Invitación del Partido Comunista de Bolivia a al acto político en honor a su 60º Aniversario
Haití y el Partido Comunista
Haití, un desastre clasista
Jeb Sprague
Sólo cinco días antes del terremoto que destrozó Puerto Príncipe el 12 de enero, el Consejo de Modernización de las Empresas Públicas (CMEP) del gobierno haitiano anunció la privatización del 70% de Teleco, la compañía estatal de teléfono de Haití.
Hoy Puerto Príncipe está en ruinas con miles, posiblemente cientos de miles de muertos, barrios enteros destrozados, muchas personas enterradas vivas. De pueblos de toda la península del sur, como Léogâne, se dice que están en la ruina total, con un número de víctimas incalculable. El presidente de Haití, René Préval, y su administración se han revelado ineptos, ausentes y ni siquiera se les oye en la radio local.
En Point Morin, en el barrio de Verna Bois, de la capital, el edificio de Teleco resultó seriamente dañado. A través de Twitter, en Puerto Príncipe, alguien advirtió el lunes a los residentes locales de que deben evacuar: “después de las últimas evaluaciones de la construcción, se han dado cuenta de que las principales columnas de la estructura están dañadas”.
Con una multitud de personas que no puede obtener atención médica, agua y suministros básicos, la falta de infraestructuras estatales es muy evidente. En lugar de invertir en programas sociales y en infraestructura pública que podría haber ayudado a la gente de Puerto Príncipe después de un desastre natural, el gobierno haitiano fue presionado por Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales para vender su infraestructura, cerrar los comedores populares patrocinados por el gobierno y reducir los aranceles que podrían beneficiar a la economía rural.
La tendencia demográfica en Haití en los últimos diez años, demuestra el impacto de la globalización capitalista: el movimiento de la población rural a los barrios marginales de Puerto Príncipe, a menudo ubicados en condiciones precarias en las laderas.
“Los barrios más pobres empiezan con mala geología”, dijo el escritor Mike Davis en su libreo Planet of Slums, en el cual describe la explosión de las comunidades pobres en la era del capitalismo global. Miles de millones de personas no tienen más remedio que vivir en lugares peligrosos.
A mediados de 2007, con el periodista haitiano Wadner Pierre, escribí un artículo para IPS (Inter Press Service), en el que investigábamos el desmantelamiento de la compañía estatal de teléfono en Haití (Teleco). Entrevistamos a los trabajadores del sector público, despedidos en masa. El plan del gobierno era reducir la plantilla de Teleco de 3.293 empleados a menos de mil. Actualmente, los jefes de Teleco han acabado con dos tercios de los puestos de trabajo de la empresa. Durante su primer mandato, entre 1996 y 2001, Préval ya vendió otras compañías estatales, como las que producían harina y cemento.
Ahora Préval sigue adelante con el “Cadre de Coopération Intérmaire” (CCI), un macroprograma de ajuste económico formulado por su antecesor, el dictador Gerad Latoure, junto con las instituciones internacionales. La privatización ha sido la parte fundamental del neoliberalismo en Haití.
A lo largo de los años 80 y 90, Haití recibió presiones para reducir los aranceles sobre el arroz extranjero, eliminando así la poca protección que tenía su economía local. Con la falta de oportunidades en el campo, la migración a la capital se intensificó. Cientos de miles de personas se instalaron en barrios de chabolas como “Carrefour”.
Utilizando la retórica del nacionalismo para intentar desviar la atención del pueblo, funcionarios del gobierno de Haití han colaborado estrechamente con las instituciones financieras internacionales, organizaciones no gubernamentales y varios “expertos” del exterior. En contra de los políticos haitianos que no estaban dispuestos a aceptar dichos planes, la fuerza bruta, el bloqueo económico y las misiones de la sociedad civil desde el extranjero, han forzado el “camino correcto” para gobernar.
A raíz del terremoto, el Estado haitiano se evaporó. La policía tuvo que buscar a sus propios seres queridos, los ministerios del gobierno y las bases de las Naciones Unidas quedaron en ruinas y muchos funcionarios de alto rango han muertos bajo toneladas de hormigón.
