablemente a la causa de Bolivia dicha contradicción señala la primera tarea revolucionaria (se plan¬tea la tarea de efectivizar la revolución nacional frente al opre¬sor imperialista). Y esta es una tarea pendiente que dejó intocada la revolución democrático burguesa porque, por su pro¬pio carácter, no podía encararla.

El carácter popular del tipo de gobierno por el que lu¬chamos en la presente coyuntura está determinado por el he¬cho de que la anterior revolución no resolvió otros objetivos que constituyen los intereses de las capas y sectores populares de la población, fundamentalmente la clase campesina, que van más allá de los simples remanentes del feudalismo que, por otra par¬te, deberán extirparse. Tales objetivos abarcan intereses de cla¬se mucho más amplios e integran a sectores de clase mucho más radicalizados que el esquema democrático burgués.

Para cualquier iniciado en la ciencia económica, la carac¬terización racional que corresponde a Bolivia está expresada por sus rasgos de país capitalista atrasado, dependiente y eco¬nómicamente deformado; los hay quienes prefieren como re-mate el término de monoproductor. Preferimos la primera formulación. Esta caracterización que surge de una realidad objetiva y concreta, impone determinado tipo de objetivos trans¬formadores, revolucionarios, que sólo podrán viabilizarse por el camino de una revolución de las características señaladas, es de¬cir Popular y Antiimperialista en una primera instancia, en el proceso de la revolución socialista que, finalmente, resolve¬rá la contradicción entre necesidad y realidad.


ALGUNOS "NUEVOS" PLANTEAMIENTOS QUE NO SON NUEVOS

El cambio de gobierno y el giro forzado por este, restau¬ra, por así decirlo, sin mala intención, una serie de viejas y atildadas concepciones burguesas y pequeño-burguesas que re¬claman para sí el título y la condición de novísimas. En este orden, algunos profanos que ofician de teóricos y cultores de las ciencias sociales, incluso con algún pasadillo de ciertas velei¬dades marxistoides, imaginan que para el caso boliviano debe instrumentarse una receta que no sea ni socialismo (utopía co¬munista, falta de sentido de la realidad, subestimación de nues¬tro infortunio, de dependencia imperialista, etc., etc. entre otros argumentos que sacan a relucir esforzadamente) ni capitalis¬mo, porque ello huele mal, resulta aberrante e impopular desde todo punto de vista ¡cómo capitalismo, ni pensarlo! Y he aquí la formula mágica: " capitalismo de estado nacional", ambiva¬lente siempre, sometido al carro imperialista, a la coexistencia con la inversión privada y en la circunstancias de apremio, con la alternativa abierta al arrendamiento, o la empresa mixta, se¬gún sea en el fondo, el interés de los grandes “intereses" supranacionales que en el campo capitalista manejan la batuta o to¬can la música. Y su expresión política: el nacionalismo de iz¬quierda o el nacionalismo revolucionario. Como se verá, no se trata, ni más ni menos que de un esfuerzo por revestir de digni¬dad las raídas ropas y los esmirriados restos de las viejas con-cepciones del "nacionalismo" burgués. Y no es que estemos en contra de todo nacionalismo, no es que estemos en contra de este en cuanto supone antiimperialismo; en contra de la "res¬tauración burguesa en política"; estamos en contra de todo mascarón de proa que pretenda encubrir o disfrazar un es¬fuerzo burgués por darse una nueva cualidad que no tiene. Las corrientes con vieja patente, son preferibles mil veces a las que reclaman un nuevo lugar bajo el sol de la vida política, y si de hombres se trata, el cuadro no puede por menos que causar estupor, tal es la vitalidad y la sobrevivencia, la capacidad de adaptación de estos a los cargos y a los cortejos oficiales. Véa¬se el staff de los nuevos grupos y de los nuevos círculos; nues¬tro país es tan pequeño en su mundo político que nadie puede pasar desapercibido, por muchas que sean las siglas que se inventen.

