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SALUTACION DEL PCB AL CONGRESO DE MINEROS



SALUTACION
AL  XXXI CONGRESO DE LA FEDERACION
SINDICAL DE TRABAJADORES MINEROS DE BOLIVIA

Los comunistas bolivianos queremos expresar en esta singular ocasión, como siempre lo hemos hecho, nuestro respetuoso y fraternal saludo a la máxima instancia orgánica de la FSTMB, deseando el mayor de los éxitos al evento sindical que congrega a los trabajadores del subsuelo, los hijos más entrañables del proletariado boliviano, cuya historia ha rebasado nuestras fronteras, proyectando el prestigio y la fortaleza obrera en América Latina, cuando hoy soplan vientos de cambio estructural en momentos de la crisis sistémica del capitalismo globalizado.

Julián Conrado logra sacar Canciones desde la cárcel: ¡Moriré cantando!

ASILO PARA EL CANTOR

Parida desde la cárcel: ¡Moriré cantando!
Canciones desde la cárcel, Julián Conrado (I)
¡Moriré cantando!
El compatriota Julián Conrado continúa componiendo y cantado desde su Carraca, como nos dice en otra de sus nuevas composiciones que en la primera carta nos anunció –y agradeció al mundo la solidaridad con su causa libertaria-, e informó desde la reclusión, para entonces desconocida, su labor creadora en la prisión. Oportunamente conocerán la canción ¡Amando venceremos!, que recuerda a Miranda en la Carraca, y la disfrutarán bailando. 
Hoy, Guillermo, nombre de pila y “legal” que le puso su adorada madre, adolorida y enferma en USA, a donde tuvo que huir por la persecución hacia ella y su familia, por quienes hoy pretenden que el gobierno revolucionario venezolano les entregue a su hijo para “…la tortura y la muerte...”, nos mandó la canción “Moriré cantando” que publicamos aquí, y a los sesenta y un días de su injusta e ilegal detención, desde que un operativo de inteligencia colombiano, conjuntamente con autoridades venezolanas, lo detuviesen en la ciudad de Barinas, un 31 de mayo en la oscuridad de la madrugada, cuando todos los gatos son pardos, aunque dependan de intereses y gobiernos diferentes.
Ahí les va la primera canción publicada y parida desde la cárcel:
¡Moriré cantando! 
Camarada Alí Primera
escuchando tu canción
se encendió en mi corazón
para que por siempre ardiera
una llama justiciera
que es la luz de mi razón.
Tu que de todo te enteras
ya tendrás la información
que me tienen en prisión
¡lo más triste en Venezuela!
¡Hay dios mío quien lo creyera!
¡mi propia revolución!
Coro:
No, no me callaré, siempre cantaré
la verdad es mi canto
No, no me rendiré, no traicionaré
moriré cantando
cantando, cantando, cantando por la paz
cantando, cantando, por el bien de la humanidad.  Camarada Aí Primera
quiero que con Lina Ron
vayan a donde Simón
para que pongan las quejas
que me tienen tras las rejas
y no hay justificación.
Díganle que no me dejan
no me dejan ver el sol
y aumenta más mi dolor.
¡ay hombe! que ni siquiera
ni siquiera, ni siquiera
puedo saber de mi amor.
Coro:
No, no me callaré, siempre cantaré
la verdad es mi canto
No, no me rendiré, no traicionaré
moriré cantando
cantando, cantando, cantando por la paz
cantando, cantando, por el bien de la humanidad.
El Cantor de la Selva Julián Conrado, por ahora no ha sido entregado a la criminal oligarquía colombiana para su deportación a EEUU, gracias a la solidaridad nacional e internacional del núcleo primario y constante de cantores y artistas de la Coordinadora “Que no calle el cantor”, de intelectuales encabezados por: Istvan Meszaros, filósofo y profesor universitario del Reino Unido-Hungría; James Petras, sociólogo y profesor universitario de los EUA; Anita Leocádia Prestes, historiadora del Brasil; Orlando Yajure, profesor universitario de Venezuela; y muchos más con igual dignidad y solidaridad en la listas. Importante ha sido la participación de la Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social -FUNDALATIN, con su presidenta Hermana Eugenia Russián, insigne  y  digna  alumna-sucesora del PADRE JUAN VIVES SURIÁ y de la Asociación Americana de Juristas, capítulo Venezuela, por intermedio de su Secretario General, Ignacio Ramírez Romero, de las ONG´s y Asociaciones Civiles, que realmente representan los intereses legales y legítimos para lo que fueron fundadas conforme al derecho, y no sometidas a gobierno nacional ni extranjero alguno; organizaciones populares de las que por decencia y patriotismo Grancolombiano no financia la NED ni la USAID-; y de muchas páginas web´s alternativas, particularmente de Kaos en la Red y Aporrea, que han sabido romper el cerco mediático contra la impunidad criminal, censura y sordera de medios privados y públicos en Venezuela y el mundo y, por supuesto, hay que señalar a muchísimas voluntades anónimas y desinteresadas identificadas con un porvenir de justicia. 
La noticia reciente de la asunción de la causa por parte de la Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela (MP) es positiva. Un indicio importante de que nuestro gobierno ha encontrado el límite legal a sus “Intereses de Estado”, respetando el Estado de Derecho, el Debido Proceso y los Convenios Internacionales referentes al asilo y/o refugio, como lo ha hecho habitualmente, salvo en los tristemente célebres casos de Joaquín Pérez Becerra y de insurgentes colombianos y/o ciudadanos vascos, casualmente. Infortunadamente, estos casos siempre han sido de revolucionarios perseguidos en sus países, lo que recuerda el criminal Plan Cóndor.

El Ministerio Público está ahora en una encrucijada: abstenerse de hacer alguna imputación o hacer una imputación por infracciones menores. Dados los hechos planteados y las circunstancias que lo han rodeado, esperamos que, en justicia y en derecho, el MP  avance respetando el petitorio que le formuláramos a través de FUNDALATIN entregado a la Dr. Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República; al Lic. Tarek El Aissami, al   Ministro del Poder Popular para Interior y Justicia; General en Jefe Carlos Mata Figueroa, Ministro del Poder Popular para la Defensa y al Cda. Fernando Soto Rojas, presidente de la Asamblea Nacional.
En el supuesto de que el MP realizara algunas imputaciones, en justicia no pueden ser sino de carácter menor. Tal vez la transgresión de normas sobre ingreso ilícito al territorio nacional, cuestiones de identificación, o quebrantamiento de reglas administrativas que pudieran acarrear sanciones menores que derivarían penas restrictivas de la libertad con: presentación periódica a un tribunal, limitaciones en cuanto a la libre circulación u otras penas semejantes.  
De sucederse las cosas así, la defensa de la Coordinadora continuará, porque podríamos estar en puertas de un juicio en libertad o sin encarcelamiento.

Que el Estado venezolano se maneje de otro modo y sostenga de manera contumaz e ilegal una entrega al Estado colombiano, obligaría a pensar que el gobierno contravendría toda norma legal, en contravía con las líneas que lo caracterizan, y estaría arrollando en derecho sus normas rectoras, colocándose  contra la constitución que lo rige y fraguó al calor del pueblo y los acuerdos internacionales que lo obligan.  Estaría transitando la vía de los hechos cumplidos al amparo de un Estado arbitrario ilegitimándose el mismo. El Estado venezolano no podrá extraditarlo al Estado criminal colombiano que lo persigue y del cual huyo, toda vez que ya se conoce de la solicitud pública de asilo y/o refugio, ya en cuenta de la Cancillería venezolano y de su Ministro del Interior y Justicia,firmada por el perseguido, con sus huellas dactilares incluidas. En cuanto a la orientación política estratégica del proceso bolivariano, no sólo estaría exponiendo sólo a Julián Conrado, sino que se estaría exponiendo así  mismo, toda vez que buena parte del apoyo político interno sufriría una enorme desilusión y fractura muy difícil de remediar, y en el respaldo internacional la lesión sería muy pero muy grave, complementado el descalabro solidario al proceso bolivariano sufrido con lo ocurrido con el periodista sueco-colombiano Joaquín Pérez Becerra.
Estas reflexiones en voz alta pudieran ser conjeturas. Lo que no es una conjetura y es un hecho cierto, es que una entrega inmediata, breve y a domicilio fue frustrada. Esto se ha debido al esfuerzo serio, sostenido y tenaz que varios grupos y gentes de diferentes procedencias han llevado sin mirar atrás. No se puede bajar la guardia en esta oportunidad.  
Creemos que las variaciones aun cuando son significativas, no van a provocar un descanso de quienes aquí o en la vecindad están empeñados en lograr otras entregas y “recepciones”   ilegales.
Ahora, con el avance que hemos tenido en opinión, en lo legal -con la aceptación del recurso para el Habeas Corpus de Julián, por el valiente juez Braulio José Sánchez Martínez, ante el Juzgado Quinto de Primera Instancia en Función de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, correspondiéndole el caso: No 5C-678-11, con el expediente No 678-11, quien deberá decidir y otorgar ya a esta hora el Habeas Corpus y el aparente pase a Fiscalía del caso-, debemos esperar una arremetida en todos los terrenos de los HP fascistas colombianos (HP con mayúsculas y grita´o como le dijeron con acento colombiano a Julián el día de su captura ilegal al patearlo), con todo su poder y el de sus aliados internos en Venezuela los que -trabajando mancomunadamente una vez más-  , "...harán su pasticho" de acusaciones y campañas mediáticas descalificando a la víctima y a los que la defienden, incluyendo al propio gobierno revolucionario, que paradójicamente lo tiene ilegalmente detenido con cortes trato.
Piensen, los amigos lectores y lectoras, en escribir y/o hacer todo lo que sus iniciativas de hombres y/o mujeres dignos y decentes sean capaces de generar, para contribuir a esta noble causa: desterrar para siempre el fantasma del Plan Colombia y el Plan Cóndor que rodea y cabalga, con la espada de Santander, también por América Latina y el Caribe, eso sí acciones que refuercen nuestra orientación y razón ético-moral y legal bolivariana, unitaria. En esa dirección, desde la Coordinadora “Que no calle el cantor” haremos lo propio. Debemos alertar sobre lo que viene y la necesidad de reforzar la defensa legal y un frente de opinión ante los poderes que han actuado tardíamente: aún es posible  que prosperen presiones de supuestos "intereses de Estado". Las hienas desataran su furia. Apuntalemos ahora más que antes la solidaridad,  con énfasis en  el carácter humanitario del caso, divulgando e insistiendo  conforme a lo conocido sobre el delicado estado de  salud del compañero cantor bolivariano, como sobreviviente de la sesentona guerra colombiana.
El contrapeso político-legal, social y popular que ha logrado estos resultados, hasta el momento ha sido levantado en buena medida por muchos, que desde diferentes áreas y espacios han hecho una realidad de lo imposible. Los pasos que se han dado significan avances importantes. A muchos compatriotas honestos que, con ataques desmedidos e inoportunos a nuestro proceso y su líder el Comandante Chávez,  restando apoyos y solidaridades necesarias, desde posiciones  extremas confunden los errores graves con virajes estratégicos, les pedimos no confundir, inferir o deducir, que por estas faltas del gobierno bolivariano, hemos pasado a la traición o inutilidad de lo avanzado con la revolución.  Seamos críticos, SÍ, pero desde una posición comprometida bolivariana y de acción revolucionaria unitaria, criticando para enmendar y superar juntos. En lo táctico debemos continuar con el claro camino trazado y la orientación de las iniciativas promovidas por la Coordinadora de Cantores, ya que iniciativas paralelas en contravía de estas políticas, arrimaran agua al molino enemigo, el de Santos y Arturo Valenzuela, que “desesperados” deben estar con los 2.5 millones de dólares en sus manos extendidas y con el   champan refrigerado, esperando para pagar el “favor” a delatores y verdugos que le terminen de entregar a Julián Conrado para el cadalso. 
Abrazos y Gracias, hombres y mujeres dignos, solidarios y decentes. Pa'lante.
¡Amando venceremos! 
Coordinadora “Que no calle el cantor”

CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO


He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Miguel Hernández

PCB EN TORNO AL CONFLICTO DEL ISIBORO-SECURE



PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA
Comisión Política
EN TORNO AL CONFLICTO DEL ISIBORO-SECURE

El conflicto iniciado el 15 de agosto con la marcha indígena del TIPNIS, en oposición a la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, ha sufrido un serio agravamiento, debido a la intervención policial del día 25, mostrando un comportamiento totalmente condenable, de parte de los policías.  En este sentido, siendo necesario un examen serio que refleje con objetividad los hechos y el trasfondo del problema, el Partido Comunista de Bolivia se pronuncia puntualizando lo siguiente:

