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R. Coitinho: Homenagem a Lênin; interpretar e transformar o mundo

Neste 21 de janeiro lembramos os 90 anos da morte do grande revolucionário, político, estrategista, organizador do partido e das massas e estadista, Vladimir Lênin. O mais genial continuador da obra de Marx e Engels e, sem dúvida, a maior dentre as maiores personalidades do século 20.
Por Rita Coitinho, especial para o Vermelho
Mestra em sociologia, cientista social e dirigente do PCdoB em Santa Catarina

Noventa anos da morte do grande revolucionário, político, estrategista, organizador do partido e das massas e estadista, Vladimir Lênin.

A monumental contribuição de Lênin, cujas “obras completas” somam milhares de páginas – entre discursos, panfletos, programas, artigos e obras de maior envergadura e imensa densidade teórica – não poderia ser resumida em apenas um livro e, menos ainda, em um simples artigo. Apresentaremos a seguir, como forma de render-lhe uma modesta homenagem, alguns dos aspectos que destacamos de seu pensamento, com a certeza de que a difusão e o estímulo ao estudo de suas obras e, fundamentalmente, a busca da realização de seu objetivo maior – a construção do socialismo e, com ele, a paz entre os povos e o fim da exploração de uma classe pela outra – são os melhores tributos que podemos prestar à sua memória.

A defesa do marxismo

Na Rússia pré-revolucionária o marxismo adentrou com certa força nos círculos intelectuais. Porém o entendimento de que as condições russas eram demasiadamente atrasadas em relação aos países de capitalismo avançado da Europa levava muitos “marxistas” à conclusão de que não seria possível a revolução socialista enquanto não se desenvolvessem plenamente as forças produtivas. Lênin travou dura batalha contra as deturpações dogmáticas e revisionistas do marxismo. “A Rússia fez seu o marxismo, como teoria revolucionária justa” (1), como um sistema de teorias adequado à compreensão da realidade de qualquer país do mundo na atualidade. Lênin demonstrou que a teoria de Marx e Engels oferece instrumentos para a compreensão e transformação da realidade. Seu desenvolvimento contínuo não pressupõe, no entanto, a negação das categorias fundamentais elaboradas pelos dois teóricos nem, por outro lado, a cristalização dogmática das formulações táticas, que estavam ligadas ao tempo e ao lugar histórico. Mais do que um método, o marxismo é “teoria e programa do movimento operário de todos os países” (2). 

Leia também:

O desenvolvimento leninista da teoria de Marx e Engels determinou a tática do partido na revolução de 1905-1907, nos anos de reação e violência contrarrevolucionária que se seguiram à revolução democrático-burguesa e possibilitou a vitória dos bolcheviques em 1917. Nos duros anos de repressão houve grande penetração da ideologia burguesa nos círculos científicos e literários e Lênin travou duro combate para defender o marxismo em contraposição à justificação ideológica da contrarrevolução, ao ressurgimento do misticismo e de concepções idealistas. Dentre os inúmeros trabalhos importantes desse período de perseguição aos revolucionários destaca-se o monumental Materialismo e Empiriocriticismo – notas críticas sobre uma filosofia reacionária, em que Lênin refutou o idealismo subjetivista e desenvolveu, em todas as suas possibilidades, a teoria marxista da cognoscibilidade do mundo.