Ampliamente criticados por no haber visitado a las víctimas ni dirigirse por radio a los barrios de la capital, Préval y otros líderes del gobierno han acampado en una estación de policía junto con oficiales y periodistas extranjeros. El martes, Préval viajó a Santo Domingo, en la república dominicana, para entrevistarse con funcionarios encargados de la ayuda.
Washington Post explica que “El gobierno de Estados Unidos considera a Préval –agrónomo de formación- un tecnócrata en gran parte libre de las agudas ideologías políticas que han dividido a Haití durante decenios. Pero en un momento en el que la tragedia obliga al país esencialmente a empezar de nuevo, la aversión a Préval en el escenario público ha inducido a millones de haitianos a preguntarse si realmente existe un gobierno”.
Cientos de periodistas han llegado a Puerto Príncipe, mientras los militares de Estados Unidos han establecido una base en el aeropuerto nacional. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, acaba de llegar. Dando prioridad a la descarga de armas pesadas, las fuerzas de EE.UU. han rechazado a una serie de grandes aviones que transportaban equipos médicos y de rescate, lo que provocó protestas por parte de Francia, Venezuela y la organización humanitaria Médicos sin Fronteras.
Los medios de comunicación internacionales han mostrado imágenes de los haitianos cavando con sus manos, sin herramientas, en los edificios destruidos buscando supervivientes. Sin embargo, según han pasado los días, los gritos de los seres queridos enterrados han quedado en silencio.
Otros medios de comunicación han empezado a mostrar imágenes de personas pobres en el centro de la capital en busca de alimento acusándolos de “ladrones” o “criminales” cuando sólo están haciendo lo que haría cualquier persona para sobrevivir. En algunos mercados, hombres armados amenazan a los que se atreven a buscar agua o comida.
En los últimos decenios, con las medidas de austeridad impuestas a Haití, ha sido casi imposible construir un gobierno eficiente con capacidad de hacer algo en situaciones de emergencia o para apoyar proyectos de inversión social. El derrocado gobierno de Aristide, 2001-2004, aunque fue severamente castigado económica y militarmente por la oposición y sus aliados extranjeros, se negó a la privatización, instituyó un programa nacional de comedores y centros de alfabetización y hasta se construyeron unos cuantos bloques de viviendas para los pobres en la capital (como se puede ver en aquel momento en un artículo del antiguo diario del gobierno La Unión).
Esas pequeñas medidas para mejorar la situación del pueblo pertenecen al pasado. La represión contra la democracia vino acompañada de la destrucción de la economía local en beneficio del capitalismo global y requiere que Haití esté gobernada por una clase desconectada de la mayoría. En su libro A Theory of Global Capitalism, el sociólogo William I. Robinson describió "los grupos dominantes del Sur, a veces denominados ‘burguesía modernizadora’, han supervisado procesos de cambios drásticos sociales y económicos para incorporarse a la economía global”. Después de tanta destrucción, no es sorprendente que los haitianos sigan resistiéndose a esos procesos de cambio que los hacen más pobres y vulnerables.
El geógrafo Kenneth Hewitt invento el término “classquake” (terremoto de clase) después del terremoto de 1976 en Guatemala, que costó la vida a 23.000 personas, debido a la precisión con la que destruyó a los pobres. El classquake en Haití es mucho peor, agravado por decenios de globalización capitalista y la intervención de Estados Unidos.
Aparece una fosa común con 2.000 cadáveres
En el pequeño pueblo de La Macarena, región del Meta, 200 kilómetros al sur de Bogotá, una de las zonas más calientes del conflicto colombiano, se está descubriendo la mayor fosa común de la historia reciente de Latinoamérica, con una cifra de cadáveres "NN", enterrados sin identificar, que podría llegar a los 2.000, según diversas fuentes y los propios residentes. Desde 2005 el Ejército, cuyas fuerzas de élite están desplegadas en los alrededores, ha estado depositando detrás del cementerio local cientos de cadáveres con la orden de que fueran inhumados sin nombre.
Se trata del mayor enterramiento de víctimas de un conflicto de que se tenga noticia en el continente. Habría que trasladarse al Holocausto nazi o a la barbarie de Pol Pot en Camboya, para encontrar algo de esta dimensión.
El jurista Jairo Ramírez es el secretario del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia y acompañó a una delegación de parlamentarios ingleses al lugar hace algunas semanas, cuando empezó a descubrirse la magnitud de la fosa de La Macarena. "Lo que vimos fue escalofriante", declaró a Público. "Infinidad de cuerpos, y en la superficie cientos de placas de madera de color blanco con la inscripción NN y con fechas desde 2005 hasta hoy".
Desaparecidos
Ramírez agrega: "El comandante del Ejército nos dijo que eran guerrilleros dados de baja en combate, pero la gente de la región nos habla de multitud de líderes sociales, campesinos y defensores comunitarios que desaparecieron sin dejar rastro".
Mientras la Fiscalía anuncia investigaciones "a partir de marzo", tras las elecciones legislativas y presidenciales, una delegación parlamentaria española integrada por Jordi Pedret (PSOE), Inés Sabanés (IU), Francesc Canet (ERC), Joan-Josep Nuet (IC-EU), Carles Campuzano (CiU), Mikel Basabe (Aralar) y Marian Suárez (Eivissa pel Canví) llegó ayer a Colombia para estudiar el caso y hacer un informe para el Congreso y la Eurocámara. La situación de la mujer como primera víctima del conflicto y la de los sindicalistas (solo en 2009 fueron asesinados 41) centrarán también su trabajo en diferentes zonas del país.
El horror de La Macarena ha puesto de actualidad la existencia de más de mil fosas comunes con cadáveres sin identificar en Colombia. Hasta finales del pasado año, los forenses habían censado unos 2.500 cadáveres, de los que habían logrado identificar a cerca de 600 y entregar los cuerpos a sus familiares.
La localización de estos cementerios clandestinos ha sido posible gracias a las declaraciones en versión libre de los mandos medios presuntamente desmovilizados del paramilitarismo y acogidos a la controvertida Ley de Justicia y Paz que les garantiza una pena simbólica a cambio de la confesión de sus crímenes.
La última de estas declaraciones ha sido la de John Jairo Rentería, alias Betún, quien acaba de revelar ante el fiscal y los familiares de las víctimas que él y sus secuaces enterraron "al menos a 800 personas" en la finca Villa Sandra, en Puerto Asís, región del Putumayo. "Había que desmembrar a la gente. Todos en las Autodefensas tenían que aprender eso y muchas veces se hizo con gente viva", ha confesado el jefe paramilitar a la fiscal de Justicia y Paz.
El terremoto de Haití es aprovechado por el imperialismo para dirimir sus intereses geopolíticos
HONOR Y GLORIA A LOS COMUNISTAS HAITIANOS
21 DE ENERO, FECHA HISTÓRICO EN EL MOVIMIENTO OBRERO INTERNACIONAL
Transcurridos 86 años, la Humanidad recuerda al líder que cambió la historia de la Rusia de los Zares e inspiró al mundo para la batalla por los pobres y por el Socialismo. Hace 86 años, víctima d e las secuelas de un atentado contra su vida, falleció Vladimir Ilich Ulianov, para todos Lenin, el arquitecto y líder de la Revolución de Octubre en Rusia, el dirigente del Estado Soviético, inspirador para los pueblos de la lucha por el Socialismo.
Había sido alcanzado por tres disparos con balas envenenadas al salir de la fábrica de Michelson, donde habló a los obreros el 30 de agosto de 1918, hechos por una mano empujada por los enemigos del pueblo, la de Fani Yefímovna Kaplán, pagada por la contrarrevolución..
Las narraciones de su reacción ante las graves heridas muestran, en boca de los testigos del hecho y de médicos y familiares, la entereza y fortaleza con la cual se mantuvo firme, sin abandonar sus labores de dirección durante meses, hasta fallecer a la edad de 54 años.
El atentado no fue un hecho aislado, sino parte de un plan desatado por la reacción, pues ese mismo asesinaron a Moisés Uritsky, comisario del Pueblo del Interior en la región norte, pero Lenin no aceptó las recomendaciones de abstenerse de asistir a su encuentro con los trabajadores.
