Guennadi Ziugánov
Pravda
Traducido del ruso por Josafat
S. Comín
En el 23 aniversario
de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán.
A día de hoy, para toda la gente pensante es cada vez más
evidente que el envío de tropas soviéticas a la República Democrática de
Afganistán fue un paso correcto y bien meditado del gobierno de la URSS, para
garantizar la seguridad de nuestras fronteras meridionales.
Los soldados soviéticos cumplieron con honor su deber
internacionalista. Debemos de estar orgullosos de nuestros héroes. Algunos
llegaron a Afganistán cumpliendo órdenes, otros bajo el dictado del corazón,
para ayudar a un pueblo hermano que había caído bajo el rodillo de la
globalización imperialista. No llegaron con ánimo de conquista, lucharon y
murieron por la independencia y soberanía de la República de Afganistán, demostrando
su arrojo y heroísmo. Honor y loas para ellos por aquello, y para muchos,
gloria eterna.
El 15 de febrero de 1989, hace ahora justo 23 años, las tropas
soviéticas abandonaron Afganistán. Nuestros soldados salían rodeados de flores
y sonrisas, rindiendo los últimos honores a los caídos. Muchos de ellos fueron
condecorados con órdenes y medallas, a 86 se les concedió el título de Héroe de
la Unión Soviética, de los que 26 fueron a título póstumo.
De que no se trató de una guerra de conquista dan fe las
siguientes cifras: solo en la segunda mitad de 1989 las tropas soviéticas destruyeron
417 caravanas con armamento proveniente de Paquistán e Irán. Entre los trofeos:
1000 unidades de artillería antiaérea, más de 30 mil proyectiles a reacción,
más de 700 morteros y 25 mil minas, una enorme cantidad de fusiles y munición.
Hace 23 años que salimos de esa guerra. ¿Qué quedó?
Sin la ayuda de la URSS, y luego de Rusia, el gobierno de
Najibullah resistió 3 años. De no ser por la traición de Yeltsin y Gorbachov y
su entorno, tendríamos en Afganistán un país amigo del que no nos llegaría ese
flujo de narcóticos.
La guerra en Afganistán continúa. Es la guerra del
capitalismo mundial por áreas de influencia y recursos naturales, contra un
pueblo afgano amante de la paz, es la guerra por la creación de un nuevo foco
de tensión en los límites del sur de Rusia.
Por desgracia, esa
hermandad afgana de participantes en actos bélicos se fue completando como
resultado de nuevas guerras y conflictos, surgidos en el propio territorio de
la antigua URSS y en la misma Rusia.
Como resultado de la criminal destrucción de la URSS, los
veteranos de la contienda afgana se vieron humillados y difamados.
El tiempo nos acabó dando la razón a aquellos que
advertíamos de que en las condiciones creadas, nuestro país solo tiene dos
fieles aliados: al Ejército Soviético y su Flota. Por desgracia la comprensión
de esto llega muy tarde.
La memoria de los caídos en Afganistán sigue y seguirá
presente en nuestros corazones. Nuestra más profunda reverencia a esas madres
que educaron a unos hijos dispuestos a sacrificarse por la vida en la Tierra. ¡Gloria
eterna a nuestros héroes!
El deber de la sociedad es prestar ayuda con arreglo a sus
posibilidades, a aquellos soldados que recibieron heridas, a aquellos que
tomaron parte en los conflictos locales en el territorio de nuestro país y más
allá de sus fronteras, devolverles los privilegios que les fueron retirados, el
honor y la dignidad de los Defensores de la Patria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario