Artículo para El Machete, Revista
de teoría y política del Partido Comunista de México
Por Aleka Papariga
Secretaria General del Partido Comunista de Grecia
Los días 11-14 de abril de
2013 se celebrará el 19º Congreso del KKE cuyo tema básico, aparte del
informe de las actividades y de las tareas hasta el próximo 20º Congreso,
es la elaboración del Programa del Partido y de sus Estatutos.
Uno de los asuntos que plantea el oportunismo contra
el Partido es nuestra evaluación (que por cierto no es nueva ya que
se menciona en el Programa actual y fue elaborada en el 15º Congreso,
en 1996) que el capitalismo griego está en la fase imperialista de
desarrollo y que ocupa una posición intermedia en el sistema imperialista
internacional, con una fuerte dependencia de los EE.UU. y de la Unión
Europea.
Atacan a la posición de que la lucha por la defensa
de las fronteras, de los derechos soberanos de Grecia, desde el punto
de vista de la clase obrera y de los sectores populares, está inextricablemente
ligada con la lucha por el derrocamiento del poder del capital. El pueblo
griego no debe defender los planes de guerra de uno u otro polo imperialista,
la rentabilidad de uno u otro grupo monopolista.
El KKE tiene una rica experiencia que confirma plenamente
la posición leninista sobre la relación entre el imperialismo –como
la fase superior del capitalismo- y el oportunismo en el movimiento
obrero, lo cual es un asunto que no está relacionado sólo con Grecia,
sino con todos los países capitalistas. No es casualidad que la esencia
económica del imperialismo que es el monopolio con sus rasgos característicos
es subestimada o se deja de lado también por los partidos comunistas
que se han adherido al oportunismo ya sea antes o, principalmente, después
de la victoria de la contrarrevolución en los países socialistas.
La percepción oportunista sobre
el imperialismo y la negación de la existencia de un sistema imperialista
internacional (pirámide imperialista)
El término imperialista se ha puesto muy de moda
recientemente en Europa y en Grecia entre fuerzas que no lo utilizaban
con frecuencia o tan fácilmente en los años anteriores. El problema
es que el imperialismo se presenta como algo diferente y distintivo
del capitalismo, como un concepto político separado de la base económica,
una posición que fue respaldada fuertemente por el padre del oportunismo,
Kautsky. El oportunismo resulta, entre otras cosas, incapaz de modernizarse;
repite a Kautsky, recurre a argumentos anticientíficos, se centra deliberadamente
en la superficie y no en la esencia. No está en su interés y por lo
tanto no puede ver el panorama total de la economía capitalista mundial
en sus relaciones internacionales mutuas. Él que no quiere entender
la esencia económica del imperialismo y ver en esta base la superestructura
ideológica y política, al final lo absuelve, lo apoya y siembra ilusiones
entre las masas obreras y populares de que existe capitalismo bueno
y malo, gestión burguesa buena e ineficaz. En último análisis, el
oportunismo quiere una sociedad capitalista sin las supuestas desviaciones,
llamando desviaciones las propias leyes de la economía capitalista
y sus consecuencias. Oculta a los pueblos la esencia clasista de la
guerra, ya que la critica desde el punto de vista moral por sus consecuencias
trágicas. Siembra la ilusión de que el capitalismo puede garantizar
la paz si se imponen los principios de igualdad y libertad, de entendimiento
político entre los países capitalistas rivales, si se ponen reglas
en la competencia intercapitalista.
El oportunismo, el reformismo repite con un estilo
de innovador la percepción antigua, vieja y anticuada de que el imperialismo
se identifica con la agresión militar contra un país, la política
de las intervenciones militares, los bloqueos, con el esfuerzo de reactivar
la antigua política colonial. En Europa los oportunistas identifican
el imperialismo con Alemania y con el dogmático, según dicen, punto
de vista liberal autoritario. La política de los EE.UU. bajo la administración
de Obama se considera progresista por las diferencias parciales con
Alemania sobre la gestión de la crisis, o se considera imperialista
solamente en relación con América Latina. Se considera como progresista
cada intento de la clase obrera, por ejemplo de Francia o de Italia,
de confrontar el antagonismo con el capitalismo alemán. El oportunismo
en Grecia tiene como posición fundamental la de que el país está
bajo ocupación alemana, que se ha transformado o que se está transformando
en una colonia, que la están saqueando la señora Merkel y los acreedores.
El enemigo principal, aparte de la propia Alemania, es la tríada de
la Unión Europea, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional
que supervisan y determinan la gestión de la deuda externa e interna
y del déficit fiscal. Acusan a la burguesía del país y a los partidos
gubernamentales de traidores, antipatriotas, subordinados y serviles
a Alemania, a los acreedores o a los banqueros.
Acusan al KKE por nuestras evaluaciones sobre el
capitalismo griego en el sistema imperialista internacional, lo cual
no aceptan que existe. Consideran que Grecia es un país ocupado principalmente
por Alemania y que el régimen es neo-colonial.