Giorgi Dimitrov: La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo

I

El fascismo y la clase obrera





¡Camaradas! Ya el VI Congreso Internacional Comunista previno al proletariado internacional sobre la maduración de una nueva ofensiva fascista, llamándolo a la lucha contra ella. El Congreso señaló que "casi en todas partes existen tendencias fascistas y gérmenes de un movimiento fascista en forma más o menos desarrollada".
Bajo las condiciones de la profunda crisis económica desencadenada, de la violenta agudización de la crisis general del capitalismo, de la revolucionización de las masas trabajadoras, el fascismo ha pasado a una amplia ofensiva. La burguesía dominante busca cada vez más su salvación en el fascismo para llevar a cabo medidas expcionales de expoliación contra los trabajadores, para preparar una guerra imperialista de rapiña, el asalto contra la Unión Soviética, para preparar la esclavización y el reparto de China e impedir, por medio de todo esto, la revolución.
Los círculos imperialistas intentan descargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Para esto, necesitan el fascismo.
Tratan de resolver el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la presión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra. Para esto, necesitan el fascismo.
Intentan adelantarse al crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante el aplastamiento del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos y el ataque militar contra la Unión Soviética, baluarte del proletariado mundial. Para esto, necesitan el fascismo.
En una serie de países -particularmente en Alemania- estos círculos imperialistas lograron, antes del viraje decisivo de las masas hacia la revolución, infligir al proletariado una derrota e instaurar la dictadura fascista.
Pero carácteríristica de la victoria del fascismo es precisamente la circunstancia de que esta victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisionista socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía y, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revoluciín y no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre la masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y del parlamentarismo.
El carácter de clase del fascismo
El fascismo en el poder, camaradas, es, como acertadamente lo ha caracterizado el XIII Pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero.
La variedad má:s reaccionaria del fascismo es la de tipo alemán. Tiene la osadía de llamarse nacionalsocialismo, a pesar de no tener nada de común con el socialismo. El fascismo alemán no es solamente un nacionalismo burgués, es un chovinismo bestial. Es el sistema de gobierno del bandidaje político, un sistema de provocaciones y torturas contra la clase obrera y los elementos revolucionarios del campesinado, de la pequeña burguesía y de los intelectuales. Es la crueldad y la barbarie medievales, la agresividad desenfrenada contra los demás pueblos y países.
El fascismo alemán actúa como destacamento de choque de la contrarrevolución internacional, como incendiario principal de la guerra imperialista, como instigador de la cruzada contra la Unión Soviética, la gran Patria de los trabajadores de todo el mundo.
El fascismo no es una forma de Poder Estatal, que esté, como se pretende, "por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía", como ha afirmado, por ejemplo, Otto Bauer. No es "la pequeñ,a burguesía sublevada que se ha apoderado del aparato del Estado", como declara el socialista inglés Brailsford. No, el fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos.
Hay que recalcar de un modo especial este carácter verdadero del fascismo, porque el disfraz de la demagogia social ha dado al fascismo, en una serie de países, la posibilidad de arrastrar consigo a las masas de la pequeña burguesía, sacadas de quicio por la crisis, e incluso a algunos sectores de las capas más atrasadas del proletariado, que jamás hubieran seguido al fascismo si hubiesen comprendido su verdadero carácter de clase, su verdadera naturaleza.
El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista revisten en los distintos países formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país. En unos países, principalmente allí, donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burguesía fascista es bastante dura, el fascismo no se decide inmediatamente a acabar con el parlamento y permite a los demás partidos burgueses, así como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros países, donde la burguesía dominante teme el próximo estallido de la revolución, el fascismo establece el monopolio político ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez más el terror y el ajuste de cuentas con todos los partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que el fascismo, en el momento en que se agudezca de un modo especial su situación, intente extender su base para combinar -sin alterar su carácter de clase- la dictadura terrorista abierta con una burda falsificación del parlamentarismo.
La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de clase de la burguesía -la democracia burguesa- por otra, por la dictadura terrorista abierta. Pasar por alto esta diferencia sería un error grave, que impediría al proletariado revolucionario movilizar a las más amplias capas de los trabajadores de la ciudad y del campo para luchar contra la amenaza de la toma del poder por los fascistas, así como aprovechar las contradicciones existentes en el campo de la propia burguesía. Sin embargo, no menos grave y peligroso es el error de no apreciar suficientemente el significado que tienen para la instauración de la dictadura fascista las medidas reaccionarias de la burguesía que se intensifican actualmente en los países de democracia burguesia, medidas que reprimen las libertades democráticas de los trabajadores, restringen y falsean los derechos del parlamento y agravan las medidas de represión contra el movimiento revolucionario.
Camaradas, no hay que representarse la subida del fascismo al poder de una forma tan simplista y llana, como si un comité cualquiera del capital financiero tomase el acuerdo de implantar en tal o cual día la dictadura fascista. En realidad, el fascismo llega generalmente al poder en lucha, a veces enconada, con los viejos partidos burgueses o con determinada parte de éstos, en lucha incluso en el seno del propio campo fascista, que muchas veces conduce a choques armados, como hemos visto en Alemania, Austria y otros países. Todo esto, sin embargo, no disminuye la significación del hecho de que, antes de la instauración de la dictadura fascista, los gobiernos burgueses pasen habitualmente por una serie de etapas preparatorias y realicen una serie de medidas reaccionarias, que facilitan directamente el acceso del fascismo al poder. Todo el que no luche en estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y contra el creciente fascismo, no está en condiciones de impedir la victoria del fascismo, sino que, por el contrario, la facilitará.
Los jefes de la socialdemocracia encubrieron y ocultaron ante las masas el verdadero carácter de clase del fascismo y no llamaron a la lucha contra las medidas reaccionarias cada vez más graves de la burguesía. Sobre ellos pesa una gran responsabilidad histórica por el hecho de que, en los momentos decisivos de la ofensiva fascista, una parte considerable de las masas trabajadoras de Alemania y de otra serie de países fascistas no reconociese en el fascismo a la fiera sedienta de sangre del capital financiero, a su peor enemigo y que estas masas no estuvieran preparadas para hacerle frente.
¿De dónde emana la influencia del fascismo sobre las masas? El fascismo logra atraerse las masas porque especula de forma demagógica con sus necesidades y exigencias más candentes. El fascismo no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de éstas, con su sentimiento de justicia y, a veces, incluso con sus tradiciones revolucionarias. ¿Por qué los fascistas alemanes, esos lacayos de la gran burguesía y enemigos mortales del socialismo, se hacen pasar ante las masas por «socialistas» y presentan su subida al poder como una «revolución»? Porque se esfuerzan por explotar la fe en la revolución y la atracción del socialismo que viven en el corazón de las amplias masas trabajadoras de Alemania.
El fascismo actúa al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido, como hizo, por ejemplo, el fascismo alemán que arrastró consigo las masas pequeño burguesas con la consigna de "¡Contra Versalles!".
El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil, explotando el profundo odio de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política; en Alemania: "Nuestro Estado no es un Estado capitalista, sino un Estado corporativo"; en el Japón: "por un Japón sin explotadores"; en los Estados Unidos: "por el reparto de las riquezas", etc...
El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un "gobierno honrado e insobornable". Especulando con la profunda desilusión de las masas sobre los gobiernos de democracia burguesa, el fascismo se indigna hipócritamente ante la corrupción (véase, por ejemplo, el caso Barmat y Sklarek en Alemania, el caso Staviski en Francia y otros).
El fascismo capta, en interés de los sectores más reaccionarios de la burguesía, a las masas decepcionadas que abandonan los viejos partidos burgueses. Pero impresiona a estas masas por laviolencia de sus ataques contra los gobiernos burgueses, por su actitud irreconciliable frente a los viejos partidos de la burguesía.
Dejando atrás a todas las demás formas de la reacción burguesa, por su cinismo y sus mentiras, el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país. Y las masas de la pequeña burguesía, incluso una parte de los obreros, llevados a la desesperación por la miseria, el paro forzoso y la inseguridad de su existencia, se convierten en víctimas de la demagogia social y chovinista del fascismo.
El fascismo llega al poder como el partido del asalto contra el movimiento revolucionario del proletariado, contra las masas populares en efervescencia, pero presenta su subida al poder como un movimiento "revolucionario", dirigido contra la burguesía en nombre de "toda la nación" y para "salvar" a la nación. (Recordemos la "marcha" de Mussolini sobre Roma, la "marcha" de Pilsudski sobre Varsovia, la "revolución" nacional-socialista de Hitler en Alemania, etc.).
Pero cualquiera que sea la careta con que se disfrace el fascismo, cualquiera que sea la forma en que se presente, cualquiera que sea el camino por el que suba al Poder, el fascismo es la más feroz ofensiva del capital contra las masa trabajadoras;
el fascismo es el chovinismo más desenfrenado y al guerra de rapiña;
el fascismo es la reacción feroz y la contrarrevolución;
el fascismo es el peor enemigo de la clase obrera y de todos los trabajadores.
¿Qué ofrece a las masas el fascismo victorioso?

En el 90 Aniversario de la muerte del Maestro Lenin publicamos: Poema a Lenin (Bertolt Brecht)


1

Al morir Lenin,
un soldado de la guardia, según se cuenta,
dijo a sus camaradas: Yo no quería
creerlo. Fui donde él estaba
y le grité al oído: “Ilich,
ahí vienen los explotadores. No se movió.
Ahora estoy seguro que ha muerto.

2
 Si un hombre bueno quiere irse,
¿con que se le puede detener?
Dile para qué es útil.
Eso lo puede detener.

3
 ¿Qué podia detener a Lenin?

4
 El soldado penso :
Si oye que los explotadores vienen,
puede que estando solo enfermo se levante.
Quizás venga con muletas.
Quizás haga que lo traigan
pero se levantará y vendrá
para luchar contra los explotadores.

5
 El soldado sabía que Lenin
había peleado toda su vida
contra los explotadores.

6
 Cuando terminaron de tomar por asalto
el Palacio de Invierno, el soldado
quiso regresar a su hogar, porque allí
se habían repartido ya las tierras de los propietarios.
Entonces Lenin le dijo: Quédate.
Todavía hay explotadores.
Y mientras haya explotación
hay que luchar contra ella.
Mientras tu existas,
tienes que luchar contra ella.

7
 Los débiles no luchan. Los más fuertes
quizás luchen una hora.
Los que aún son más fuertes, luchan unos años. Pero
los más fuertes de todos, luchan toda su vida,
Èstos son los indispensables.


Lenin sobre Mártov y Trotski

"Ahora consideramos a Mártov como uno de los jefes del liquidacionismo, tanto más peligroso cuanto más "hábilmente" defiende a los liquidadores con palabras casi marxistas. Pero Mártov expone con toda franqueza opiniones que marcaron con su sello corrientes enteras del movimiento obrero de masas en 1903- 1910. Trotski, en cambio, representa únicamente sus vacilaciones personales y nada más. Fue menchevique en 1903; se apartó del menchevismo en 1904; volvió a los mencheviques en 1905, sólo que presumiendo de fraseología revolucionaria; en 1906 volvió a separarse de ellos; a fines de 1906 defendió los pactos electorales con los demócratas-constitucionalistas (es decir, de hecho, estuvo de nuevo con los mencheviques), y en la primavera de 1907 dijo en el Congreso de Londres que su diferencia con Rosa Luxemburgo era "más bien una diferencia de matices individuales que de tendencias políticas". Trotski plagia hoy el bagaje ideológico de una fracción y mañana el de otra, en vista de lo cual se proclama por encima de ambas fracciones. En teoría, Trotski no está de acuerdo en nada con los liquidadores y los otzovistas, pero, en la práctica, está de acuerdo en todo con los de Golos y los de Vperiod."

