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Discurso del SG del CC del KKE, Dimitris Koutsoumpas, en una mesa redonda sobre “Los peligros del fascismo en Europa”

9 de mayo de 2014

Estimados amigos y camaradas,

Hace 69 años, en este mismo día, la Bandera Roja fue alzada en Reichstag señalando la victoria de una batalla gigantesca de los pueblos, con la Unión Soviética y los comunistas de Europa en la vanguardia, contra la ideología más horrible e inhumana, la ideología y la práctica fascista, nacida por el propio capitalismo que llevó a la maximización de la explotación del hombre por el hombre, al nadir absoluto de la existencia humana.

Millones de personas se sacrificaron en esta batalla, en los campos de batalla y en los inhumanos campos de concentración. Hoy día rendimos honor a todos los que perdieron la vida en las trincheras, en los campos de batalla, a los que desafiaron a los pelotones de fusilamiento. Leningrado y Stalingrado en Rusia, Kokkiniá y Kesarianí en Grecia están impresas en la memoria de los pueblos, igual que miles de lugares donde se determinó el resultado de esta dura batalla, lugares que fueron marcados por la barbarie del capitalismo, por un lado, y por otro lado la grandeza de la lucha popular contra esta criatura capitalista, el fascismo.

Casi 70 años después, algunos están haciendo todo lo que es posible para extinguir la llama de la verdadera historia que fue escrita con la sangre de los pueblos. Están haciendo todo lo que es posible para distorsionar la historia, para justificar de manera directa o indirecta la brutalidad fascista. En esta propaganda negra de las mentiras los centros imperialistas, y en primer lugar la UE, juegan un papel protagonista. La UE incluso transformó el 9 de mayo, que es el Día de la Victoria Antifascista de los Pueblos, en “Día de Europa”, tratando de borrar de la memoria de los pueblos de Europa el carácter antifascista de este aniversario. En esta misión ideológica y política calumniosa y sucia no dudan en equiparar el fascismo con el comunismo. Al mismo tiempo, la UE, igual que los EE.UU., no dudan en confiar y apoyar a las fuerzas reaccionarias más oscuras que ascendieron al gobierno de Ucrania a través de un golpe, como había sucedido anteriormente en los países bálticos, con el fin de promocionar sus intereses geopolíticos en la región de Eurasia. En los últimos 25 años, después del derrocamiento del socialismo y la disolución de la URSS, se lleva a cabo un sistemático “lavado de celebro” ideológico anticomunista a través del cual las “legiones SS” y los demás grupos armados profascistas han sido presentados como “liberadores” del país del bolchevismo.

Sin embargo, por mucho rencor que tengan, por mucha tinta que gasten, la realidad objetiva no se puede alterar. 69 años después del fin de la II Guerra Mundial millones de personas en todo el mundo aprecian la contribución del movimiento comunista con sacrificios sin precedentes para la derrota del fascismo. La fuerza básica de esta lucha titánica, el alma y el líder fueron los partidos comunistas, encabezados por el partido de los bolcheviques. Millones de comunistas sacrificaron incluso su vida para un mundo mejor.

El sistema capitalista, los antagonismos, que inevitablemente se manifiestan entre los imperialistas y los monopolios, deben ser impresos y estigmatizados en la conciencia de los pueblos como los responsables para las dos guerras mundiales, para los millones de muertos, discapacitados, para las personas expulsadas de sus hogares. No han dudado en cometer cualquier crimen con el fin de servir a las ganancias, el predominio y el poder capitalista. Esta realidad es aún más vigente hoy, dado que los antagonismos y los conflictos entre sí se están intensificando.

Chile, el golpe y los gringos – Gabriel García Márquez

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por Gabriel García Márquez
(Crónica de una tragedia organizada)
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A fines de 1969, tres generales del Pentágono cenaron con cuatro militares chilenos en una casa de los suburbios de Washington. El anfitrión era el entonces coronel Gerardo López Angulo, agregado aéreo de la misión militar de Chile en los Estados Unidos, y los invitados chilenos eran sus colegas de las otras armas. La cena era en honor del Director de la escuela de Aviación de Chile, general Toro Mazote, quien había llegado el día anterior para una visita de estudio. Los siete militares comieron ensalada de frutas y asado de ternera con guisantes, bebieron los vinos de corazón tibio de la remota patria del sur donde había pájaros luminosos en las playas mientras Washington naufragaba en la nieve, y hablaron en inglés de lo único que parecía interesar a los chilenos en aquellos tiempo: las elecciones presidenciales del próximo septiembre. A los postres, uno de los generales del Pentágono preguntó qué haría el ejército de Chile si el candidato de la izquierda Salvador Allende ganaba las elecciones. El general Toro Mazote contestó: “Nos tomaremos el palacio de la Moneda en media hora, aunque tengamos que incendiarlo”
Uno de los invitados era el general Ernesto Baeza actual director de la Seguridad Nacional de Chile, que fue quien dirigió el asalto al palacio presidencial en el golpe reciente, y quien dio la orden de incendiarlo. Dos de sus subalternos de aquellos días se hicieron célebres en la misma jornada: el general Augusto Pinochet, presidente de la Junta Militar, y el general Javier Palacios, que participó en la refriega final contra Salvador Allende. También se encontraba en la mesa el general de brigada aérea Sergio Figueroa Gutiérrez, actual ministro de obras públicas, y amigo íntimo de otro miembro de la Junta Militar el general del aire Gustavo Leigh, que dio la orden de bombardear con cohetes el palacio presidencial. El último invitado era el actual almirante Arturo Troncoso, ahora gobernador naval de Valparaíso, que hizo la purga sangrienta de la oficialidad progresista de la marina de guerra, e inició el alzamiento militar en la madrugada del once de septiembre.
Aquella cena histórica fue el primer contacto del Pentágono con oficiales de las cuatro ramas chilenas. En otras reuniones sucesivas, tanto en Washington como en Santiago, se llegó al acuerdo final de que los militares chilenos más adictos al alma y a los intereses de los Estados Unidos se tomarían el poder en caso de que la Unidad Popular ganara las elecciones. Lo planearon en frío, como una simple operación de guerra, y sin tomar en cuenta las condiciones reales de Chile.
El plan estaba elaborado desde antes, y no sólo como consecuencia de las presiones de la International Telegraph & Telephone (I.T.T), sino por razones mucho más profundas de política mundial. Su nombre era “Contingency Plan”. El organismo que la puso en marcha fue la Defense Intelligence Agency del Pentágono, pero la encargada de su ejecución fue la Naval Intelligency Agency, que centralizó y procesó los datos de las otras agencias, inclusive la CIA, bajo la dirección política superior del Consejo Nacional de Seguridad. Era normal que el proyecto se encomendara a la marina, y no al ejército, porque el golpe de Chile debía coincidir con la Operación Unitas, que son las maniobras conjuntas de unidades norteamericanas y chilenas en el Pacífico. Estas maniobras se llevaban a cabo en septiembre, el mismo mes de las elecciones y resultaba natural que hubiera en la tierra y en el cielo chilenos toda clase de aparatos de guerra y de hombres adiestrados en las artes y las ciencias de la muerte.
Por esa época, Henry Kissinger dijo en privado a un grupo de chilenos: “No me interesa ni sé nada del Sur del Mundo, desde los Pirineos hacia abajo”. El Contingency Plan estaba entonces terminado hasta su último detalle, y es imposible pensar que Kissinger no estuviera al corriente de eso, y que no lo estuviera el propio presidente Nixon.
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Ningún chileno cree que mañana es martes. Chile es un país angosto, con 4.270 kilómetros de