Aún herido, siempre de pie, Lenin exhortó a la tranquilidad a los obreros que lo rodeaban pues sangraba profusamente y al llegar al edificio del Krenlim subió por las escaleras hasta el tercer piso donde fue atendido por los médicos, señalan los relatos.
Uno de los galenos, Alexander Vinocurv, recordó después lo que Lenin le decía: “Esto puede sucederle a cualquier revolucionario” y aquello le hizo comprender que a quien trataba no era un simple herido, sino el líder de la Rusia revolucionaria que nacía.
Aún después de afectarse gravemente su salud, asistió al XI Congreso del Partido y al IV Congreso de la Internacional Comunista, donde pronunció sendos informes y emitió sus previsiones sobre las posibilidades de la revolución mundial.
En actividad continúa participó en el Pleno del Soviet de Moscú y en el I Congreso de los Soviets de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, donde nació la Unión Soviética.
Una de sus últimas entrevistas, como era de esperarse y como él deseaba, fue con un grupo de obreros de una fábrica que le visitó para expresarle su solidaridad y la decisión de seguir luchando por el futuro que él había diseñado para el pueblo soviético y para toda la Humanidad.
Lenìn falleció el 21 de enero de 1924, pero dejó como su obra excepcional, no sólo la creación de un Estado de obreros y campesinos tras hacer trizas las relaciones feudales en la Rusia de entonces, sino las líneas ideológicas que, en el mundo de hoy, inspiran la batalla diaria de millones de trabajadores, campesinos y luchadores por una sociedad justa.
Homenaje a Lenin en su Mausoleo de la Plaza Roja
LOS PUEBLOS DEL MUNDO RECUERDAN A STALIN COMO UN LÍDER REVOLUCIONARIO
Según informa la revista francesa Jeune Afrique, el Instituto burgués de sociología Levada de Moscú ha realizado tres sondeos diferentes en tres años distintos para conocer la opinión de los rusos sobre Stalin. Los sondeos realizados en enero del 2003 y julio del 2004 en base a una muestra de 4.700 personas evidenciaron que un 13 % entre los menores de 30 años votarían por Stalin si éste, saliese de su tumba en el Kremlin y se presentase a las elecciones. El 30 % de los mayores de 30 años, que por cierto fueron educados en el antiestalinismo oficial en la URSS desde 1956 y después en el régimen ultraderechista de Eltsin, manifiestan apoyo a Stalin. En junio del 2005 sobre una muestra de 2.000 jóvenes de 16 a 29 años, el 51 % declaró que Stalin era un líder capaz mientras que el 39 % opinó lo contrario. El 42 % opinó que se “ha exagerado el papel de las represiones” en el tiempo de Stalin mientras que el 37 % opinó lo contrario. El 56 % opinó que hizo más bien que mal mientras que el 33 % opinó que hizo más mal que bien1.
El diario de la gran burguesía francesa Le Monde señalaba en un artículo el 28 de agosto del 2005 que 10 ciudades rusas tienen el proyecto de rendir homenajes a Stalin y que el Instituto Levada ha revelado en otro de sus sondeos que el 36 % de la población de la Federación Rusa es partidaria de levantar estatuas a Stalin. Se han levantado estatuas en la ciudad de Orel al sur de Moscú, en las ciudades siberianas de Krasnoyarsk, Jeleznogorsk y Mirny, en Taigunika en los Urales, en la ciudad de Digora en el Caúcaso ruso y en alguna más. Desde esa fecha la “stalinomanía” no ha hecho más que crecer.
Los reaccionarios occidentales constatan con preocupación este fenómeno. Así la BBC en español publica en su web el 22 de diciembre del 2005 que “el mito de Stalin,de gran dirigente, vencedor en la segunda guerra mundial todavía perdura. Las fotos de Stalin no sólo se ven en los parabrisas de los camiones o taxis; aparecen también en las oficinas de funcionarios gubernamentales o profesores universitarios”. Le Monde constataba con espanto que en la ciudad de Orel incluso un anciano de 82 años que a los 19 fué encarcelado por crímenes antisoviéticos, apoyaba con entusiasmo el homenaje a Stalin. Los burgueses rusos coinciden en la misma preocupación ya que la nostalgia por Stalin es el fracaso de la intensa propaganda antiestalinista y una clara afirmación de apoyo a los valores revolucionarios, a la construcción socialista y a la lucha hasta la derrota total de su propia clase de propietarios explotadores, como ocurrió en la época Stalin.