LENIN

DEL ARTICULO "EL SENTIDO HISTÓRICO DE LA LUCHA INTERNA EN EL PARTIDO EN RUSIA" Septiembre-noviembre de 1910

Documental: "Lenin vivo" (1970) de Joaquim Jordà y Gianni Toti

"Lenin vivo" (1970) es un documental de Joaquim Jordà y Gianni Toti elaborado con todos los documentos sonoros y visuales existentes que registraban la figura de Vladimir Lenin.

El mediometraje fue un encargo del Partito Comunista Italiano con ocasión del centenario del nacimiento del líder político, y la producción estuvo a cargo de la productora del partido. Jordà codirigió la película con Gianni Toti, un poeta y crítico de cine amigo suyo.
 
 

Stalin en el cine soviético

lenin Stalin en el cine sovietico
El líder comunista aparece como personaje en una cincuentena de películas de diferentes épocas y cinematografías a partir de 1937, año de la producción de Lenin v Oktyabre (Lenin en octubre) de Mijail Romm y Dimitri Vassiliev. Esta película fue rodada tan solo diez días después de su llegada al poder, con motivo del vigésimo aniversario de la revolución bolchevique.
El primer actor en tener el dudoso honor de interpretar al Generalísimo fue Semión Goldsthab. Al rodarse la secuela del film, fue sustituido por otro actor, parece que por mandato directo del propio Iósif Vissariónovich Stalin, que no había quedado satisfecho con el trabajo del intérprete.
Lenin v Oktyabre (sin subtítulos)
Durante el resto del periodo estalinista la URSS promovió un cine propagandístico muy curioso, pues el propio líder era parte importante  como personaje interpretado como un actor.
En Chelobek s Ruzhyom (El hombre de la pistola, 1938) dirigida por Serguéi Yutkevich y con Maxim Shtraukh  como Stalin, unos soldados hartos de la Primera Guerra Mundial, escribían una carta a Lenin pidiéndole que respondiese a la pregunta: “¿Cómo sería posible acabar con la guerra y volver a casa, contribuyendo a la felicidad universal?

Ese mismo año otro georgiano, Mijaíl Ciaureli,  realizó la primera de cuatro películas  con su compatriota como protagonista. Velikoi zarevo (El gran incendio) estuvo protagonizada por el actor que más veces encarnó a Stalin: Mijaíl Guelovani.  

Las cinco dificultades para decir la verdad, Bertolt Brecht



Bertolt Brecht


El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. Tendrá que tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla.

Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas.

1. El valor de escribir la verdad

Para mucha gente es evidente que el escritor deba escribir la verdad, es decir, no debe rechazarla, ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario.

Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello, se necesita mucho valor.

Cuando impera la represión más feroz gusta hablar de cosas grandes y nobles. Es entonces cuando se necesita valor para hablar de las cosas pequeñas y vulgares, como la alimentación y la vivienda de los obreros. Por doquier aparece la consigna: “No hay pasión más noble que el amor al sacrificio”.

En lugar de entonar ditirambos sobre el campesino hay que hablar de máquinas y de abonos que facilitarían el trabajo que se ensalza. Cuando se clama por todas las antenas que el hombre inculto e ignorante es mejor que el hombre cultivado e instruido, hay que tener valor para plantearse el interrogante: ¿mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas y razas imperfectas, el valor está en decir: ¿es que el hambre, la ignorancia y la guerra no crean taras?

También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor.

Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira. El mentiroso se reconoce por su afición a las generalidades, como el hombre verídico por su vocación a las cosas prácticas, reales, tangibles. No se necesita un gran valor para deplorar en general la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad ni para anunciar con estruendo el triunfo del espíritu en países donde éste es todavía concebible. Muchos se creen apuntados por cañones cuando solamente gemelos de teatro se orientan hacia ellos. Formulan reclamaciones generales en un mundo de amigos inofensivos y reclaman una justicia general por la que no han combatido nunca. También reclaman una libertad general: la de seguir percibiendo su parte habitual del botín. En síntesis, sólo admiten una verdad: la que les suena bien.

Pero si la verdad se presenta bajo una forma seca, en cifras y en hechos, y exige ser confirmada, ya no sabrán qué hacer. Tal verdad no les exalta. Del hombre veraz sólo tienen la apariencia. Su gran desgracia es que no conocen la verdad.