El prólogo de la victoria principal

Servicio de prensa del PCFR
Traducido del ruso por Josafat S. Comín
El 18 de septiembre se celebraron en Rusia las últimas elecciones previas a las federales (fijadas para el 4 de diciembre. N de la T): las elecciones regionales de la ciudad de Vyksa y de la región de Vyksunski en la provincia de Nizhni Nóvgorod. Según los resultados oficiales, hechos públicos en la mañana del lunes, el PCFR obtuvo el 34,41%, “Rusia Unida” el 34,05%, el PLDR el 11,02% y “Rusia Justa” el 9,43%.
Comenta la noticia el primer vicepresidente del CC del PCFR y responsable de campaña del partido, Iván Miélnikov:
-Considero que es un éxito muy serio de nuestro partido y un triunfo muy demostrativo. En primer lugar, es el último test político a nivel regional antes de las elecciones a la Duma. En segundo lugar, si tenemos en cuenta el aspecto geográfico, hay que ver que no estamos ante un territorio con características especiales, no es una región lejana, ni una provincia con particularidades propias. Es un lugar clásico, que muestra en miniatura la correlación de fuerzas, si no a nivel de toda Rusia, sí cuando menos en la mayor parte de su zona central, es decir, en las regiones donde vive la aplastante mayoría de votantes. En tercer lugar, estas elecciones se han desarrollado estando como estamos ya inmersos en la más activa de las campañas del “partido del poder” a nivel federal, incluyendo los ataques televisivos sobre los sentimientos de los electores.
Por cierto que nuestro recuento paralelo demuestra que la distancia es aún mayor: 36% para el PCFR y menos del 35% para “Rusia Unida”. A todas estas tendencias positivas, habría que añadir que además ganamos en cuatro circunscripciones de escaño único.
Nuestra victoria en Vyksa y en la región de Vyksunski, representa toda una bofetada a toda esa sociología del gobierno, que no muestra ni de lejos los ánimos reales en el seno de la sociedad. Ahora todos podrán ver cuales son esos ánimos reales. Y encomendamos a todos nuestros activistas, responsables de agitación y propaganda, a todos nuestros partidarios, dar la mayor difusión posible entre los ciudadanos a este resultado, a este brillante rayo de luz en el oscuro reino de la propaganda de “Rusia Unida”.
Fuente:

Lenin: El águila de las montañas ( STALIN)

  (Parte 1 de 2)

  Discurso pronunciado por el camarada I. V. Stalin en la Escuela Militar del Kremlin, el 28 de enero de 1924.
Publicado en el nº 34 del Pravda del 12 de febrero de 1924.


Camaradas: Me han comunicado que habeis organizado un homenaje dedicado a la memoria de Lenin, y que yo era uno de los oradores invitados. Creo que no es menester hacer una exposición sistematizada de las actividades de Lenin. Entiendo preferible limitarme a una serie de hechos que hagan resaltar ciertas peculiaridades de Lenin como hombre y como político. Quizás no existe una relación interna entre estos hechos, mas esto no puede tener una importancia decisiva para quien se quiera formar una idea general sobre Lenin. En cualquier caso, pocas posibilidades tengo, en este momento, de daros más de lo que acabo de prometer.

EL ÁGUILA DE LAS MONTAÑAS

Conocí a Lenin por vez primera en 1903. Ciertamente, este conocimiento no fue personal, sino por correspondencia. Dejó en mi, por aquel entonces, una marca indeleble que no se apagó en todo el tiempo que vengo trabajando en el Partido. Me encontraba entonces en Siberia, deportado. Al conocer el trabajo revolucionario de Lenin en los últimos años del siglo XIX y, sobre todo, después de 1901, tras la publicación de Iskra, me convencí de que teníamos en Lenin un hombre extraordinario. No era entonces, a mi parecer, un simple jefe de Partido; era un verdadero creador, porque solo él comprendía la propia natureza y las necesidades urgentes de nuestro Partido. Cuando lo comparaba con los otros jefes de nuestro Partido, pensaba siempre que los compañeros de lucha de Lenin –Plejanov, Mártov, Axelrod y otros- estaban muy por debajo de él; que Lenin, en comparación con ellos, no era simplemente uno de los dirigentes, sino un jefe de tipo superior, un águila de las montañas, sin miedo en la lucha y conduciendo audazmente el Partido hacia adelante, por el camino entonces inexplorado del movimiento revolucionario ruso. Esta impresión acabó por penetrar tan profundamente en mi espíritu, que sentí la necesidad de escribir sobre esto a un íntimo amigo mío, emigrado en el extranjero, pidiéndole su opinión. Al cabo de algún tiempo, cuando ya estaba deportado en Siberia –a finales de 1903- recibí una respuesta entusiasta de mi amigo, una carta simple pero profunda, escrita por Lenin, a quien mi amigo mostró mi propia carta. La misiva de Lenin era relativamente corta, pero contenía una crítica audaz y valiente de las actividades prácticas de nuestro Partido, así como una exposición magnificamente clara y concisa de todo el plan de trabajo del Partido para el futuro próximo. Solo Lenin sabía escribir sobre las cuestiones más complejas con tanta simplicidad y claridad, concisión y audacia, que sus frases no parecían que hablaban, sino que disparaban. Esta pequeña carta, clara y audaz, me convenció todavía más de que teniamos en Lenin al águila de las montañas de nuestro Partido. No puedo perdonarme tener que haber quemado aquella carta de Lenin, así como muchas otras, siguiendo la costumbre del viejo militante en la ilegalidad.

Datan de aquel momento mis relaciones con Lenin.
LA MODESTIA 
Me encontré por vez primera con Lenin en diciembre de 1905, en la Conferencia bolchevique de Tamerfors (Finlandia). Aguardaba ver al águila de nuestro Partido, el gran hombre, grande no solo desde el punto de vista político, sino también, desde el punto de vista físico, porque imaginaba a Lenin como un gigante de postura imponente y majestuosa. Fue muy grande mi decepción cuando vi a un hombre completamente común, de estatura menor que la media, y que no se diferenciaba en nada, absolutamente en nada, de los demás mortales...

La costumbre dice que ‘un gran hombre’ debe llegar tarde a las reuniones, mientras los asistentes aguardan su aparición con corazón ansioso; que cuando el grande home vai aparecer, los miembros de la reunión avisan: pss..., ¡silencio, ya viene! Sabía que este cerimonial no era superfluo, que inspiraba respeto. Fue muy grande mi decepción cuando descubro que Lenin llegará a la reunión antes que los delegados y que, pasivo, entabló, sin ninguna afectación, la más banal de las charlas con los delegados más modestos de la Conferencia. No niego que esto me pareció entonces una cierta violación de algunas normas imprescindibles.

Solo más tarde comprendí que esta sinceridad y esta modestia de Lenin, que este deseo de pasar desapercibido, o, en todo caso, de no llamar la atención, de no deshonrar su alta posición, eran trazos que constituían uno de los puntos más fuertes de Lenin, como nuevo jefe de las nuevas masas, de las masas sinceras y comunes de las camadas más bajas y profundas de la Humanidad.


LA FUERZA DE LA LÓGICA

Magníficos fueron los discursos que Lenin pronunció en esta Conferencia: sobre los problemas del mundo y sobre la cuestión agraria.

Infelizmente, no fueron conservados. Fueron discursos inspirados, que encendieron un clamoroso entusiasmo en toda la Conferencia. La extraordinaria fuerza de convicción, la sinceridad y claridad de los argumentos, las frases breves e inteligibles para todos, la falta de ostentación, de gestos teatrales y de frases rimbombantes dichas para producir impresión; todo eso distinguía favorablemente los discursos de Lenin de los discursos de los oradores ‘parlamentares’ comunes.

Pero no fue este aspecto de los discursos de Lenin el que más me impresionó entonces, sino la fuerza invencible de su lógica, que, dicho claramente, se apropiaba del auditorio, electrizándolo poco a poco para, enseguida, acabar cautivándolo, como se dice, sin reservas. Recuerdo que muchos delegados decían:

«La lógica de los discursos de Lenin es como tentáculos poderosos que envuelven a la gente por todos los lados y de los cuales no hay modo de escapar: es mejor rendirse que sufrir un completo fracaso».

Coincido en que esta particularidad de los discursos de Lenin es el aspecto más fuerte de su oratoria.


SIN LLORIQUEOS

Encontré a Lenin por segunda vez en 1904, en Estocolmo, en el Congreso de nuestro Partido. Se sabe que en este Congreso los bolcheviques quedaron en minoría y sufrieron una derrota. Por vez primeira vi a Lenin en el papel de derrotado. No se parecían en nada a esos jefes que, después de una derrota, lloriquean y pierden los nervios. Al contrario, la derrota hizo que Lenin centuplicase su energía. Animando a sus partidarios para nuevos combates, para la victoria futura. Hablo de la derrota de Lenin. Pero ¿cuál era su derrota? Era preciso ver a los adversarios de Lenin, los vencedores del Congreso de Estocolmo, Plejanov, Axelrod, Martov y los demás: no eran, ni de lejos, verdaderos vencedores, porque Lenin, con su crítica implacable del menchevismo, no les dejó, como se acostumbra a decir, ni un hueso entero. Recuerdo como nosotros, delegados bolcheviques, después de reunirnos en un grupo compacto, observábamos a Lenin pidiéndole que nos aconsejase. En los discursos de algunos delegados se notaba el cansancio, el desánimo. Recuerdo como Lenin, contestando aquellos discursos, murmuró entre dientes y en tono mordaz:

«No lloriqueen, camaradas, venceremos sin duda alguna porque tenemos razón».

El odio a los intelectuales llorones, la fe en las propias fuerzas, la fe en la victoria, de todo esto nos hablaba entonces Lenin. Se percibía que la derrota de los bolcheviques era pasajera, que los bolcheviques vencerían en un futuro muy próximo.

«No lloriqueen en caso de derrota». Es precisamente este el aspecto particular de la actividad de Lenin que permitió agrupar a su alrededor a un ejército dedicado a la causa hasta el fin y henchido de fe en sus propias fuerzas.


SIN PRESUNCIÓN

En el siguiente Congreso, en 1907, en Londres, fueron los bolcheviques quienes obtuvieron la victoria. Vi entonces a Lenin por primera vez en el papel de vencedor. Generalmente, la victoria embriaga a cierta clase de jefes, henchidos de vanidad, se vuelven presuntuosos. En la mayoría de estos casos, se ponen a cantar victoria y a dormir en los laureles. Pero Lenin no se asemejaba en nada a esta clase de jefes. Al contrario, era precisamente tras la victoria cuando mantenía una vigilancia particular y permanecía en guardia. Recuerdo que Lenin repetía con insistencia a los delegados:

«Primero, no dejarse embriagar por la victoria, ni tampoco envalentonarse, segundo, consolidar el éxito obtenido; tercero, acabar con el enimigo, porque solo está vencido, pero aun no está aniquilado».

Se burlaba mordazmente de los delegados que afirmaban a la ligera que «se acabó para sempre con los mencheviques». No le era difícil demostrar que los mencheviques tenían todavía raíces en el movimiento obrero y que se debía combatirlos con habilidad, evitando sobreestimar las propias forzas y, sobre todo, menospreciar las del enemigo.

«No envalentonarse con la vitoria». Es este precisamente el trazo particular del camarada Lenin que le permitía observar con lucidez las fuerzas del enemigo y asegurar al Partido contra cualquier sorpresa.

Lenin: El águila de las montañas (Parte 2 de 2) 

 

FIDELIDAD A LOS PRINCIPIOS

Los jefes de un partido no pueden dejar de valorar la opinión de la mayoría de su partido. La mayoría es una fuerza con la que un jefe no puede dejar de contar. Lenin lo comprendía tan bien como cualquier otro dirigente del Partido. Pero Lenin nunca fue prisionero de la mayoría, sobre todo cuando esa mayoría no se apoyaba sobre una base de principios. Hubo momentos en la historia de nuestro Partido en los que la opinión de la mayoría o los intereses momentáneos del Partido chocaban cn los intereses fundamentales del proletariado.

En estos casos, Lenin, sin vacilar, se ponía del lado de los principios contra la mayoría del Partido. Todavía más, no temía en casos semejantes intervenir literalmente solo contra todos, pensando, como decía a menudo, que «una política de principios es una política cierta».

Los dos hechos siguientes son particularmente característicos en este sentido:

Primeir hecho: Fue durante el período entre 1909 y 1911, cuando el Partido, deshecho por la contrarrevolución, estaba en plena descomposición. Era el período en el que nadie tenía fe en el Partido, en que no solo los intelectuales, sino buena parte de los obreros, desertaban en masa del Partido; período en el que se repelía toda actividad clandestina, período de liquidacionismo y eliminamiento. No solo los mencheviques, también los bolcheviques estaban divididos entonces en una serie de fracciones y distintas corrientes, desligadas en su mayoría del movemento obrero. Se sabe que fue precisamente en aquel período cando nació la idea de liquidar totalmente las actividades clandestinas del Partido, de organizar a los obreros en un partido legal, liberal, stolypiniano. Lenin fue entonces el único que no se dejó engañar por el contagio y que mantuvo en alto la bandera del Partido, reuniendo, con una paciencia asombrosa, con una tensión sin precedentes, las fuerzas del Partido dispersas y deshechas, combatiendo en el interior del movimiento obrero todas las tendencias hostiles al Partido, defendiendo el principio del Partido como un valor extraordinario y una perseverancia increíble.

Se sabe que, más tarde, Lenin salió vencedor de aquella lucha por el mantenimiento del principio del Partido.

Segundo hecho. Fue en el período de 1914 a 1917, en plena guerra imperialista, en el momento en el que todos los socialdemócratas e socialistas, o casi todos, llevados por el delirio patriótico general, se pusieran al servicio del imperialismo de sus países. Era el período en el que la Segunda Internacional inclinaba sus banderas ante el Capital, en el que inclusive hombres como Plejanov, Kautski, Guesde, etc., no resistieron ante la ola de chauvinismo; Lenin fue entonces el único hombre, o casi el único, que emprendió decisivamente la lucha contra el socialchauvinismo y el socialpacifismo, evidenció la traición de los Guesde y de los Kautski y estigmatizó la indecisión de los ‘revolucionarios’ que nadaban entre dos augas. Lenin comprendía que era seguido por una insignificante minoría, pero para el águila no tenía una importancia decisiva, porque sabía que la única política cierta, de cara al futuro, era la del internacionalismo consecuente; porque sabía que la política de principios era la única política acertada.

Se sabe que en aquella lucha por una nueva Internacional, Lenin también salió vencedor.

«Una política de principios es la única política cierta». Tal era precisamente la fórmula con la ayuda de la cual Lenin asaltaba las nuevas posiciones ‘inexpugnables’, ganando para el marxismo revolucionario a los mejores elementos del proletariado.

LA FE EN LAS MASAS

Los teóricos y los jefes de partidos que conozcan la historia de los pueblos y que estudiaron el método, de principio a fin, de las revoluciones, algunas veces padecen una enfermedad indecorosa. Esta enfermedad es el temor a las masas, la falta de fe en el poder creador de las masas, lo que, algunas veces, origina en los jefes cierto aristocratismo en relación a las masas poco iniciadas en la historia de las revolucións, mas destinadas a destruir lo viejo y construir lo nuevo. El temor de que los elementos se desencadenen, de que las masas ‘puedan demoler de más’, el deseo de representar el papel de amos, esforzándose en instruir a las masas por medio de libros, pero sin el deseo de instruírse junto a estas masas, este es el futuro de tal aristocratismo.

Lenin era completamente opuesto a semejantes jefes. No conozco ningún revolucionario que tuviera una fe tan profunda como Lenin en las fuerzas creadoras del proletariado y en el acierto revolucionario de su instinto de clase; no conozco ningún revolucionario que supiera como Lenin flagelar tan implacabelmente a los críticos ultrapedantes del ‘caos de la revolución’ y de la ‘bacanal de los actos espontáneos de las masas’. Recuerdo como, durante una conversación, Lenin replicío sarcásticamente a un camarada que dijo que «después de la revolución debía estabelecerse un orden normal»:

«Es una desgracia que los que desean ser revolucionarios olviden que el orden más normal en la historia es el de la revolución».

Por eso su desprecio para con todos los que se comportaban de un modo altivo con las masas e intentaban instruirlas por medio de libros. Es por esto por lo que Lenin repetía incansabelmente que era preciso aprender con las masas, comprender el sentido de sus acciones, estudiar atentamente la experiencia práctica de su lucha.

La fe en las fuerzas creadoras de las masas: tal es el aspecto particular de la actividad de Lenin que le daba la posibilidad de comprender la significación del movimiento espontáneo de las masas y de orientarlo por el camino de la revolución proletaria.

EL GENIO DE LA REVOLUCIÓN

Lenin nació para la revolución. Fue realmente el genio de las explosiones revolucionarias y el gran maestro del arte de dirigir las revoluciones. Nunca se sentía tan a gusto, tan feliz como en la época de las conmociones revolucionarias. Pero esto no quiere decir, de ningún modo, que Lenin aprobara en la misma medida toda conmoción revolucionaria, ni tan poco que se pronunciara siempre en cualquier circunstancia a favor de las explosiones revolucionarias. De ningún modo.

Tan solo quiere decir que la perspicacia genial de Lenin nunca se manifestaba con tanta plenitud, con tanta precisión, como en los momentos de explosiones revolucionarias. En los días de acciones revolucionarias florecía literalmente, adquiría el don de la doble visión, adivinaba con anticipación el movimiento de las clases y los vaivenes de la revolución como si los tuviese en la palma de la mano. Se decía en el Partido con razón: «Ilitch sabe nadar en las ondas de la revolución como pez en el agua».

Por eso la claridad ‘asombrosa’ de las palabras de orden tácticas de Lenin y la audacia ‘vertiginosa’ de sus planes revolucionarios.

Me vienen ahora a la memoria dos hechos particularmente característicos y que destacan aquella particularidad de Lenin.

Primer hecho. Era la víspera de la Revolución de Octubre, cuando millones de obreros, campesinos y soldados, empujados por la crisis en la retaguardia y en el frente, exigían la paz y la libertad; cuando los generales de la burguesía preparaban la instauración de una dictadura militar, con el objetivo de llevar la guerra ‘hasta el fin’; cuando toda la supuesta ‘opinión pública’ y todos los supuestos ‘partidos socialistas’ eran hostiles a los bolcheviques y los calificaban de ‘espías alemanes’; cuando Kerensky tentaba hundir al Partido de los bolcheviques en la ilegalidad y ya lo consiguió en parte; cuando los ejércitos, todavía poderosos y disciplinados, de la coalición austro-alemana, se erguían ante nuestros ejércitos cansinos y en estado de descomposición, y los ‘socialistas’ de Europa occidental continuaban mantendo tranquilamente el bloque con sus gobiernos, con el objetivo de proseguir ‘la guerra hasta la victoria completa’...

¿Qué significaba desencadear una insurrección en aquel momento?