El continentalismo es una otra "corriente" que busca legitimarse en atención a dos socorridos argumentos que poseen bastante actualidad en el negocio político: la reivindicación continental en cuanto a su contradicción con el imperialismo opresor, primero, y la comunidad histórica, en cierto sentido nacional de los pueblos de la América Latina, en segundo lu¬gar. Si se trata de lograr la unidad nacional de acción anti¬imperialista en la lucha contra el enemigo común de los pue¬blos no existe ninguna diferencia, ya que esto supone simple¬mente una necesidad de todos y una obligación de todos en el curso del proceso revolucionario. Si se trata de una concepción para lograr la "revolución continental", este ya es otro proble¬ma que no podemos aceptar tan desaprensivamente. En lo que toca a los marxistas-leninistas el concepto revolucionario en su sentido estricto es un concepto nacional, circunscrito a las fronte¬ras de un determinado estado, cuyo desarrollo desigual con res¬pecto a los otros estados del continente es una ley del capitalismo que acelera o retarda las realidades revolucionarias de cada uno de los estados latinoamericanos. En ese sentido podemos aceptar y en rigor propugnamos la acción común antiimperialista, y el fortalecimiento de la solidaridad proletaria internacional en los límites del continente, pero de aquí a considerar "la na¬ción latinoamericana" o la "revolución latinoamericana" es forzar los argumentos y tomar los deseos por la realidad en el mejor estilo metafísico. Una otra variante del continentalismo está expresada por las concepciones foquistas, que se reclaman también marxistas-leninistas; a ellos queremos recordar dos citas de Lenin, quien en su época señalaba: "Para un marxis¬ta resulta indudable que la revolución es imposible si no se da una situación revolucionaria, pero no toda situación revolucio¬naria conduce a la revolución. ¿Cuáles son en términos gene¬rales los signos distintivos de una situación revolucionaria? esta¬mos seguros de no equivocarnos al señalar estos tres signos prin¬cipales. l°. La imposibilidad para la clase dominante de man¬tener su dominio en forma inmutable; tal o cual crisis en las "alturas", una crisis de la política de la clase dominante abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle una revolución no bas¬ta que "los de abajo no quieran" vivir como antes si no que ha¬ce falta también que "los de arriba no puedan vivir" como has¬ta entonces. 2 º. Una agravación superior a la habitual de la miseria y las penalidades de la clase oprimida. 3º. Una inten-sificación considerable, por las razones antes indicadas, de la actividad de las masas, que en tiempos "pacíficos" se dejen ex¬poliar tranquilamente pero que en épocas turbulentas son em¬pujadas tanto por la situación de crisis en conjunto como por las "alturas" mismas, a una acción histórica independiente".

El conjunto de todas estas condiciones objetivas es precisa¬mente lo que se llama situación revolucionaria.

La revolución no surge de toda situación revolucionaria, sino sólo de una situación en la que a los cambios objetivos an¬tes enumerados viene a sumarse un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la CLASE REVOLUCIONARIA para llevar a cabo acciones revolucionarias de masas, lo bastante fuertes como para destruir o quebrantar al viejo gobierno, que jamás "caerá", ni siquiera en las épocas de crisis, si no se lo hace "caer". Tales son los puntos de vista marxistas sobre la revo¬lución. Concluyamos este rápido paso sobre la legitimidad mar¬xista del "foquismo" con una cita final al mismo Lenin: "Las revoluciones no se hacen por encargo, no se acomodan a tal o cual momento, sino que van madurando en el proceso del des¬arrollo histórico y estallan en un momento condicionado por un conjunto de causas interiores y exteriores. Y en ese momento, vendrá inevitable e inexorablemente".

EL GIRO REFORMISTA DE SEPTIEMBRE INICIA UNA COYUNTURA

Aún pesan sobre las espaldas del movimiento obrero y revolucionario los efectos de las medidas represivas de la Em¬bajada y sus gendarmes Barrientistas. No obstante, los años de contrarrevolución furente que sacudió las entrañas al movi-miento obrero, popular, democrático y revolucionario, parece haber cerrado un ciclo violento, cuando menos momentáneamen¬te. Un giro reformista y algunas manifestaciones anti-imperia¬listas, de un patriotismo vacilante y de cierta velada reserva ante el "peligro obrero y popular"; un régimen democrático a porcentaje que mantiene recluidos a revolucionarios víctimas de la contrarrevolución; un régimen expresión clásica del dualismo burgués aún en sus capas más progresistas, ha surgido en el país substituyendo a la contrarrevolución que, por impulsos, rei¬vindica el patrimonio nacional, y que por pedazos garantiza las libertades y derechos ciudadanos.

Con todas sus limitaciones, se tienen los elementos de juicio necesarios que muestran que se está en presencia de una alternativa, cuando menos coyuntural, reformista, de algunas capas de la burguesía en sus sectores democráticos vinculados a los círculos de militares nacionalistas y de la intelectualidad pe¬queña burguesa demócrata en algunos de sus personeros; sectores que aunque no puros se enfrentan, objetivamente, como los grupos más gorilizados y pronorteamericanizados del ejército y las capas más reaccionarias, pro-imperialistas y regresivas de la burguesía.

Las últimas semanas se han caracterizado por esta lucha que en el terreno del gobierno se torna en vacilación o retro¬ceso. Luego de los decretos sobre el Banco Minero, comienza a enfriarse ostensiblemente el entusiasmo por el "Mandato" y se fortalece el recurso de la maniobra, de la dilación y de las negociaciones con los representantes imperialistas. En la misma o mayor proporción, los elementos de la contrarrevolución incrementan la presión y empiezan a instrumentar su retorno al poder directamente o forzando la alternativa de la capitula¬ción. Tal es y será para adelante la perspectiva de la situación si los factores de poder y sus bases sociales se mantienen inalterados, en desventaja creciente para las posiciones pro¬gresivas.

En esta alternativa, nueva en su forma vieja y en su esencia, los revolucionarios deben saber tomar una correcta posición en interés de la causa obrera y para ello, debe recordarse el criterio científico que sobre el contenido de clase se tiene con respecto a las reformas a lo aforismo burgués. Al respecto el marxismo-leninismo no niega la necesidad de que el partido proletario luche por las reformas, por el mejoramiento de la situación económica, política y cultural de los trabajadores bajo las condiciones del capitalismo, pero considera estas re¬formas, no como objetivos, sino, como elementos laterales de la lucha de clases cuyo objetivo principal, es la substitución del capitalismo por el régimen socialista. Lo que diferencia a un marxista de un reformista o de "un revisionista", ahora que se usa este término con majadera fruición, aunque con poco seso, es el hecho de que las reformas son un método, una forma de lucha burguesa que los marxistas-leninistas pueden tolerar y utilizar en favor de lograr pequeñas conquistas para la clase obrera, mientras que para los reformistas, las reformas son en sí, un sustituto de la revolución.

Planteada esta correlación entre reforma y revolución, la posición del Partido Comunista de Bolivia surge sola con referencia a las medidas adoptadas por el nuevo gobierno y frente a él mismo, en cuanto se lo considere expresión reformista bur¬guesa.

Los comunistas apoyamos y apoyaremos toda conducta que ataque los intereses y las posiciones del imperialismo opresor, que reivindique el interés nacional, que recobre el pa¬triotismo boliviano y que dignifique el país. Apoyamos y apo-yaremos toda medida que conlleve el carácter democrático y popular en favor de las masas obreras y ciudadanas, de los dere¬chos y libertades políticas y sindicales, en que toda medida que defiendan el nivel de vida y de trabajo de los Bolivianos. Aún más, combatiremos en contra de todas las fuerzas que se opongan al libre curso y desarrollo de esta perspectiva; y si es ne¬cesario, frente a los riesgos de la restauración contrarrevolucio¬naria y a los intentos pustchistas de la reacción, llamaremos al pueblo y a la clase obrera en primer lugar, a levantarse y tomar las armas y aplastar esta variante y reaccionaria.

Pero no se quiera entender esta posición corno “colabora¬cionismo". Del mismo modo que desde una posición indepen¬diente hagamos fuerza por las medidas positivas, con una tác¬tica de presión de masas, del mismo modo combatiremos por desenmascarar las inconsecuencias y los artificios reaccionarios de los círculos conciliadores y vacilantes de la burguesía y de su tendencia capituladora, aplicando los métodos de lucha y las consignas del desenmascaramiento y la condena.

Es decir: no somos neutrales en el enfrentamiento contra el imperialismo ni seremos la reserva burguesa para llevar el contrabando de su ideología al seno de las masas trabajado¬ras. Y, en la perspectiva de la revolución proletaria, en tanto se oficia el giro reformista y se crean las bases de la revolución proletaria, en tanto se oficia el giro reformista y se crean las ba¬ses de la revolución popular antiimperialista, y en esa misma dirección y objetivo, en el curso de su preparación, buscaremos fortalecer la organización del movimiento obrero, elevar la conciencia de la clase obrera y sus aliados como gestores y reali¬zadores de la revolución que liquida con la opresión social.

Se nos preguntará con razón: ¿Es el signo de los tiempos? ¿Que vías revolucionarias serán las que tome nuestro partido o las masas por él influenciadas en su búsqueda del poder? De¬bemos declarar que el Partido Comunista no juega a la Revo¬lución, que hace culto de la identidad entre la teoría y la prác¬tica revolucionaria, ya que lo que dice lo hace, y lo que hace no tiene por qué ocultarlo. Está en función de su ideología y del interés de clase que expresa sin haber abdicado jamás de tal curso. Por ello mismo decimos: el curso probable de la vía revolucionaria no puede señalarse con la anticipación de todo ciclo histórico, sin embargo, la experiencia de la lucha popular, obrera y revolucionaria muestra que el curso violento del desenlace revolucionario será impuesto por la resistencia en¬carnizada de la burguesía, luchando desesperada por mante¬nerse en el timón de mando del aparato estatal. Este plantea¬miento ya fue hecho por el Segundo Congreso Nacional de los Comunistas y se mantiene inalterado. Pero sólo podrá ga¬rantizarse por la acción y determinación revolucionarias de las masas en una coyuntura que sea favorable a su causa y pro¬bablemente, por el método más probado en nuestra realidad: el de la insurrección popular.

Para enfrentar una batalla, aún más, una guerra de verdad, se necesita en primer lugar una causa y en segundo término, un ejercito. Tenemos lo uno, pero lo segundo no está en condiciones de garantizar la victoria aplastante que es me-nester; nuestra conducta se orienta hacia su conquista en el trabajo preparatorio y organizativo de masas, lo que es menos heroico que las palabras detonantes, pero más difícil que las simples poses.

Los comunistas buscamos la posición independiente de la clase obrera y de sus organizaciones, buscamos la reestructu¬ración de sus instrumentos de lucha, (los sindicatos, en primer término); de sus instrumentos de agitación y propaganda; pretendernos que ella conquiste la plena libertad de acción y opi¬nión como "infraestructura" de las luchas de masas por sus intereses, los de la nación y la revolución misma.

Los comunistas levantamos las reivindicaciones nacionales, de soberanía, patrióticas y antiimperialistas y exigimos con¬secuencia en este plano, ya que no puede haber un antiimperialismo negociado como muchos gobernantes actuales pretenden posible.