Doménico Losurdo sobre Stalin


Doménico Losurdo. Stalin: historia y crítica de una leyenda negra, Barcelona, El viejo Topo, 2011.
Jaime Ortega Reyna
No hay duda de que Doménico Losurdo, filósofo italiano de gran trayectoria, es uno de los intelectuales más interesantes y polémicos del medio marxista de su país. En español apenas algunas obras han sido traducidas: en Argentina se publicó su trabajo sobre Heidegger y el concepto de comunidad; y recientemente una serie de ensayos sobre las revoluciones en Rusia y China[1]; en España se tradujo su trabajo sobre el Lenguaje del Imperio, su Contra-historia del liberalismo y muy recientemente un trabajo sobre Kant. En México la revista Dialéctica ha publicado algunos artículos de su autoría que merecen la pena ser leídos para comprender el contexto del texto que aquí reseñamos[2]. Además de estos trabajos, Losurdo ha ganado relevancia por su profundo conocimiento de la situación de la China actual, pero también por sus trabajos filosóficos sobre Hegel, Nietzsche, Gandhi y Marx sólo publicados en Europa. Tristemente su trabajo sobre Gramsci no ha sido traducido al español, aun cuando data de finales de los años noventa.
            Pues bien, recientemente la conocida editorial el Viejo Topo ha decidido publicar el que quizá sea el más polémico de todos sus trabajos: un libro de revisión historiográfica en torno a la figura de Stalin. Dicho libro, publicado en Italia en 2008, levantó un revuelo impresionante en la prensa y los medios académicos y políticos de izquierda[3]. Dicha polémica podría ocupar todo un artículo sobre las tendencias actuales de la izquierda italiana. Sin embargo en esta modesta reseña apuntamos algunos de los principales nudos problemáticos que el libro de Losurdo afronta, tomando en cuenta las dos reseñas más importantes en español: la de Salvador López Arnal aparecida en varias entregas en Rebelión y la del también prolífico y reconocido intelectual italiano Antonio Infranca publicada en la revista Herramienta .
            Stalin ha sido la figura negra del comunismo a nivel mundial. Para Losurdo, gran parte de la historiografía que se construye en torno a su figura adolece de serías deformaciones, no sólo en un plano metodológico o académico, sino francamente asumen la forma de mentiras o difamaciones, que se han trasmitido y se seguirán trasmitiendo como lugar común, lo que ha resultado en una historiografía poco crítica o, insistimos, francamente fantasiosa de algunos momentos de la historia. El clímax de dichas deformaciones es el intento, constante, repetido y apabullante que equipara a Hitler y el fascismo, con Stalin y el comunismo.
Losurdo demuestra las falsedades de “lugares comunes” en la historiografía, enumeramos algunos de ellos:
1) La supuesta “crisis” inmediata a la invasión alemana, que presenta a un Stalin golpeado emocionalmente ante la traición de su “aliado”, lo cual se orienta hacia una devaluación de su papel como dirigente del Estado que venció al nazismo, en gran medida sin la ayuda de occidente que se negó, sistemáticamente, a la apertura del segundo frente, lo que resultó en terribles pérdidas humanas y materiales para el país de los soviets.

Miguel Urbano Rodrigues: Actualidad del Manifiesto Comunista

Miguel Urbano Rodrigues
Villa Nova de Gaia
10 de abril de 2014

Relei hace unos días el Manifiesto Comunista. Han transcurrido 165 años desde que Marx y Engels divulgaran ese explosivo documento revolucionario.
El mundo actual es muy diferente de aquel que inspiró el Manifiesto. En la época, la Revolución de 1848 lastraba por Europa. El «espectro» del comunismo alarmaba a las clases dominantes, del Atlántico a los Urales. Pero solamente en 1917, casi medio siglo tras la Comuna de París, una revolución victoriosa y un partido comunista criaron el primer Estado socialista en Rusia.
Más de siete décadas duró la primera experiencia socialista triunfante. Finalizó con la trágica desintegración de la Unión Soviética y el regreso del capitalismo a Rusia.
Hoy, en Europa, el Poder es ejercido por las clases dominantes. Ta vez con una única excepción, burguesías arrogantes controlan los gobiernos. Los políticos que las representan son neoliberales, socialdemócratas domesticados, o nostálgicos del fascismo.
En este contexto histórico tan sombrío, fue con sorpresa que, al releer el Manifiesto Comunista, llegué a la conclusión que no perdió actualidad.
Continua cargado de enseñanzas para comunistas y no comunistas. Siento que en Portugal, señaladamente, es actualísimo.

R. Coitinho: Homenagem a Lênin; interpretar e transformar o mundo

Neste 21 de janeiro lembramos os 90 anos da morte do grande revolucionário, político, estrategista, organizador do partido e das massas e estadista, Vladimir Lênin. O mais genial continuador da obra de Marx e Engels e, sem dúvida, a maior dentre as maiores personalidades do século 20.
Por Rita Coitinho, especial para o Vermelho
Mestra em sociologia, cientista social e dirigente do PCdoB em Santa Catarina

Noventa anos da morte do grande revolucionário, político, estrategista, organizador do partido e das massas e estadista, Vladimir Lênin.

A monumental contribuição de Lênin, cujas “obras completas” somam milhares de páginas – entre discursos, panfletos, programas, artigos e obras de maior envergadura e imensa densidade teórica – não poderia ser resumida em apenas um livro e, menos ainda, em um simples artigo. Apresentaremos a seguir, como forma de render-lhe uma modesta homenagem, alguns dos aspectos que destacamos de seu pensamento, com a certeza de que a difusão e o estímulo ao estudo de suas obras e, fundamentalmente, a busca da realização de seu objetivo maior – a construção do socialismo e, com ele, a paz entre os povos e o fim da exploração de uma classe pela outra – são os melhores tributos que podemos prestar à sua memória.

A defesa do marxismo

Na Rússia pré-revolucionária o marxismo adentrou com certa força nos círculos intelectuais. Porém o entendimento de que as condições russas eram demasiadamente atrasadas em relação aos países de capitalismo avançado da Europa levava muitos “marxistas” à conclusão de que não seria possível a revolução socialista enquanto não se desenvolvessem plenamente as forças produtivas. Lênin travou dura batalha contra as deturpações dogmáticas e revisionistas do marxismo. “A Rússia fez seu o marxismo, como teoria revolucionária justa” (1), como um sistema de teorias adequado à compreensão da realidade de qualquer país do mundo na atualidade. Lênin demonstrou que a teoria de Marx e Engels oferece instrumentos para a compreensão e transformação da realidade. Seu desenvolvimento contínuo não pressupõe, no entanto, a negação das categorias fundamentais elaboradas pelos dois teóricos nem, por outro lado, a cristalização dogmática das formulações táticas, que estavam ligadas ao tempo e ao lugar histórico. Mais do que um método, o marxismo é “teoria e programa do movimento operário de todos os países” (2). 

Leia também:

O desenvolvimento leninista da teoria de Marx e Engels determinou a tática do partido na revolução de 1905-1907, nos anos de reação e violência contrarrevolucionária que se seguiram à revolução democrático-burguesa e possibilitou a vitória dos bolcheviques em 1917. Nos duros anos de repressão houve grande penetração da ideologia burguesa nos círculos científicos e literários e Lênin travou duro combate para defender o marxismo em contraposição à justificação ideológica da contrarrevolução, ao ressurgimento do misticismo e de concepções idealistas. Dentre os inúmeros trabalhos importantes desse período de perseguição aos revolucionários destaca-se o monumental Materialismo e Empiriocriticismo – notas críticas sobre uma filosofia reacionária, em que Lênin refutou o idealismo subjetivista e desenvolveu, em todas as suas possibilidades, a teoria marxista da cognoscibilidade do mundo.

Los partidos comunistas y obreros sobre los 65 años de la OTAN

¡ Por la Paz ! ! No a la OTAN!
Desde su creación, hace 65 años, la OTAN surge como el bloque político-militar del imperialismo, una pieza central de su estrategia de dominación y explotación y de confrontación con la entonces URSS y los países socialistas.
La OTAN es responsable por la incesante carrera armamentista, siendo los EEUU y sus aliados responsables por más de dos tercios de los gastos militares en el mundo.
Los EEUU y los países de la OTAN promueven la expansión de su red mundial de bases militares, procurando ampliar sus zonas de influencias.
Proclamando su concepto estratégico abiertamente ofensivo, la OTAN amplió el ámbito territorial de sus acciones de ingerencia, de agresión y ocupación, para profundizar su papel como brazo armado de los grandes monopolios trasnacionales.
Los EEUU y sus aliados de la OTAN son responsables por innumerables crímenes y destrucciones, por brutales agresiones –como las de Yugoslavia, Afganistán, Iraq y Libia- e injerencias –como las provocadas contra Siria- , o amenazas – como las dirigidas contra Irán.
Los EEUU, la OTAN y la Unión Europea – su pilar europeo-, son responsables por la creciente militarización de las relaciones internacionales y por la promoción de la escalada de tensión y de guerra contra la soberanía de los pueblos y la independencia de los Estados, sea en Medio Oriente, en África, en Extremo Oriente o en América Latina.
En el momento en que se cumplen los 65 años de la creación de la OTAN – en una situación marcada por la crisis del capitalismo, por la ofensiva explotadora, antidemocrática y agresiva del imperialismo, por complejos procesos de correlación de fuerzas en el plano internacional, y por la resistencia y lucha de los trabajadores y de los pueblos-,
- Exigimos la disolución de la OTAN y apoyamos el derecho soberano de los pueblos a decidir la desvinculación de sus países de esta alianza agresiva;
-Reafirmamos nuestra oposición a la ampliación de la OTAN, a la militarización de la Unión Europea y a su política militarista e intervencionista;
-Exigimos el fin de la carrera armamentista, de la instalación del nuevo “sistema antimisil” de los EEUU y de la OTAN en Europa, el desarme nuclear, la completa destrucción de armas de destrucción masiva y el fin de las bases militares extranjeras;
-Exigimos la retirada inmediata de todas las tropas de Afganistán y demás países bajo agresión imperialista;
- Reafirmamos nuestra solidaridad a los pueblos que resisten a las ocupaciones, agresiones e injerencias del imperialismo;
- Llamamos a los trabajadores y a los pueblos de todo el mundo para que refuercen la lucha por la paz, contra la guerra y la OTAN, por la construcción de un futuro de paz, progreso y justicia social, donde cada pueblo pueda decidir libremente su destino.
Suscriptores hasta el momento:

OTAN: 60 años de crímenes ‘humanitarios’

Diario Octubre
EE.UU. y Europa no quieren controlar Ucrania y no buscan un conflicto con Rusia, sino que la OTAN ya hace 60 años que no hace sino llevar democracia, afirmó Barack Obama en un reciente discurso en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas.
“¡Vae Victis!”, ‘¡Ay de los vencidos!’, fue la respuesta que el general galo Breno dio a los vencidos romanos cuando estos se quejaron de que la balanza con la que medían el oro que debían pagar para obtener la retirada gala estaba amañada. Con la soberbia del vencedor, Breno acompañó sus palabras lanzando su espada al plato de la balanza donde estaban los pesos, cuenta en su quinto libro el historiador romano Tito Livio.
Todo parece indicar que tanto los gobernantes de Estados Unidos como otros líderes de la OTAN aprendieron mucho de la historia, sobre todo de sus páginas más cínicas.
El Tratado de la Alianza del Atlántico Norte, más tarde Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue suscrito en 1949 y según su artículo 5.º persigue finalidades puramente defensivas y de ayuda mutua en el caso de un ataque contra alguno de los Estados miembro. Pero la historia ha vuelto a demostrar cómo saben mentir los Estados que se proclaman ‘demócratas’.
Con la desaparición del bloque soviético el simple sentido común de varias personas les hizo pensar que desaparecería también la OTAN, pero ocurrió lo contrario: partiendo del viejo principio ‘vae victis’, el bloque incorporó países de Europa del Este pasando por alto los verdaderos e innumerables crímenes suyos.
Abajo les presentamos un breve ‘guía’ de los conflictos más sangrientos desatados por la OTAN en los últimos 20 años, diplomáticamente llamados por ellos “operaciones de mantenimiento de la paz”.

60 años del “mantenimiento de la paz” al estilo de la OTAN

El desprecio a la vida o a la condición humana del otro, propio de las acciones militares de la OTAN, no es una novedad para los países que ahora forman parte de este bloque. Podríamos comenzar por la primera arma bacteriológica (mantas contaminadas con viruela) utilizada por los ingleses contra los indios de Delaware en 1763, seguir con las masacres que cometieron en distintos continentes en el siglo XVIII y XIX, etc. Sin embargo, nos limitaremos a recordar lo más reciente.
Antigua Yugoslavia
Víctimas mortales: 5.700 personas, incluidos 400 niños
Heridos: cerca de 7.000 civiles, 30% de ellos niños
Desaparecidos: 821 personas
Afganistán
Víctimas mortales: 35.000 personas
Refugiados: 500.000 personas
Y también: el agravamiento de los conflictos interétnicos, terrorismo, vertiginoso aumento del tráfico de drogas, etc.

HOBSBAWM,O MARXISMO E OS INTELECTUAIS




Miguel Urbano Rodrigues

Reli há dias o último livro de Eric Hobsbawm: «Como Mudar o Mundo -Marx e o Marxismo,1840-2011»*.
Publicado pouco antes do seu falecimento, é uma coletânea de ensaios, conferências e artigos escritos entre 1956 e2009.
Distancio-me como comunista de parte da obra do historiador inglês. A discordância de muitas das suas opiniões, nomeadamente a reflexão sobre o desaparecimento da União Soviética e a agressão imperialista ao povo afegão, não me impede de aconselhar a leitura de «Como Mudar o Mundo». O seu mérito maior é o balanço  que apresenta do legado de Karl Marx e da sua profunda repercussão nos seculos XIX e XX e neste início do XXI. Tal como assinala no prefácio, «o marxismo foi durante os últimos 130 anos, um tema importante no contexto intelectual do mundo moderno e, através da mobilização de forças sociais, uma presença crucial, e em alguns períodos decisiva, na história do seculo XX».
A devastadora crise de civilização que hoje enfrentamos demonstra que o capitalismo não tem solução para os problemas da humanidade e terá de ser erradicado. Marx é, hoje como ontem, atualíssimo: ajuda a compreender o presente e abre as alamedas do futuro.
 
DO ENTUSIASMO À DESERÇÃO

Lenin afirmou que sem teoria revolução alguma pode vencer e ter longa vida. Enunciou uma evidência confirmada pela História.
Daí a importância dos intelectuais revolucionários como produtores e divulgadores de ideologia.
A obra de Marx, a principiar pelo Manifesto Comunista, não teria alcançado projeção mundial, cumprindo um papel insubstituível como guia para a ação revolucionária, se sucessivas gerações de intelectuais não a houvessem divulgado, transmitindo às massas uma nova compreensão da História, da economia, da política.
Mas, ao comentá-la e interpretá-la, muitos autores também a desfiguraram.
O livro de Hobsbawm contém uma informação densa e valiosa sobre a lenta divulgação de Marx ao longo da segunda metade do século XIX e das primeiras décadas do seculo XX.
Neste desambicioso artigo apenas chamarei a atenção para alguns aspetos da difusão do marxismo antes e depois da segunda guerra mundial e da influencia que as posições assumidas por autores que comentaram e interpretaram Marx, deformando-lhe o pensamento, tiveram no rumo de partidos operários tradicionais e de grandes lutas sociais contemporâneas.
Nos anos 20 e 30 do seculo passado, a ascensão do fascismo na Itália e na Alemanha provocou um interesse crescente dos intelectuais pelo marxismo. Escritores como HG Wells, Anatole France,Bernard Shaw, André Malraux, Aragon ,entre outros, assumiram a defesa da União Soviética, e, na Europa Ocidental e nos EUA, os debates sobre a obra de Marx ganharam atualidade. Tres prémios Nobel de Literatura, Aragon , Roger Martin du Gard e André Gide aderiram ao PCF. A ameaça fascista condicionava o futuro da Humanidade. Após a II Guerra Mundial, o interesse pelo marxismo aumentou. O papel decisivo da URSS na derrota do Reich nazi contribuiu muito para a adesão maciça de milhares de intelectuais aos partidos comunistas. Filósofos como Bertrand Russell e Jean Paul Sartre assumiram frontalmente a solidariedade com o povo soviético e os movimentos em defesa da Paz. Nas universidades, professores que não eram marxistas aderiram ao partido comunista.
A partir dos anos 50, houve uma autêntica enxurrada de livros e debates sobre o marxismo. Mas, como sublinha Hobsbawm, «a grande maioria dos intelectuais marxistas nesse período era constituída de marxistas recentes para os quais o próprio marxismo era coisa tao nova quanto, digamos, o jazz, o cinema e a literatura policial» tinham sido para as gerações anteriores.
O marxismo dos europeus era, porem, até à morte de Stalin,com poucas exceções, o divulgado pelas publicações da Academia das Ciências da URSS.
As interpretações alternativas da teoria marxista somente surgiram  após as polémicas desencadeadas pelo XX Congresso do PCUS.
Os textos dos filósofos da Escola de Frankfurt, de Adorno, Horkheimer e Marcuse, porta-vozes do chamado «marxismo ocidental»,  são na época tema de apaixonados debates nos campus universitários, coincidindo com as campanhas dos grandes media contra Stalin. A palavra stalinismo, criada pela burguesia, entra no léxico politico.
Para muitos intelectuais, a URSS, na qual durante décadas viam a pátria do socialismo, o país que construira uma sociedade símbolo do progresso e do humanismo, tornou-se, no auge de campanhas anticomunistas, a imagem da tirania e da desumanização da vida.
 Os livros de Gramsci, até então pouco conhecidos fora da Itália, conhecem difusão mundial, extravasando dos meios académicos. Mas a leitura da “mensagem” da obra do autor dos «Cadernos do Carcere» difere muito, mesmo no âmbito dos Partidos Comunistas do Ocidente.
A própria teoria da Hegemonia – a dominação da cultura de uma classe sobre o conjunto da sociedade - foi submetida a múltiplas interpretações, algumas incompatíveis. Em França, na Itália em Espanha, gramscianos entusiastas utilizaram – na para desvalorizar a luta de classes. Desvirtuado, Gramsci, um marxista original- inclusive um «leninista» na polémica opinião de Hobsbawm- foi bandeira do eurocomunismo. No Brasil e em Cuba destacados comunistas também o invocaram, distorcendo-lhe o pensamento.
Paradoxalmente, as campanhas contra a URSS e o «socialismo real» não afetaram a difusão do marxismo.
O anti- sovietismo, sobretudo apos os acontecimentos da Checoslováquia em l968, marcou a opção revisionista de influentes partidos comunistas do Ocidente, mas não impediu a expansão do marxismo em escala mundial.
A ruptura entre Moscovo e Pequim, a Revolução Cubana, a opção pelo socialismo da maioria dos movimentos de libertação africanos, a ampla difusão das teses de Frantz Fanon, a disseminação do Eurocomunismo criaram uma atmosfera de confusão ideológica.
 Os estruturalistas, nomeadamente Althusser e Poulantzas, fizeram escola, semeando discípulos em dezenas de países. O primeiro foi, aliás, membro do Comité Central do Partido Francês. 
Textos de Che Guevara também foram utilizados, com frequência e má-fé, por intelectuais que, deturpando-lhe o pensamento, assumindo-se como marxistas, utilizaram o eurocomunismo como alavanca de combate à União Soviética.
Dirigentes e académicos dos partidos comunistas da França e da Itália, que aderiram desde o início à perestroika não hesitaram em glorificar Gorbatchov e acompanharam com entusiasmo o processo de destruição da União Soviética. Das críticas a Stalin passaram rapidamente à crítica de Lenin.
O revisionismo de alguns partidos operários evoluiu em poucos anos para posições ostensivamente anticomunistas.
Um secretário-geral do PCF, Robert Hue, saudou como acontecimento positivo a desagregação da URSS, afirmando que tudo no país da Revolução de Outubro tinha sido negativo.

A VAGA REVISIONISTA 

A ofensiva revisionista precedeu, aliás, a perestroika.
As obras dos ideólogos da Escola de Frankfurt, foram amplamente publicadas nos EUA e saudadas pelas «novas esquerdas» americanas como contribuição revolucionaria ao marxismo. Nas grandes universidades, os epígonos de Marcuse condenaram em bloco os partidos comunistas existentes, revisionistas ou não, qualificando-os de traidores da causa socialista.
Os livros de Marx voltaram a ser amplamente editados e debatidos. «O Capital, entretanto, foi tratado como se fosse quase uma obra de epistemologia. Segundo Hobsbawm, “ a pesquisa e a análise do mundo real esconderam-se atrás do exame generalizado das suas estruturas e mecanismo, ou até atrás da investigação ainda mais genérica de como ele devia ser apreendido. Os teóricos eram tentados a passar de um exame dos problemas e perspetivas específicos de sociedades reais para um debate sobre a «articulação» dos «modos de produção» em geral”.
Muitos intelectuais, sobretudo os estruturalistas, esforçaram-se, na exegese da obra de Karl Marx, por opor os escritos do jovem Marx aos do Marx da maturidade. Dezenas de livros foram editados tendo por tema supostas e insanáveis contradições entre «Os Manuscritos de 1844» e «O Capital». Forjar imaginárias contradições entre Marx e Engels e opor ambos a Lenin foi outra modalidade de anticomunismo cultivada por marxologos antissoviéticos.
Esse cosmopolitismo marxizante somente deixou de fascinar os académicos das grandes universidades do Ocidente quando a URSS se desagregou e um capitalismo selvagem se implantou na Rússia, durante o consulado de Ieltsin.
O desaparecimento da União Soviética - uma tragedia para a Humanidade, festejada no Ocidente como vitória histórica da democracia-  atuou  como terramoto em partidos comunistas que já  tinham optado por um reformismo transparente. Muitos dirigentes apressaram-se a renegar o marxismo. Entre os intelectuais a debandada foi imediata; alguns invocaram a revolução técnico-cientifica para romper com o passado de comunistas.
O marxismo foi varrido das universidades e das livrarias.
Nos EUA, Francis Fukuyama,um funcionário do Departamento de Estado, anunciou com alegria o «Fim da História», a morte do comunismo e a vitória do neoliberalismo como a ideologia para a eternidade.
PRESENÇA DE MARX
A profecia foi,porém,rapidamente desmentida.
Marx volta hoje a ser editado, lido e o seu pensamento e obra debatidos. Na Europa, na America, na Asia, na Africa, Congressos e Seminários Internacionais são promovidos para o recordar e estudar.
Em Paris, Jean Salem promove na Sorbonne desde 2005 um Seminário semanal sobre «Marxismo no seculo XXI» em que participam em media 200 pessoas e que é acompanhado na Internet por dezenas de milhares.
O «Manifesto Comunista» é reeditado em dezenas de países, tal como as obras de Marx e Engels.
Como as causas que estão na origem das grandes revoluções não desapareceram e a crise do capitalismo se tornou estrutural, o renascer do interesse pelo marxismo é hoje uma realidade, não obstante a perda de influência dos partidos comunistas.
A cada ano aumenta o número de Congressos e Seminários Internacionais dedicados a Marx e à sua obra. Essas iniciativas mobilizam porem intelectuais que se situam em quadrantes ideológicos muito diferentes. Era inevitável. Emmanuel Wallerstein criou a expressão «os mil marxismos» em comentário a essa heterogeneidade.
Muitos marxianos interessam-se por Marx numa perspetiva exclusivamente académica. Ignoram a praxis.
Outros, embora afirmando a necessidade da luta contra o capitalismo e o imperialismo, concentram-se apenas em questões teóricas, distanciados de qualquer tipo de militância em organizações politicas.
Não esqueci o comentário ouvido do historiador Albert Soboul quando um comunista, professor da Universidade de São Paulo, no Brasil, expressou uma grande admiração pela contribuição do filósofo   Henri Lefèbvre como eminente marxista.
«É verdade-disse- ele escreveu livros importantes. Mas creio que nunca entrou numa fábrica, temo que nunca tenha falado com um operário».
Em Encontros sobre Marx participam também marxianos, sobretudo de tendência
trotskista, cujos trabalhos estão mais orientados para a crítica ao «socialismo soviético» do que propriamente para a exegese do pensamento do autor de «O Capital». Recordo o livro de uma historiadora portuguesa que, na tentativa frenética de responsabilizar Álvaro Cunhal pelo desfecho negativo da Revolução de Abril, o define como um menchevique português que teria impedido a luta revolucionária da classe operária…
Atitudes como essas não ocultam uma evidência: o renascimento do interesse por Marx e o marxismo é um fenómeno social e político de âmbito mundial, inseparável da consciência de que o capitalismo está condenado a desaparecer e que a única alternativa é o socialismo.
Reler os clássicos do marxismo, sobretudo Marx, tornou-se uma exigência das grandes lutas da humanidade contemporânea. Para preparar o futuro, como lembra Jean Salem.
Publicado no numero 3 de  «El Machete, revista de teoria y politica» do Partido Comunista do Mexico, Outubro   de 2013

*Eric Hobsbawm,«How to Change the World-Marx and Marxism,1840-2011»,London 2011


La ayuda soviética a la República española (Extraido de Antorcha)

Junto con mayo de 1937, la ayuda soviética a la II República es el hecho más manoseado de la historia de nuestra guerra. Lo cual quiere decir que aquí hay gato encerrado. Algo no les cuadra en su historia y lo tienen que extraer de la realidad con forceps de la manera que sea.


Dado que la ayuda soviética a la democracia española fue la única, es decir dado que los bolcheviques en el poder fueron los únicos que apoyaron al pueblo español en su guerra contra el fascismo, esto hay que taparlo y encubrirlo muy bien porque la tesis tiene que quedar siempre así: los comunistas son la negación de la democracia. Por tanto, cuando los hechos ya no se pueden ocultar, se tienen que ensuciar y arrastar por el suelo hasta que nadie pueda reconocer ni lo más evidente siquiera.
Cuando no hablamos de la historia de las cuevas de Altamira, sino que estamos en medio de una batalla ideológica, hay que partir de lo más obvio. En este caso el asunto se tiene que enfilar partiendo de dos circunstancias importantes sin las cuales no se consigue encuadrar:
— el 18 de julio de 1936 España aún no mantenía relaciones diplomáticas con la URSS
— tras el levantamiento fascista se formó el Comité Internacional de No Intevención por lo que cualquier ayuda era ilegal y clandestina
El 31 de agosto se publicaba en Moscú, como en los países imperialistas democráticos, el decreto que prohibía la exportación, reexportación y tránsito hacia España de toda clase de armas, municiones, material de guerra, aviones y navíos de combate. No se puede comprender el alcance de la ayuda soviética a la II República si no se comprende que era ilegal, y que los soviéticos, como todos los internacionalistas, estuvieron en la guerra clandestinamente, con documentación falsa. No se comprende la ayuda a la República si, a la vez, no se comprende que de esa manera la URSS se comprometía muy seriamente frente a todos los demás países del mundo, poniéndose al borde de la guerra en unas condiciones extremadamente desfavorables.

RT Investigaciones: Golpes exportados, EE.UU. y su papel clave en medio siglo de revoluciones

RT



Llama la atención la similitud que guardan las revoluciones organizadas en América Latina, los países árabes y ahora Ucrania. En el programa de RT 'Golpes exportados' Jelena Milincic expone pruebas y argumentos sobre la involucración de EE.UU.
"¿Por qué nunca habrá un golpe de Estado en Estados Unidos? Porque en Washington no hay ninguna embajada de EE.UU.". Este viejo chiste lo repiten a menudo los actuales líderes latinoamericanos, pero en verdad sigue estando muy de actualidad. En las últimas décadas así lo han podido comprobar muchos países: Irán (1953), Guatemala (1954), Vietnam del Sur (1963), Grecia (1967) y Chile (1973) son solo algunos ejemplos. Existen pruebas fundadas de que la embajada de EE.UU. estuvo directamente involucrada en esas revoluciones

Entre las organizaciones que ayudan a organizar esas revueltas destaca ante todo la USAID, con cuya participación se llevó a cabo, por ejemplo, la preparación del golpe de Estado en Honduras en junio de 2009. Numerosas pruebas relacionan a la USAID con la organización de 'las revoluciones de color' y los golpes de estado en los países del Hemisferio Occidental. Principalmente se trata de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Otro grupo que está detrás de numerosas revoluciones es el serbio Otpor (Resistencia) que organizó su primera revolución en Serbia en el año 2000 contra Slobodan Milosevic y luego por todo el mundo. 

En Venezuela

Según WikiLeaks, Canvas (el nuevo movimiento Otpor) dedicó muchos esfuerzos a desestabilizar y derribar al régimen de Hugo Chávez en Venezuela. Por otro lado, en ese país las actividades de la USAID no tienen ninguna base legal ya que existe ningún acuerdo intergubernamental. Sin embargo, desde 2002 (tras el fracaso del golpe de Estado de abril) el personal de la agencia se movilizó con el apoyo de la Embajada de EE.UU y se mostró más activo. Los activistas de la oposición recibieron al menos 70 millones de dólares a través de distintas fuentes de financiación destinados al apoyo de los candidatos antichavistas, a la intensificación de la crisis política, la movilización de la sociedad civil y la formación de un nuevo liderazgo democrático.

En Bolivia

El fascismo es la guerra

Cuando hace dos años, en agosto de 1935, el VII Congreso de la Internacional Comunista analizaba la situación internacional, buscando los caminos y los medios para la lucha de la clase obrera contra la ofensiva del fascismo, señaló el nexo indisoluble que existe entre la lucha contra el fascismo y la lucha por la paz. El fascismo es la guerra, declaró el Congreso. El fascismo, después de subir al poder, contra la voluntad y los intereses de su propio pueblo, busca una salida a las dificultades internas, cada vez mayores, que le acosan, en la agresión contra otros países y pueblos, en un nuevo reparto del mundo, mediante el desencadenamiento de la guerra mundial. La paz es, para el fascismo, el hundimiento seguro. El mantenimiento de la paz internacional da a las masas eclavizadas de los países fascistas la posibilidad de acumular fuerzas y prepararse para derribar la odiada dictadura fascista y permite al proletariado internacional ganar tiempo para lograr la unidad de sus filas, para establecer el frente común de los partidarios de la paz y para levantar una barrera infranqueable contra el desencadenamiento de la guerra.
Cuando el VII Congreso caracterizó al fascismo como promotor de la guerra, señalando el peligro creciente de una nueva guerra imperialista y la necesidad de crear un potente frente único de lucha contra el fascismo, hubo no poca gente, incluso dentro del movimiento obrero, que no se recató en decir que nosotros, los comunistas, asignábamos al fascismo ese papel e hinchábamos el peligro de una guerra, pura y simplemente, porque así convenía a nuestros designios de propaganda. Unos lo hacían conscientemente en interés de las clases dominantes, otros, porque su miopía política no les permitía ver más allá. Pero los dos años transcurridos desde entonces han demostrado con harta elocuencia cuán absurdas eran esas imputaciones. Hoy, tanto los amigos, como los enemigos de la paz hablan ya abiertamente del peligro inminente de una nueva guerra mundial. Y nadie, que esté en su sano juicio, duda tampoco que los promotores de la guerra son precisamente los gobiernos fascistas. En algunos países, la guerra es una realidad. Hace ya un año que los invasores italianos y alemanes hacen la guerra al pueblo español, a la vista del mundo entero. Y, después de haberse anexionado la Manchuria, las tropas fascistas japonesas vuelven a atacar al pueblo chino y libran ya en el Norte de China una nueva guerra.
Manchuria, Abisinia, España, el Norte de China son otras tantas etapas hacia la nueva guerra de rapiña del fascismo. No se trata de actos aislados. Los agresores fascistas y los incendiarios de la guerra forman un bloque: Berlin-Roma-Tokio. El tratado “anti-Comintern” germano-japonés –que es, como se sabe, de hecho, un tratado de carácter militar, al que se ha adherido también Mussolini- se aplica ya en la práctica. Bajo la bandera de la lucha contra el Comintern, contra el “peligro rojo”, los conquistadores alemanes, italianos y japoneses se esfuerzan por ocupar, mediante guerras parciales, posiciones militares estratégicas, nudos de comunicaciones terrestres y marítimas y fuentes de materias primas para la industria de armamentos que les permitan desencadenar la nueva guerra imperialista.
No hay que engañarse, esperando a la declaración formal de guerra, sin ver que la guerra está ya ahí. En su interviú con Roy Howard, en marzo de 1936, decía el camarada Stalin:”La guerra puede estallar en el momento menos pensado. Hoy, las guerras no se declaran. Comienzan, sencillamente”.
Los acontecimientos de estos últimos años confirman palmariamente la verdad de esta tesis. El Japón rompió las hostilidades contra China y se anexionó la Manchuria sin una declaración oficial de guerra; Italia no declaró la guerra al pueblo abisinio para atacarle y anexionarse su territorio, y Alemania e Italia pelean contra la República Española, sin haberle declarado la guerra.
Sabido es que los pueblos no quieren la guerra y que una serie de Estados no fascistas se hallan interesados, dentro de las condiciones actuales, en el mantenimiento de la paz. ¿En qué basan, entonces, sus cálculos los promotores fascistas de la guerra? Todas las experiencias, que hoy poseemos, después de la campaña de conquista de la pandilla militar nipona contra la Manchuria y del fascismo italiano contra Etiopía, indican inequívocamente que el bloque de los bandoleros, formado por los usurpadores del poder en Alemania, el Japón e Italia, aspira, para llevar a cabo sus planes de guerra, a lo siguiente:
primero, impedir una actuación conjunta de los Estados interesados en el mantenimiento de la paz;
segundo, evitar que se establezca la unidad de acción del movimiento obrero internacional, que se forme un potente frente único mundial contra el fascismo y la guerra;
tercero, fomentar el trabajo de zapa de los espías y agentes saboteadores en la Unión Soviética, que es el baluarte más importante de la paz.
En esto basan sus cálculos, fundamentalmente, los fascistas.
Y, en efecto, los agresores fascistas e incendiarios de la guerra trabajan con insistencia y de mutuo acuerdo en estas tres direcciones. Presionan a los Estados del Occidente de Europa, amenazando sus intereses territoriales. Preparan una agresión contra la Unión Soviética. Especulan ampliamente con la prudencia de los elementos gobernantes de Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. Con la propuesta de llegar a un acuerdo entre sí respecto al saqueo de los pequeños Estados, de España y de China, intentan por todos los medios ganarse los favores de los conservadores ingleses y de una serie de personajes liberales y del Partido Laborista, para desligar a Inglaterra de Francia y de los demás países democráticos.
Presentando perspectivas tentadoras del mismo género, hacen esfuerzos increíbles por llegar a un acuerdo con los reaccionarios franceses, sobre la base de que Francia renuncie al pacto franco-soviético, con lo cual la Unión Soviética se vería aislada. Los Estados fascistas han abandonado la Sociedad de las Naciones con objeto de tener las manos libres para sus agresiones. Intimidan a los Estados débiles con amenazas de un ataque desde fuera y con la organización de conspiraciones y disturbios dentro. Los incendiarios fascistas de la guerra utilizan a los traidores y, especialmente, a los trotskistas, para una labor de zapa y de desorganización en las filas del movimiento obrero, para hacer fracasar el Frente Popular en España y en Francia. La reciente intentona de Barcelona ha demostrado bien claramente como los fascistas, que manejan los hilos de las organizaciones trotskistas, las utilizan para apuñalar al Frente Popular por la espalda. Y los actos de los adversarios de la unidad del proletariado internacional en las filas de la Segunda Internacional y de la Unión Sindical Internacional son aprovechados también magníficamente por los incendiarios fascistas de la guerra, que laboran diligentemente y reclutan agentes en todas partes.
La Unión Soviética se ha cruzado m´s de una vez en el camino de los planes bélicos de los agresores fascistas, con su política consecuente y resuelta de paz. Y se puede afirmar, sin incurrir en ninguna exageración, que hace ya mucho tiempo que la humanidad se habríha visto empujada a la más espantosa de las guerras, si la Unión Soviética no hubiese seguido su política tenza e inflexible de paz y si no hubiese existido su glorioso Ejército Rojo.
Pero, si los agresores fascistas tropiezan con la debida resistencia por parte de la Unión Soviética, que al proceder así, no obra solamente en interés del pueblo soviético, sino en interés de toda la humanidad trabajadora, no podemos decir lo mismo en lo que a los países de democracia burguesa se refiere. Aquí, nos encontramos –como lo demuestra claramente el ejemplo de España y China- con que los elementos dirigentes de los Estados occidentales no fascistas más importantes favorecen, directa o indirectamente, las intenciones del bloque fascista.
¿Acaso no fue favorecer a los incendiarios fascistas de guerra el tolerar que los militaristas japoneses se anexionaran la Manchuria? ¿Acaso no fue espolear al agresor fascista el hecho de no oponer una resistencia resuelta a la sangrienta campaña de Mussolini contra el pueblo abisinio? ¿Acaso toda esa farsa de la “No intervención” en los asuntos de España, que se está representando desde hace ya un año, bajo la dirección del gobierno inglés, acaso las negociaciones que se están llevando a cabo para el reconocimiento de Franco como “potencia beligerante” no son, de hecho, actos que alientan la guerra de los Estados fascistas contra la República española? ¿Acaso esa actitud benevolente para con los cínicos conquistadores del Norte de China no es el estímulo más indignante para la desenfrenada pandilla militar japonesa, que pretende esclavizar al gran pueblo chino? ¿Cómo los pueblos de Inglaterra, de Francia, de los Estados Unidos, los pueblos de los demás países no fascistas pueden contemplar tranquilamente estos hechos? ¿Cómo pueden tolerar que se siga esta conducta sistemática de condescendencia y aliento hacia la agresión fascista, que allana a los incendiarios fascistas de una nueva guerra mundial el camino para sus crímenes monstruosos?
A la luz de estos hechos, se ve todavía más claramente cuán enorme es la responsabilidad histórica que recae sobre los círculos y los dirigentes de la Internacional Obrera Socialista y de la Internacional Sindical de Ámsterdam que entorpecen obstinadamente el establecimiento de la unidad de acción del proletariado internacional, la aplicación de una política internacional conjunta y coordinada contra los incendiarios fascistas de la guerra por parte de las organizaciones del proletariado internacional y la formación de un poderoso frente internacional de la paz.