Desencadenar una insurrección en esas condiciones era arriesgar todo. Mas Lenin no temía arriesgarlo, porque sabía y veía con su ojear clarividente que la insurrección era inevitable, que la insurrección vencería, que la insurrección en Rusia prepararía el fin de la guerra imperialista, que la insurrección en Rusia pondría de pie a las masas agotadas de Occidente, que la insurrección en Rusia transformaría la guerra imperialista en guerra civil, que de esta insurrección nacería la República de los Soviets, que la República de los Soviets serviría de baluarte al movimiento revolucionario del mundo entero.

Se sabe que aquella previsión revolucionaria de Lenin fue después cumplida con una precisión sin par.

Segundo hecho. Fue en los primeros días que siguieron a la Revolución de Octubre cuando el Consejo de los Comisarios del Pueblo intentaba obligar al general rebelde Dukonin, generalísimo de los ejércitos rusos, a suspender las hostilidades y a entablar conversaciones con los alemanes buscando un armisticio. Recuerdo como Lenin, Krylenko (el futuro jefe supremo) y yo fuimos al Estado Mayor Central de Petrogrado para ponernos en contacto con Dukonin por radio. Era un momento angustioso. Dukonin y el Gran Cuartel General se negarpm categóricamente a cumplir la orden del Consejo de Comisarios del Pueblo. Los mandos del ejército estaban enteramente en las manos del Gran Cuartel General. En lo tocante a los soldados, se ignoraba lo que diría aquel ejército de 12 millones de hombres, sometido a las llamadas organizaciones del ejército, que eran hostiles al Poder de los Soviets. En Petrogrado mismo, como se sabe, tuvo lugar entonces la insurrección de los alumnos de las academias militares. Mientras, Keresnky avanzaba en el tren de la guerra sobre Petrogrado. Recuerdo que, después de un momento de silencio junto al aparejo, el rostro de Lenin fue iluminado por no se que luz extraordinaria. Se veía que Lenin ya tomó una decisión:

«Fuimos a la estación de radio, dijo Lenin, en ella prestaremos un buen servicio; destituiremos, por orden especial, al general Dukonin; en su lugar nombraremos al camarada Krylenko jefe supremo, dirigiéndonos a los soldados por encima de las cabezas del comando, animándolos a desobedecer a los generales, cesar las hostilidades, entrar en contacto con los soldados austro-alemanes y tomar la causa da paz en sus propias manos».

Era un ‘salto desconocido’. Pero Lenin no tenía miedo de aquel ‘salto’; al contrario, se anticipaba a el, porque sabía que el ejército quería la paz y que la conquistaría barriendo todos los obstáculos puestos en seu camino, porque sabía que aquel medio de establecer la paz tendría repercusión sobre los soldados austro-alemanes y reavivaría el deseo de paz en todos los frentes sin excepción.

Es sabido que también aquella previsión revolucionaria de Lenin fue cumplida más tarde de modo exacto.

Una perspicacia genial, una facultad de comprensión, de adivinar, tales eran precisamente las cualidades propias de Lenin que le permitían elaborar una estrategia cierta y una línea de conducta clara en los virajes del movimiento revolucionario.

Josiv Vissarionovich Dzugashvili "Stalin". 1924.

(Extraído del blog ANDALUCIA PROLETARIA  y  de Galiza "Estoutras. Notas Políticas" y traducido al castellano)

La Noche De San Juan (Nilo Soruco) VIDEO


La noche de San Juan  (Nilo Soruco)

Han matado a mi padre
Porque será
Han matado a mi padre
En la noche de San Juan …
en la noche de San Juan…
en la noche de San Juan…

Temblaba de frió en la noche de San Juan
Cuando balas asesinas lo mataron a Papá
Cuando balas asesinas lo mataron a Papá

Mi madre lo esperaba con su tacita de té
Y un poquito de singani pero el ya no volvió
Y un poquito de singani pero el ya no volvió


Han matado a mi padre
Porque será
Han matado a mi padre
En la noche de San Juan …
en la noche de San Juan…
en la noche de San Juan…

Rosendo García, minero y dirigente
Te mataron, te mataron, en la noche de San Juan
Te mataron, te  mataron, en la noche de San Juan



Con ruido de gorras, de botas y fusiles
Vinieron y mataron en la noche de san Juan
Vinieron y mataron en la noche de san Juan


Han matado a mi padre porque será
Han matado a mi padre
en la noche de San Juan…
en la noche de San Juan…
en la noche de San Juan…


Rosendo García, minero y dirigente
Te mataron, te mataron, en la noche de San Juan
Te mataron, te  mataron, en la noche de San Juan

Soldado, soldado, tiraste sin saber
que era tu hermano el que iba a caer
que era tu hermano el que iba a caer

Los negros socavones nos gritan al pasar
Rosendo no has muerto traerás la libertad
Rosendo no has muerto traerás la libertad..

(Banda sonora de la película el Coraje del Pueblo)