2. La inteligencia necesaria para descubrir la verdad

Mientras los pro-imperialistas sitian Ucrania, los comunistas advierten un golpe de Estado fascista


El Partido Comunista de Ucrania ha emitido un llamado urgente a la solidaridad del movimiento obrero internacional, advirtiendo que un intento de golpe fascista está marcha en la ex República Soviética.

En la tarde del 8 de diciembre, manifestantes en Kiev, la capital de Ucrania, derrumbaron una estatua del líder soviético V.I. Lenin. El Partido Svoboda ("Libertad") respaldó la acción y fué parte, así como sucedió en el régimen de colaboración nazi en la Segunda Guerra Mundial. El líder del grupo, Oleg Tyagnibok, declaró que este vandalismo significa "el asesinato político" de los comunistas.

Las manifestaciones iniciaron en Kiev el 21 de noviembre, uniendo varias fuerzas de oposición pro-occidente bajo el nombre "Euromaidan", después de que el gobierno de Viktor Yanukovich anunciara sus intenciones de demorar los acuerdos respecto a la integración de Ucrania a la Unión Europea.

Yanukovich, quien apoyó fuertemente la unión a la Unión Europea, dió un paso atrás ya que los gobiernos de Europa y de EE.UU. presionaron para socavar la soberanía del gobierno burgués de Ucrania. Las medidas de presión incluían términos extremadamente severos en cuanto al préstamo del FMI.

Mientras los números habían sido exagerados en los reportes de los medios de comunicación occidentales, las protestas pro imperialistas crecieron y emprendieron numerosas provocaciones - incluyendo la embestida a una instalación del gobierno con una excavadora.

El grupo Svoboda juega un papel de liderazgo en las protestas. El líder del Partido, Oleg Tyagnibok, miembro del parlamento ucraniano, ha construido su carrera política sobre llamamientos al nacionalismo anti-Rusia y antisemita.

A continuación de la destrucción del monumento a Lenin, Anatoli Sokoliuk, responsable del Departamento de Relaciones Internacionales del PCU, reportó: "A las 19.00, hora de Kiev, una muchedumbre de la oposición en el centro de la ciudad está diciendo que su próximo objetivo será el Presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich. Están llamando al paro del gobierno ucraniano".

"Los fascistas han llamado así mismo a la destrucción de la oficina del Partido Comunista de Ucrania y expresaron su deseo de matar a todos nuestros militantes," dijo Sokoliuk. "Ese es el por qué yo y mis camaradas defenderemos nuestras sedes principales".

El diario alemán Junge Welt reportó el 9 de diciembre que el gobierno ucraniano inició redadas en contra de las organizaciones envueltas en el movimiento Euromaidan. No está claro qué impacto tendrán estas medidas en sofocar fuerzas respaldadas por los Estados Unidos y Europa.

El proletariado soviético ucraniano levantará muchas mas estatuas a sus líderes Marx, Engels, Lenin y Stalin y TOMARÁ EL PODER


Civilización Socialista

Estatua al gran Lenin en Nikopol, Ucrania.
En el Oblast-región de Sumy los proletarios orgullosamente defienden su estatua y TOMARÁN EL PODER.

La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo

Una de las luchas más intensas realizadas por los bolcheviques en el desarrollo de las contradicciones de la sociedad rusa, además de la lucha contra el imperialismo internacional y el zarismo, fue realizada al interior del Partido. En la etapa en la cual el proletariado ruso adquirió una cantidad sin precedentes de experiencia revolucionaria (1903 - 1917), los bolcheviques en calidad de vanguardia del proletariado, con la guía del camarada Lenin, fueron capaces de derrotar a los ideólogos pequeñoburgueses que radicaban dentro del Partido, cultivando así una disciplina férrea en las masas proletarias y retrasadas de Rusia y un enlace directo, una cadena de transmisión, entre la dirección política del Partido, es decir la vanguardia del proletariado, y las masas en sí, las bases. Estas cualidades fueron condiciones imprescindibles al momento de la revolución, sin las cuales probablemente, la revolución hubiera fracasado.

Homenajeando a los heróicos camaradas, proletarios y campesinos rusos que supieron levantarse contra la opresión imperialista, publicamos el texto escrito en el 1920 por el camarada Lenin, La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo, que analiza precisamente la incondicional batalla interna de los bolcheviques, fundamental para la gran Revolución de Octubre.

Juventud Comunista de Bolivia
7 de Septiembre del 2013
96 Aniversario de la Revolución de Octubre




¡Viva el 7 de Noviembre!

Albano Nunes
Miembro del CC del PCP
Avante
Traducido por Juventud Comunista de Bolivia


Celebrar las heroicas jornadas del 7 de noviembre de 1917 significa mucho más que el ejercicio de la memoria y el justo homenaje al proletariado ruso y a la vanguardia bolchevique que lo guió en la conquista del poder. Es una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido desde aquellos “diez días que estremecieron al mundo” y desde ahí extraer enseñanzas para la lucha en el presente por la realización de los mismos ideales de emancipación social y humana que agigantaron a los revolucionarios que se lanzaron, con indescriptible entusiasmo y determinación, hacia el emprendimiento inédito de la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados.