Para la agencia de noticias rusa RIA-Novosti, en despacho del pasado 5 de mayo, el recoger firmas para levantar estatuas y bustos a Stalin se ha convertido en una auténtica moda en, al menos, 6 regiones de Rusia, desde el extremo occidental de Kaliningrado al extremo oriental de Sajalin. Muchos proyectos no fructifican por falta de fondos.
En Georgia Stalin goza de la consideración de héroe nacional y las calles y estatuas en su honor se han levantado después de la disolución de la Unión Soviética en 1991. Con motivo del 120 aniversario de su nacimiento se realizaron manifestaciones populares en su recuerdo. Dos viajeros belgas que visitan el Museo de Stalin en su ciudad natal de Gori reciben el testimonio de una Señora:"Mis padres eran ricos. La Revolución y Stalin les quitaron todo. Sin embargo, yo no diría que Stalin era malo. Para la gente humilde lo era todo. Bajo su dirección hubo progreso, todo el mundo vivía mejor. Gracias a él, también hemos derrotados a los nazis" (semanario Solidaire, 28/2/2006).
En Bielorrusia los veteranos de la Gran Guerra Patria no dudan en exhibirse con la foto de Stalin y el gobierno inauguró en el 2005 un memorial llamado “Línea Stalin” que ha gozado del respaldo popular.
Los propagandistas burgueses van a intentar seguir intoxicando en relación a este fenómeno. Inventarán diversas teorías que lo expliquen: la incompatibilidad de los atrasados rusos semisalvajes con la democracia, el renacimiento de un peligroso sentimiento imperial, un caso de locura colectiva, una alteración producida por el hambre, la atávica atracción por los tiranos, el efecto de la ingesta abusiva del vodka,....
Pero la cosa es mucho más fácil: la bien educada población trabajadora soviética, es capaz de comparar lo que conquistó con su sangre y su sudor bajo la dirección del Partido Comunista y de Stalin con lo que ha perdido en el horrible periodo de dominio burgués instaurado tras la destrucción de la URSS. La simpatía activa por Stalin expresa el deseo de volver al camino socialista, de castigar a tanto criminal que se ha hecho con el poder, el orgullo legítimo frente a la titánica victoria sobre el fascismo que salvó a la Humanidad.
Mientras eran los comunistas en sus iniciales manifestaciones de resistencia al poder burgués quienes exhibían de manera desafiante a comienzos de los años 90 el retrato de Stalin, son ahora un sector de las amplias masas no tan politizadas, incluidos los jóvenes, quienes se han apropiado de su figura.
Haití en "medios" de una guerra
ACTO POLITICO, 60 ANIVERSARIO PCB - INVITACION
LENIN SOBRE TROTSKY
BREVE HISTORIA DEL PCB
El 17 de enero es la fecha convencional de la fundación del PCB. La fecha está ligada a días de protesta popular contra uno de las habituales alzas de tarifas del transporte y de precios de productos de amplio consumo. El país estaba gobernado por un gobierno reaccionario. Pero en realidad ya a fines de 1949 existían algunas células que reivindicaban una posición comunista, sobre la base ideológica y doctrinal del marxismo leninismo. 
La derecha conspiró desde el primer momento y practicó el sabotaje económico, la especulación desorganizó una economía que ya había acumulado factores críticos, sobre todo con el desmedido endeudamiento exterior. Se desencadenó una hiperinflación producto de errores del gobierno y a la que contribuyó el desorden social y demandas desbordadas de varios sectores sociales, estimuladas por la ultraizquierda que, en la práctica, fue funcional a los planes desestabilizadores de la derecha.

