En la actual coyuntura, un elemento de primerísima importancia está expresado por el rol que las masas campesi¬nas puedan jugar: sea al lado de los cambios progresivos; sea como reserva de la burguesía; sea en sus niveles de dirección caciquista como reserva de la propia contrarrevolución. Los comunistas planteamos levantar las reivindicaciones concretas de este gigantesco sector para ganarlo a la causa progresiva. La lucha contra el Impuesto Único Agropecuario forma par¬te de este programa.

Una palabra final, un poco zafada del contexto pero que explica el criterio comunista de la revolución y que responde a las infamantes y falsas acusaciones de que somos objeto ¬a propósito, de la "co-existencia pacífica", en las condi¬ciones vigentes a nivel mundial:

"La defensa de la paz está unida indisolublemente a la lucha por imponer a los imperialistas la co-existencia pacífica de los estados con diferente régimen social, que exige un respeto a los principios de la soberanía, de la igualdad de derechos, de la integridad territorial de cada estado, grande o pequeño, de la ingerencia en los asuntos internos de otros países; el respeto al derecho de todos los pueblos a decidir libremente sobre su ré¬gimen… la solución de los problemas litigiosos internaciona¬les por vía pacífica, mediante negociaciones…la política de co-existencia pacífica no está en contradicción con el derecho de los pueblos oprimidos a luchar por su liberación, por la vía que estimen necesaria, armada o no armada, ni significa en mo¬do alguno, un apoyo a los regímenes reaccionarios. También es indiscutible que cada pueblo, tiene el derecho inalienable de recurrir a las armas para defenderse de los ataques de los agre¬sores imperialistas y de contar con la ayuda de otros pueblos a su justa causa... No significa ni el mantenimiento del statu quo social y político, ni el debilitamiento de la lucha ideológi¬ca. Por el contrario, contribuye al impulso de la lucha de cla¬ses contra el imperialismo con una de las condiciones del éxito de la política de coexistencia pacífica. Esta política dirigida contra los incendiarios de guerra, los reaccionarios de guerra, los reaccionarios y los monopolistas fabricantes de armas, res¬ponde a los intereses generales de la lucha revolucionaria con¬tra las formas de explotación y opresión…”
Quedan respondidos quienes nos imaginan corderos para el festín imperialista.


Editorial Vanguardia

JUVENTUD COMUNISTA DE BOLIVIA

COMITÉ REGIONAL COCHABAMBA

 

SEMBLANZA DEL HERÓICO GUERRILLERO

“Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad”.

SIMÓN BOLÍVAR

30 aviones y 27 helicópteros, 7 toneladas de explosivo tritonal y la tecnología militar de punta del South Command estadounidense y del Mossad israelí, el uso desproporcionado de la fuerza y la violencia terrorista del Estado, todos, contra un hombre en su cuartel de la montaña, que no era un hombre, sino un pueblo.

Lo ocurrido en la madrugada del 22 de septiembre en las selvas de La Macarena no fue un combate, sino un vil asesinato, una masacre ejecutada a mansalva y sobre seguro por un Estado terrorista subordinado a los dictados de Washington. Contra el comandante Jorge Briceño, del Secretariado de las FARC, fue concentrado todo el fuego y todo el odio de una casta dominante criminal, de ultraderecha, que por décadas ha ensangrentado y empobrecido al país.

Era Jorge un símbolo telúrico, potente, de la rebeldía y la esperanza del pueblo llano de Colombia, salido de la escuela de guerra de guerrillas móviles del legendario Manuel Marulanda Vélez. Era un ser excepcionalmente humano, y por ello, amado por la gente y por la tropa guerrillera. En tiempos de la zona de distensión y de los diálogos de paz, cuando aparecía de vez en cuando en la población de La Macarena, un enjambre de niños descalzos y descamisados, bulliciosos, lo seguía por las polvorientas calles, y él, feliz, dejaba que le quitaran la boina y que saltaran en su corazón, como en la canción Jojoy del cantautor Julián. Era un imán en traje de fatiga arrastrando pueblo a su paso, fundiéndose con sus sueños. Campesinos, obreros, desempleados, alcaldes, curas, académicos, sindicalistas, maestros, estudiantes, afro descendientes, amas de casa, escuchaban la magia torrencial de sus palabras que aludían a un sueño llamado Nueva Colombia, Patria Grande y Socialismo.

Era un duro, sí, pero aprisionado por una gran ternura. Recio con el enemigo, afectuoso con su pueblo. No faltaba en su mochila de campaña el Diario del Che. Bebía con avidez el pensamiento de Guevara, y del guerrillero heroico había aprendido a endurecer, sin perder la ternura jamás. Era un guerrero enamorado del fulgurante amor de los héroes por la libertad y la justicia.

Había Ingresado a la guerrilla de las FARC en 1968. Eran los tiempos feroces de la represión y la exclusión brutal del Frente Nacional bipartidista y oligárquico, que pretendió criminalizar el derecho de los pueblos a la opción política. Empuñando la bandera comunista, siempre al lado de Manuel y de Jacobo, se forjó como guerrero en las vicisitudes de la guerra justa contra la opresión.