Es incontestable que el nuevo sistema económico y social, basado en la intervención y la creatividad de las masas, mostró rápidamente su superioridad y se proyectó entre los explotados y oprimidos de todo el mundo como un faro de esperanza, una concreta posibilidad de reorganizar la sociedad en el interés de los trabajadores y un estímulo poderoso a su lucha. El fascismo y la guerra de agresión a la patria de Lenin fue la reacción criminal del poder de los monopolios al avance impetuoso del socialismo, pero su derrota, con la decisiva contribución de la URSS, significó un nuevo salto libertador. Los años que seguirán a la II Guerra Mundial estarán marcados por un nuevo ciclo de desenvolvimiento capitalista propiciado por la gigantesca destrucción de fuerzas productivas que la guerra provocó. Pero estarán sobre todo marcados por el avance del movimiento obrero en los países capitalistas, por las poderosas luchas de liberación nacional que conducirán a la derrota de los imperios coloniales, por la extensión del campo de los países socialistas a un tercio de la humanidad.

Drama no seio da Revolução de Outubro (4)


Manoel de Lencastre
PCP
Avante

Trotsky pedira a demissão do seu cargo de Comissário para os Negócios Estrangeiros. O Comité Central parecia agonizar numa luta terrível para conseguir consenso durante o debate que levaria à designação dos camaradas que haviam de seguir para Brest-Litovsk e proceder, finalmente, à assinatura do Tratado com o governo alemão.


«Esta semana», disse Lénine, «a semana de 18 a 24 de Fevereiro de 1918 em que vimos a captura de Dvinsk e de Pskov, a semana em que se deu a ofensiva militar dos imperialistas alemães contra a República Socialista Soviética, foi aflitiva, revoltante, uma dolorosa lição, mas uma lição necessária, útil e benéfica!».

A assinatura do Tratado, essa pungente experiência, essa capitulação perante o imperialismo, realizou-se a 3 de Março. Mas então, tropas alemãs estavam já perto de Petrogrado, a Veneza do Norte, a cidade capital, princesa, filha e mãe da Revolução de Outubro. Já tinham entrado em Minsk e a capital da Ucrânia, Kiev, que os nacionalistas da Rada tinham atingido a 1 de Março veria a chegada dos alemães no dia seguinte. Quando o Tratado foi assinado, a linha de ocupação alemã traçava-se de Narva, no Báltico, até aos limites da fronteira Norte da Ucrânia. A desintegração entre as organizações e os governos locais que apoiavam a República Soviética era evidente. Pequenas revoluções em pequenas províncias perseguiam e assassinavam os partidários do governo leninista de Petrogrado. A resistência não criava raízes. Nascida na alma de revolucionários, logo se desfazia. Os alemães tinham pressa na eliminação daquilo a que chamavam ‘a influência vermelha’. A seu favor tinham destacamentos de cossacos e de nacionalistas de diversas categorias, todos unidos pelo ódio às novas perspectivas que o poder soviético anunciava e pelo medo de que as massas de ignorantes e de explorados enfim compreendessem o que estava em jogo e quebrassem as grilhetas que, apesar da Revolução de Outubro, ainda as mantinham cativas. Cativas, sim, de séculos de opressão e de sofrimentos, de séculos de obscurantismo!

O governo soviético tinha preparado a sua própria evacuação para Moscovo. Mas, aí, o Comité Regional partidário apressava-se em explicar que não estava de acordo com a política ou com a composição do CC a que presidia Lénine e que trabalharia para que este órgão supremo do partido fosse substituído. E confirmava, também, que os comunistas de Moscovo não se consideravam obrigados a obedecer às decisões relacionadas com a implementação do Tratado de Brest-Litovsk. Preferiam, como se verifica na sua «estranha e monstruosa» declaração considerar que o poder soviético era, na verdade, apenas formal, e achavam que a derrota os libertava para a tarefa de agitarem pela revolução em todos os países. Foi o próprio Lénine, evidentemente, quem considerou esta declaração como estranha e monstruosa.

A 8 de Março o Congresso do Partido confirmava que houvera necessidade de assinar o doloroso e humilhante tratado de paz. E que tal tivera de fazer-se devido à falta de um exército digno desse nome e para que se obtivesse um período de relativa acalmia antes de os imperialistas lançarem uma ofensiva geral contra a República dos Sovietes. E salientou-se: «Ataques militares contra a Rússia Soviética, vindos de Leste como do Ocidente, são inevitáveis. O Congresso, portanto, declara que a mais fundamental de todas as tarefas do Partido está em que toda a vanguarda do proletariado com consciência de classe se una ao poder soviético para que se adoptem as mais enérgicas, decididas, drásticas medidas com vista a melhorar a disciplina dos operários e dos camponeses, para explicar a inevitabilidade deste histórico caminhar da Rússia em direcção à guerra patriótica e socialista de libertação e para que sejam criadas em todo o país novas organizações de massas que se mantenham unidas por uma vontade de ferro, capazes dos maiores esforços no dia a dia da guerra e nos mais críticos momentos na vida de um povo. E para que toda a população adulta comece a familiarizar-se com os vários assuntos militares e ganhe conhecimentos de operações próprias de situações de combate. O Congresso está certo de que os passos já dados pelo poder soviético, tendo em conta o actual alinhamento de forças na arena mundial, se verificaram em clara harmonia com os interesses da revolução, inevitáveis e necessários».

