El Comunista

En el 95 aniversario del asesinato de Rosa y Karl
En Berlín, capital de Alemania, es decir el corazón político del país más poderoso de la Unión Europea, cada año en Enero decenas de miles honran a los revolucionarios caídos Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht visitando sus tumbas tras una marcha de conmemoración. La marcha reúne al conjunto más amplio de la izquierda revolucionaria y también atrae a camaradas de países vecinos. ¿Qué es lo que hace que tantos progresistas se unan en el invierno alemán para esta causa? ¿Por qué estas dos personalidades son consideradas tan importantes y se les tiene en tal alta estima?
Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht sobresalen por su legado como cofundadores y líderes del Partido Comunista de Alemania, y previamente como militantes de la Liga Espartaco y el Grupo Internacional de socialdemócratas de izquierda, iniciado por Luxemburgo desde 1914. La formación del Grupo Internacional fue una consecuencia de la falla histórica del Partido Social Demócrata, su traición contra el internacionalismo proletario que se manifestó en consentir con las aventuras bélicas del imperialismo alemán. Los marxistas, antiimperialistas, antimilitaristas en el Partido, dedicados al internacionalismo proletario no podían estar de acuerdo.
Desafortunadamente, Karl Liebknecht fue el único diputado socialdemócrata del Reichstag en hablar en contra de esta vergüenza del Partido. Inmediatamente después de la aprobación por los socialdemócratas a la guerra en el Reichstag, Rosa Luxemburgo reunió a los camaradas marxistas, poniendo los fundamentos de una estructura proletaria y clasista más allá de las traiciones de la dirección del partido.
El grupo no pudo prevenir el estallido de la 1ª Guerra Mundial en 1914. Tanto Liebknecht como Luxemburgo se encontraban encarcelados y amenazados muchas veces por su propaganda antimilitarista. En contra del chovinismo en Alemania, Liebknecht declaró que para los revolucionarios el mayor enemigo es aquel que tienen en su propio país. El grupo recibió la Gran Revolución Socialista de Octubre con entusiasmo.
Finalmente, en 1918 la Revolución de Noviembre le puso un final a la guerra. Una vez más los socialdemócratas probaron su papel de “doctor de cabecera del capitalismo”. Ahogaron la revolución y pronto se aliaron con las viejas fuerzas reaccionarias. Dándose cuenta de esto, Liebknecht y Luxemburgo, entre otros, decidieron que era necesaria una organización revolucionaria autónoma y clasista. Luxemburgo, en Rote Fahne (el periódico de la Liga Espartaco,Bandera Roja) escribió: “La cuestión que la historia pone en la agenda es: ¿democracia burguesa o democracia socialista? Dictadura del proletariado, esto es democracia en el sentido socialista…esto es el uso de todos los medios del poder político para poner en práctica el socialismo para la expropiación de la clase capitalista –en el sentido de y a través de la voluntad de la mayoría del proletariado revolucionario, por tanto en el espíritu de la democracia socialista.”
Los revolucionarios evidentemente no podían ya militar en un Partido dominado por reformistas. Esto llevó a la fundación del partido Comunista de Alemania en los albores de 1919. Luxemburgo y Liebknecht fueron personalidades dirigentes del nuevo Partido. El odio del enemigo de clase probó lo justo de su decisión. Para el 15 de Enero, en el mismo año, los camaradas fueron capturados por fuerzas del ejército con el consentimiento de la dirigencia socialdemócrata, cruelmente torturados y asesinados. En su muerte, Lenin nombró a Luxemburgo un “águila de la revolución”.
Su sacrificio no se olvida desde entonces. En particular, los revolucionarios de hoy que se reúnen para su conmemoración, están de acuerdo que el luto es insuficiente. Verdadera conmemoración significa continuar el camino que los camaradas nos han enseñado y que empezaron. De ahí que la marcha también se dedica a cuestiones tópicas. En el año del centenario de la 1ª Guerra Mundial, el tema es el imperialismo alemán actual. La convocatoria a la marcha condena las intervenciones militares imperialistas que están ocurriendo o que son una amenaza real, como aquellas contra Malí, Siria e Irán. Condena la presencia del ejército alemán en lugares como Afganistán y Turquía. Condena el racismo, antisemitismo y los recortes sociales. Llama al internacionalismo, a un mundo con justicia social, solidaridad y en paz. Los asistentes están conscientes: Esto solo puede alcanzarse mediante el derrocamiento del actual sistema basado en la explotación y del imperialismo.
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