Lo de “Mono” por lo catire o de cabello claro, rubio, o huero. Lo de “Jojoy”, por una muletilla de juventud. Así, el joven “Mono Jojoy” trasegó con su fusil y su política al hombro, las tres cordilleras andinas de la arriscada geografía colombiana.

Su primera revolución triunfante, fue la librada consigo mismo. Implacable con sus lastres humanos, poco a poco, doblegándolos a pulso, fue levantando hacia el cielo la gran mole de su arquitectura política y guerrera, de hombre nuevo. Su pasión por la libertad y ese anhelo de dignidad para todos que abrazaba su corazón, fue el arpegio más sonoro de su fibra humana.

La figura de Jorge continúa su incesante crecimiento en las selvas inmensas del Caguán, en sus puertos fluviales de amarillento caudal, hasta alcanzar la inusitada dimensión de la leyenda. Incansable constructor de partido y de milicias populares, agitador de la Unión Patriótica como alternativa política, impulsor entre la población de la sustitución de cultivos de coca por siembras de caucho y cacao. Consciente de la importancia de la propaganda revolucionaria instaló, por primera vez, una impresora offset montaña adentro. En Remolinos y en Santo Domingo es el hombre de la logística, de los uniformes, de las armas, de las finanzas. Formador de cuadros, llamaba a los cadetes egresados de la Escuela Nacional, para tomar de ellos, aún frescos, los nuevos conocimientos y técnicas aprendidas. Nunca percibió sombras en los que podían saber más que él; por el contrario, los acogió con admiración, y aprendió de ellos. Era un insaciable fagocitando luces.

Luego el guerrero irrumpe en los Llanos indómitos y bravíos, que tienen la extensión de medio país y una rica historia de rebeldía contra el centro del poder. Allí inscribió su nombre en moldes dorados de la mano de Marulanda y sus compañeros, como destacado estratega militar y político, como luchador en la primera línea de fuego y en la conducción del avance de las huestes guerrilleras hacia la capital. Realmente el poder de Jorge, su liderazgo avasallante, cautivador, se fundaba en la dirección colectiva y en el gran amor que le profesaban los guerrilleros y el pueblo.

Ningún jefe insurgente de Nuestra América había sido atacado con tanta saña. 50 bombas inteligentes made in USA que demolieron y arrasaron su puesto de mando, no fueron suficientes para saciar el odio de las oligarquías. Verificada la muerte del comandante, el gobierno desencadenó, desde todos los flancos, el más infame ataque mediático, con el propósito quimérico de aniquilar también su imagen y su ejemplo de dignidad. No se trataba sólo de matar a la persona, sino al sueño de esa inmensa muchedumbre de humildes que creen en el proyecto político libertario de las FARC-EP. Sangre y fuego, tierra arrasada, terrorismo de Estado, ha sido la práctica constante del régimen para defender los intereses de las trasnacionales, la bolsa y el poder de una oligarquía apátrida y arrodillada a los gringos.

Frente a la barbarie del Estado, ni una sola palabra de la acuciosa Katerine Aston de la Unión Europea, ni de aquellos que siempre están condenando nuestros modestos medios de resistencia. No lo necesitamos; el poder moral de las FARC es inexpugnable. Bien sabemos que por boca de ellos habla la iniquidad de los imperios.

El comandante Jorge encarnaba los más profundos sentimientos altruistas de las FARC, en la lucha y resistencia de los pueblos contra el terrorismo de Estado. Como es de conocimiento, los Estados terroristas, como el de Colombia, buscan siempre proyectar su propia condición sobre quienes los adversan. Por eso, el presidente Santos, ladrando desde Nueva York, muy cerca de su amo, desesperado por deslegitimar la lucha de los pueblos por la justicia, tergiversa la realidad del conflicto interno de Colombia, pretendiendo vanamente satanizar el alzamiento armado, al referirse a Jorge como símbolo del terror y la violencia.

¿Qué más se puede esperar de personajes tan siniestros? Hace poco, oficiando como ministro de defensa y de los “falsos positivos”, Juan Manuel Santos se solazaba con los cadáveres de guerrilleros abatidos en los Montes de María. Ahora, el actual jefe de esa cartera, señor Rodrigo Rivera, se conduele más por la muerte de la perra Sasha, que por los centenares de soldados muertos y heridos en el campo de batalla de La Macarena.

La fementida “Sodoma”, nombre de la operación que segó la vida de los nuestros, no es otra cosa que el mismo Estado colombiano en su bancarrota moral. La “madriguera” del verdadero monstruo terrorista es el Palacio de Nariño, sede del gobierno de Bogotá. Desde allí se ha planificado el desastre humanitario que padece la patria. Desde ese mismo antro, los cerebros de la seguridad democrática, tan celebrada por el presidente Santos, ordenaron las masacres contra la población inerme, las ejecuciones extrajudiciales (“falsos positivos”), las fosas comunes, las detenciones masivas, las desapariciones y desplazamientos forzados, y tantos otros abominables crímenes de lesa humanidad.