O Tratado de Brest-Litovsk e as suas consequências (3)


Manoel de Lencastre
PCP
Avante

Regressemos agora um pouco atrás no tempo aos temíveis dias de antes da guerra civil, aos da assinatura do Tratado de Brest-Litovsk, aos da Rússia bolchevique cuja estrada para o socialismo se revelava sempre mais difícil enquanto os seus diversos inimigos se agrupavam, bem à vista do mundo inteiro, para assassiná-la.

Brest-Litovsk foi o campo lamacento onde a nova Rússia esperava garantir a paz, apesar de dolorosas concessões feitas, mas de onde surgiria a guerra. Na base da política leninista, o Decreto sobre a Paz proclamado na atmosfera da Revolução de Outubro era uma das pedras mais importantes. O líder revolucionário sabia que o novo governo bolchevique não teria condições de sobrevivência se a paz não fosse construída e assinada com os alemães. Como garantir que a paz vingasse e fosse consolidada? A nova Rússia, que pretendia avançar para o socialismo e modificar o mundo, não tinha aliados. Mas assumia-se que a revolução socialista pudesse eclodir na própria Alemanha. As condições de paz, entretanto, eram gravosas. Para garantir o fim da guerra e passar à reorganização da sociedade e à construção do socialismo, o novo governo presidido por Lénine não tinha alternativas. Era-lhe essencial assinar o Tratado de paz que os alemães apresentavam. Tinha de ceder a Polónia, a Lituânia, a parte ocidental da Letónia, territórios que os alemães haviam ocupado no decurso das operações militares da 1.ª Guerra Mundial e que integravam o império russo.

Trotsky, entretanto, como Comissário dos Negócios Estrangeiros do novo governo bolchevique e encarregado das negociações de paz, divisara uma outra política, aquela que ficaria conhecida como de nem paz nem guerra. A nova Rússia, assim, suspenderia as hostilidades e desmobilizaria o exército, mas não assinaria o Tratado. Ninguém ficaria a seu lado se pensasse em suspender a paz. Ninguém, nas forças armadas, voltaria a pegar em armas naquela situação trágica. Poucos, entre os largos e sempre vociferantes contingentes de operários e marinheiros que eram dos esteios mais fiáveis da Revolução, desejavam o regresso das hostilidades quando tinham derrubado séculos de estagnação e de miséria e já viam no horizonte as formas exuberantes e, às vezes, quase gentis da nova Rússia comunista. Mas Trotsky opunha-se a que se fizessem concessões de territórios ou quaisquer outras ao imperialismo. Não lhe saía do imaginário a possibilidade de que a Revolução de Outubro conduzisse, rapidamente, à revolução mundial e ao caos entre as nações imperialistas. Não era partidário do conceito de revolução socialista num só país. Se em nome do governo revolucionário que assumira o poder em Petrogrado declarasse a paz, unilateralmente, mas só por forma verbal, supunha que lhe surgiria o apoio das massas de explorados em todos os países ocidentais. E os governos desses países, obviamente, aceitariam a nova situação até que Trotsky declarasse a revolução mundial. Então, se veria.

A 28 de Janeiro de 1918, anunciava em plena conferência com diplomatas e militares da Alemanha, da Áustria-Hungria, da Bulgária, que a Rússia socialista assumia o fim da guerra. Mas as potências, após dias de avaliação da situação criada e porque não existia um Tratado assinado, decidiram confirmar que um estado de guerra continuava a existir. Assim, a 18 de Fevereiro, as hostilidades recomeçavam. A Rússia nova, o governo revolucionário leninista, o proletariado que tão profundamente representava os sofrimentos da nação russa ao longo de séculos de exploração e serventia, achavam-se de novo em guerra enquanto os representantes das velhas estruturas sociais rejubilavam na esperança de que os invasores atingissem Petrogrado e Moscovo e destruíssem a Revolução de Outubro para que voltasse o tempo antigo e morressem as propostas dos bolcheviques. Sem combatentes que lhes fizessem frente, com intermináveis e vazios territórios a percorrer e, obviamente, temerosos do desconhecido, os exércitos germânicos também não se encontravam numa situação sólida. Assim, a diplomacia de Berlim preferiu endurecer as suas posições intimando à nova Rússia nada menos do que o fim do controlo soviético na Polónia, na Ucrânia, na Finlândia e nas províncias bálticas. Lénine, à vista do caos que em vez de surgir a Ocidente, no seio do próprio capitalismo, como se esperava, ameaçava instaurar-se no coração da Revolução de Outubro, assumiu então a necessidade absoluta da aceitação das exigências do imperialismo. Revolução na Alemanha, em França, na Grã-Bretanha? Já não via como. A nova Rússia, confirmava-se, não tinha aliados, não tinha amigos. Estava sozinha diante de ferozes inimigos, como se via. Mas se pretendesse continuar na estrada do futuro, teria de aceitar as condições que lhe eram impostas, ainda que estas significassem a desintegração, talvez o princípio do fim de um novo mundo que assumia como razoavelmente seguro.