A los que hoy desde el gobierno, ebrios de triunfalismo nos conminan a la rendición, les respondemos con las mismas palabras que el comandante Jorge Briceño le dirigiera al general Padilla en enero de 2010, en respuesta a una exigencia similar:

“…Que poco nos conoce usted señor Padilla de León: con toda sinceridad, sin odios ni resentimientos y con el respeto que todo revolucionario profesa por sus adversarios, le respondo: No, muchas gracias, general.

En las FARC no tenemos alma de traidores, sino de patriotas y de revolucionarios.

Hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con valor, entrega y sacrificio por derrocar este régimen podrido de las oligarquías y construir otro orden social, o por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en donde quepamos todos.

Jamás hemos proclamado el principio de la guerra por la guerra, ni asumido esta lucha como algo personal, ya que nuestros objetivos son los de lograr cambios profundos en la estructura social de Colombia, que por fin tengan en cuenta los intereses de las mayorías nacionales y de los sectores populares y que conduzcan al desmonte del actual régimen político criminal, oligárquico, corrupto, excluyente e injusto, como está consignado en nuestra Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

Con la honestidad que corresponde a nuestro compromiso con el cambio social y la lealtad que le debemos a nuestro pueblo, le aseguramos, que no vamos a desistir después de más de 40 años de lucha, ni a aceptar una falsa paz. No traicionaremos los sueños de justicia de la Colombia que clama por la paz con justicia social, ni la memoria de los miles de muertos, ni a las víctimas de las innumerables tragedias que ha ocasionado esta cruenta guerra, declarada por la oligarquía al pueblo desde hace más de 50 años.

Colombia necesita encontrar los caminos que conduzcan a poner fin a esta guerra entre hermanos, senderos de reconciliación que nos lleven a Acuerdos de Paz. Pero no será a través de una paz falsa donde una minoría oligárquica continúa acaparando todas las riquezas, a tiempo que las grandes mayorías nacionales quedan aplastadas por el peso de la pobreza, el terror militarista, la miseria y la degradación moral de una clase dirigente corrupta hasta los tuétanos, el camino más seguro para alcanzar la reconstrucción de la patria y la reconciliación de los colombianos.

Una paz entendida como rendición o entrega es una fantasía de la oligarquía y solo sería un crimen de lesa traición al pueblo y a sus históricos anhelos por alcanzar, al fin, la justicia social para todos.

Acuerdos de paz sí, pero, el punto cardinal es: ¿con o sin cambios estructurales en lo político y social?

¿Más Democracia o más autoritarismo y más represión y arrodillamiento al imperio?

Lo invitamos a reflexionar sobre estas serenas palabras plenas de sensatez y actualidad, contenidas en el mensaje que dirigió el comandante Manuel Marulanda Vélez a los miembros de las Fuerzas Militares:

El futuro de Colombia no puede ser el de guerra indefinida, ni el de expoliación de las riquezas de la patria, ni puede continuar la vergonzosa entrega de nuestra soberanía a la voracidad de las políticas imperiales del gobierno de los Estados Unidos; nosotros estamos en mora de sentarnos a conversar en serio para dirimir nuestras diferencias, mediante el intercambio civilizado de opiniones hacia la solución definitiva de las causas políticas, económicas y sociales generadoras del conflicto interno, para bien de las futuras generaciones de compatriotas ”...

Para algunos analistas mercenarios, que posan de sabiondos del conflicto, el golpe de la Macarena “deja a las FARC descabezadas sin posibilidades de recomposición”. El agente de la CIA, Alfredo Rangel, cree que las FARC quedaron “huérfanas” y heridas en su moral, ad portas del abandono de la lucha armada… Se equivocan. Como siempre, parecieran caminar con los ojos vendados por los precipicios de la realidad. Se niegan a entender que somos una dirección colectiva, un cuerpo colegiado de conducción política y militar en todos los niveles de su estructura de mando. No atisban en la niebla de un análisis parcializado, motivado por las fantasías, el poder de la cohesión que siempre ha distinguido al Estado Mayor Central de las FARC y su Secretariado. Previendo que la lucha revolucionaria es hasta las últimas consecuencias, todas las instancias de mando de las FARC funcionan con suplencias para llenar oportunamente las vacantes ocasionadas por la confrontación o cualquier otro motivo. Por eso el comandante Pastor Alape, ante la desaparición de Jorge, pasó a ser miembro principal del Secretariado, mientras al Bloque Comandante Jorge Briceño se le ha dado la posibilidad de reestructurase, designando de su seno a un nuevo suplente.

No somos soldados bisoños que se dejan apabullar en el rumbo incierto de una batalla. Nuestra guerra es por la paz, la Nueva Colombia, la patria Grande y el Socialismo, en la forma de un nuevo poder. En el guerrillero fariano hay conciencia y lealtad a la causa, y estará siempre, ávido de lucha y de victorias. Como decía el Jorge unos días antes de su partida: “nosotros hacemos parte de la lucha popular y el pueblo es invencible”.

La caída del gran guerrillero revivió en el presidente Santos el desvarío del fin del fin de la guerrilla, de la proximidad de una derrota de la insurgencia, que nunca llegará, y que viene siendo pregonada desde 1964 para justificar la obsesión militarista de un sector de la oligarquía, por temor, por físico miedo, a una solución política que demanda el fin de sus privilegios. No se dan cuenta que al cerrar las puertas del diálogo y la solución política están abriendo las puertas de la revolución. Es lo mismo que dijo Fidel en su más reciente reflexión: muy al contrario de lo que afirma el gobierno colombiano, el asesinato del comandante Jorge… acelerará el proceso revolucionario en Colombia.

Lo decimos sin aspavientos, pero con radicalidad: si Santos quiere venir por nosotros, que venga, pero que venga en persona sin utilizar carne de cañón que es pueblo uniformado. La arrogancia y el tono de ultimátum de Santos tienen como fondo las órdenes en inglés, que los guerrilleros que siguen las comunicaciones de la fuerza pública, captan en los grandes operativos.

Hacemos nuestras para este momento de coraje las reflexiones de Julius Fucik al pie del patíbulo: “Cuando la lucha es a muerte;/ el fiel resiste;/ el indeciso renuncia;/ el cobarde traiciona…,/ el burgués se desespera,/ y el héroe combate".

Viendo la ignominia de algunos reporteruchos y gacetilleros de la gran prensa, encarnizados frente al cadáver del líder guerrillero, aullando sus denuestos, es deber moral deplorar la bajeza ética de quienes pretenden inducir la opinión nacional a favor del guerrerismo y del terrorismo de Estado.

Esa maquinaria de la desinformación se ha dedicado a la satanización de la guerrilla y a la santificación del gobierno. En sus espacios silencian la voz del pueblo y sólo dan la palabra a expertos estipendiados por la CIA y el capital financiero, que encubren y justifican los más fétidos crímenes de lesa humanidad consumados por el Estado.

De manera repetitiva y en horario estelar, durante 15 minutos, los noticieros de televisión, mostraron las imágenes del devastador bombardeo con el claro propósito de legitimar el terrorismo institucional, provocar el aplauso a los criminales, concitar el apoyo de la población a la política guerrerista del Estado y uniformar al país con la visión del conflicto de la derecha neoliberal.

No son héroes los pilotos y artilleros del terrorismo que dispararon sus armas, guiados por la tecnología, sino cobardes instrumentos de un poder tiránico y pro yanqui que aspira a eternizar la injusticia sobre el suelo de Colombia. Actúan contra su propio pueblo en beneficio de una potencia extranjera. Fue un ataque artero, y sobre seguro. No es heroísmo disparar bajo el amparo de la oscuridad y a varios miles de pies de altura, cuando no hay equilibrio de medios de combate entre las fuerzas contendientes. Otro fue el resultado en tierra: 30 militares muertos, 70 heridos.

Constatada la infausta noticia para los humildes de Colombia, algunos periodistas robotizados y carroñeros se abalanzaron sobre los pobladores de La Macarena para forzarles una opinión adversa a la guerrilla o hacerlos asentir que la municipalidad se había liberado de su principal verdugo. Descaradamente aludían a Jorge a sabiendas de que este era el principal benefactor de toda esa serranía. Durante décadas el poder central nunca quiso abrir la carretera que desembotellara la rica región campesina. Jorge y sus guerrilleros la construyeron, logrando comunicar por tierra a la Macarena con San Vicente del Caguán y Neiva. Igualmente, en auxilio de aquella gente empobrecida construyó la vía que conduce a Vistahermosa (Meta). Tendió puentes sobre caños y ríos, bombardeados luego por la Fuerza Aérea, cuando ya habían sido entregados a la comunidad. Bajo la conducción de Jorge se pavimentaron los barrios de San Vicente del Caguán, se hizo el mantenimiento de las carreteras de los llanos del Yarí, se pusieron en funcionamiento varios acueductos, se organizaron brigadas de salud, se impuestó el consumo de licores para financiar maestros de escuela... Y la población recuerda también con gratitud cómo se activó el comercio bajo la tutela guerrillera. Esta hermosa historia que habla bien de la preocupación social y del sentido solidario del comandante, no podrá ser ocultada mientras perviva enraizada en el corazón de una población olvidada, que sólo ha conocido la presencia del Estado a través de bombas y metralla.

Pese a estar postrado por la diabetes, el comandante Jorge logró frenar por largos meses en el área general de la Macarena, el avance de varias brigadas móviles con más de 15 mil efectivos. Sobrecogidos por su dinámica arrolladora, por su voluntad inquebrantable, e inspirados en su profunda admiración por el Che, le habíamos dirigido las siguientes palabras: “Jorge, nuestros respetos. Gracias por tu ejemplo, por tu inagotable capacidad de trabajo en medio del infortunio de la enfermedad, y por enseñarnos cómo es que se debe combatir al adversario. Nos alegra que hace rato hayas superado a tu arquetipo guerrero, el Che. Con lo realizado por ti, ya no se trata de ser como el Che, sino de superar al Che. La puso muy alto, hermano”. A lo cual respondió con su modestia de siempre: “No la hemos puesto tan alto, es que estamos haciendo poco con base en la tarea estratégica que nos corresponde. Estamos es despertando un pequeño gigante dormido”.

El parte militar del Bloque Oriental en el mes de agosto es el siguiente:

Choques armados 166; soldados muertos 157; soldados heridos 294; helicópteros averiados 10; buques averiados 2; guerrilleros muertos 11.

Ahora, a los guerrilleros de las FARC nos toca ser como Jorge, el más contumaz de los guerreros de Manuel. Aunque la tarea no es nada fácil, es nuestro deber. Sus palabras resonarán en las mentes guerrilleras: “nacimos para vencer, no para ser vencidos”.

Son invencibles los soldados de Manuel Marulanda Vélez porque su bandera es la causa del pueblo, porque sus fusiles son la justicia social, la independencia y la libertad combatiendo por la Patria Nueva, porque marchan hacia la victoria con la potencia demoledora del pensamiento de Marx y de Bolívar, con el plan estratégico y el pueblo organizado.

Del Jorge del último tramo de su fecunda vida insurgente, debemos resaltar:

Elegido por la Octava Conferencia Guerrillera en 1993 como miembro del Secretariado de las FARC, inicia su ascenso imparable hacia el cenit de los héroes. Con las conclusiones de plenos y conferencias guerrilleras en mano, sigue el pulso al avance del plan estratégico, denominado Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia, al lado de su gran maestro el comandante Manuel. Reajusta planes y estructuras de mando y se ocupa del buen funcionamiento de las direcciones. Se echa al hombro la escuela nacional de cuadros Hernando González Acosta y su preocupación es la formación de los nuevos comandantes. Organizador de Partido Clandestino, de profundas convicciones comunistas declaraba luego de sus reuniones de célula: “me bañé de comunismo, cumplí con mis tareas y deberes de militante”. Apareció radiante el 29 de abril del 2000 en el lanzamiento del Movimiento Bolivariano en San Vicente, al lado de Manuel Marulanda y Alfonso Cano y sus compañeros de Estado Mayor. Feliz con las 30 mil personas congregadas en la sabana; había sido artífice de la convocatoria del evento, del reencuentro de Bolívar con su pueblo, y jugado papel fundamental en la impresionante logística de la movilización. Meses después lo vimos al frente de la liberación unilateral de más 300 prisioneros de guerra capturados en las campañas militares del Bloque Oriental. “Los respeto –les decía Jorge-, porque se rindieron en combate; ojo con lo que van a decir a la prensa, incluso si son opiniones favorables a nosotros, porque eso los puede perjudicar”.

Necesariamente debemos destacar su permanente interés y respeto por todos los movimientos revolucionarios del mundo y por sus procesos. Apasionado por el estudio y la superación personal, leía ávidamente y gustaba adentrarse tanto en la historia universal como en la del país. Sólo dormía 3 o 4 horas para dedicar la mayor parte de su tiempo a la organización y al impulso de las tareas revolucionarias. Mamagallista excelso y profundo conocedor de sus tropas, sabía escuchar y ser autocrítico. Intenso en todo, en el combate, en la política, atento a los cambios en la modalidad operativa del adversario, y muy eficaz en el cumplimiento de las tareas del movimiento.

Hombre franco, directo, realista, riguroso, fraternal, leal a la causa revolucionaria, camarada y amigo de verdad, sin duda sus más caros valores. No permitiremos que estos atributos de la personalidad del comandante Jorge sean manipulados por seudo-periodistas empecinados en vejar su memoria.

De todas maneras, con Manuel, con Jacobo, con Jorge, con Raúl, con Iván Ríos y con todos los caídos, con el Libertador, los guerrilleros de las FARC entraremos a Bogotá en los puños levantados del pueblo, cabalgando en la insurrección, para instaurar en la plaza de Bolívar el nuevo gobierno, patriótico y bolivariano inspirador de nuestra lucha. Justa; mil veces justa: un derecho universal imprescindible para destruir el mal mayor de la opresión. Los colombianos, tenemos todo el derecho del mundo a vivir en dignidad, en paz, en democracia, en soberanía y en libertad. Como dijo Jorge, “allá nos pillamos”.

¡Triunfar! es la consigna. A los revolucionarios les decimos con Bertold Brecht: “Quien aún esté vivo no diga "jamás"/ Lo firme no es firme/ Todo no seguirá igual/ Cuando hayan hablado los que dominan/ hablarán los dominados/ ¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?/ ¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros/ ¿De quién que se acabe? De nosotros también/ ¡Que se levante aquél que está abatido!/ ¡Aquél que está perdido, que combata!/ ¿Quién podrá contener al que conoce su condición?/ Pues los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana/ y el jamás, se convierte en hoy mismo”.

Gloria a los héroes caídos en la resistencia al opresor, es el grito del comandante Jorge resonando en lo más profundo de la conciencia guerrillera. Gloria a Raúl Reyes, gloria a Iván Ríos, gloria a los caídos en Sucumbíos, gloria a todos los combatientes que han entregado su vida por la causa de la libertad, HASTA SIEMPRE.

Hasta siempre, Jorge, camarada, comandante, amigo. Venceremos.

Honor al comandante Jorge Briceño, héroe de la libertad, de la Nueva Colombia, la patria grande y el socialismo.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, octubre 8 de 2010

Año bicentenario del grito de independencia