Da revolução à guerra civil, da guerra civil à NEP (1) y (2)

Manoel de Lencastre
PCP
Avante

Da revolução à guerra civil, da guerra civil à NEP (1)

A NEP (Nova Política Económica – em russo, ‘Novaia Ekonomitcheskaia Politika’, 1921-1928) foi a resposta de Lénine às condições atrozes em que a Rússia soviética emergiu da guerra civil. Para revitalizar a vida económica, em ruínas, o dirigente supremo da nova Rússia restabeleceu a liberdade do comércio interno e a livre circulação dos diversos produtos. A moeda russa foi estabilizada. E entrou-se no difícil mas fundamental campo da industrialização e da electrificação. A NEP, contudo, tinha inimigos. Alguns, seguindo a linha política de Lev Trotsky, partiam do princípio de que se abandonava a estrada do socialismo. Outros, como Staline, trabalhavam para que fosse levada à prática uma política mais revolucionária, a dos planos quinquenais e da colectivização avançando-se, decisivamente, para o socialismo real.

O imperialismo, dada a sua natureza agressiva e criminosa, não tinha acabado. Não morrerá, na verdade, devido à acção directa de qualquer sistema socialista que venha a constituir-se incorporando estas ou aquelas nações. Não morreu, não foi destruído, não foi derrotado nem pela Revolução de Outubro nem pela URSS. A sua trajectória prosseguiu. Mas o imperialismo, evidentemente, há-de cair em ruínas. As suas tremendas fortalezas já estão a ruir. Cavará, já anda a cavar, a sua própria sepultura. Será vítima das próprias forças que transporta no ventre, como todos sabemos, vítima das estranhas fórmulas que engendra, vítima da sua tresloucada mas inevitável corrida nas fronteiras da inevitabilidade e há-de expirar no dia em que o planeta seja dado como demasiado pequeno para matar-lhe a sede, a ambição, o irreprimível desejo do infinito e do impossível e não haja trabalho para ninguém, como já nos é dado conhecer. Nessa altura, que pode não vir muito longe, a vontade dos povos acabará por triunfar.

O imperialismo, o capitalismo na sua expressão máxima, entretanto, tem todo o tempo do mundo para morrer. Mas há-de morrer. E o novo mundo, o sonho de todos os explorados e o de todos os homens de alma generosa, surgirá, então, do vazio histórico que os tempos globais anunciam; esse novo mundo, para a construção do qual milhões de homens e mulheres trabalharam e trabalham. Acima de todos, Lénine, os heróicos revolucionários de Outubro, o glorioso proletariado de Petrogrado, os bolcheviques, os soldados, os marinheiros que ligaram o seu destino ao da Revolução. A História da URSS é um importante capítulo da gigantesca e momentosa trajectória de todos aqueles e aquelas que aceitaram lançar-se na luta por esse novo mundo. Para identificar o que se passou, entretanto, quem escreve estas linhas não necessitou, não careceu de esquartejar bibliotecas, de estudar milhões de documentos, relatórios, discursos, livros de memórias, estudos de especialistas, materiais de apoio, volumosos ou não. Renunciámos, também, à consulta dos milhões de obras que o anti-comunismo e o anti-sovietismo produziram para enegrecer a imagem histórica da URSS atraiçoada e, contudo, vitoriosa nos seus gloriosos princípios e nos seus mais decisivos momentos. A verdade é que para que nos fosse permitido escrever esta obra, o país de Lénine surgiu-nos, grandioso, a desafiar o próprio destino e, atrás dele, vimos as personagens, os milhões de figuras que fizeram a elevada História de uma experiência sem paralelo que o imperialismo, com os seus múltiplos tentáculos, sufocou mas que, em condições diversas, será repetida e melhorada. E isto, até que o dia da vitória final chegue, enfim, o que, com toda a franqueza, nos parece já perto no dia em que escrevemos. Com efeito, valeu-nos a nossa pequena biblioteca assim como nos valeram as luminosas palavras do grande Lénine.



Na estrada da planificação da economia

Sobre el Leninismo (Stalin)



    El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular

 (STALIN – FUNDAMENTOS DEL LENINISMO)