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FARC-EP dispuestas a pactar Tratado de Regularización de la Guerra

FARC-EP Diálogos de paz 
“...No pueden pedirle a las FARC-EP que cesen unilateralmente la lucha a fin de asegurar la ofensiva y la agresión desatada por el alto mando militar contra la insurgencia, contra el movimiento popular y sus organizaciones..."

La Delegación de Paz de las FARC-EP acudió a la vigésima jornada de conversaciones con el gobierno, luego de un receso de varios días durante los cuales se desarrolló el importante evento de la II Cumbre de la CELAC, realizada en La Habana.

Antes de ingresar a las oficinas del PALCO, La Delegación de Paz de las FARC-EP hizo pública una misiva dirigida al Señor vicepresidente de Colombia, en alusión a un reciente pronunciamiento suyo sobre la urgencia de pactar unos “mínimos humanitarios” para fortalecer los diálogos de La Habana. (Comunicado al final)


Un Tratado de Regularización de la Guerra, ha sido una de las propuestas de las FARC-EP al gobierno desde que comenzaron las conversaciones de Paz, un buen comienzo para generar confianza entre las partes y evitarle a Colombia mas desangre. 

A través de la misma misiva dirigida al doctor Angelino Garzón, la delegación fariana le recordó al país y al mundo, que esa ha sido una de sus insistentes propuestas. La respuesta ha sido siempre un rotundo No, pese a los reiterados gestos de buena voluntad y reconciliación hechos por la insurgencia. (Propuesta Acuerdo especial)

Tanto el Ministro de la Defensa y altos mandos militares amantes de la confrontación, como distintos medios de comunicación apéndices de este ministerio, han articulado una guerra publicitaria sin precedentes en aras de sembrar en la opinión publica la matriz que son las FARC-EP quienes tienen que demostrar voluntad de Paz, minimizando la violencia estatal contra la gran fuerza social y política que constituye nuestro pueblo.

Listos, “desde ya, dispuestos a la implementación inmediata” de ese acuerdo que regule el uso de la fuerza de ambas partes, que cese la brutalidad y recrudecimiento de la guerra, pero también dice la comunicación leída por el comandante Pablo Catatumbo, que entre las obligaciones del gobierno, está el desmonte, efectivo, de los escuadrones de la muerte que componen su ejército paraestatal.

“ (...) No pueden pedirle a las FARC-EP que cesen unilateralmente la lucha a fin de asegurar la ofensiva y la agresión desatada por el alto mando militar contra la insurgenicia, contra el movimiento popular y sus organizaciones... Pactar unos mínimos involucra a las dos partes que intervienen en el conflicto, es decir, al gobierno y a la insurgencia”. Termina la misiva.

Finaliza su intervención el comandante Pablo, con un breve intercambio con la prensa.

“Si, hubo una reunión de la Delegación Paz de las FARC-EP con el presidente Mujica” respondió a los medios de comunicación.

De igual manera dio respuesta a la pregunta sobre la posible presencia del comandante Timoleón Jiménez en La Capital de Paz del Continente, La Habana-Cuba:

“Ha sido tradicional en la política del uribismo el empleo permanente y reiterado de la mentira y calumnia, si Oscar Iván Zuluaga tiene pruebas de esto, que las presente. El comandante Timoleón Jiménez no ha estado ni está en La Habana”.

“Un programa de desminado, por supuesto que iría incluido en un Tratado de Regularización de la Guerra”, aseguro nuestro vocero al ser indagado al respecto por uno de los periodistas

A continuación la "Carta pública al vicepresidente Angelino Garzón":

La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, 3 febrero 2014
Señor:
ANGELINO GARZÓN
Vicepresidente de la República
Bogotá
Hemos leído con suma atención su reciente pronunciamiento como ciudadano acerca de la conveniencia, de que tanto el Gobierno como la guerrilla de las FARC, en beneficio de la paz para Colombia, suscriban de inmediato un “Acuerdo sobre minimos humanitarios” que permitan fortalecer y avanzar en los diálogos de La Habana.
Sobre el particular, permítanos recordarle al país, que desde el inicio de las conversaciones de paz con el Gobierno del Presidente Santos, las FARC-EP hemos manifestado de manera pública y reiterada nuestra absoluta disposición para concertar y firmar de manera inmediata un Tratado de Regularización de la Guerra, o un cese bilateral de hostilidades entre las partes que, con verificación internacional, facilite encontrar con mayor rapidez ambientes de seguridad y confianza entre las comisiones de diálogo de las partes, y  sobre todo, para  aliviar las tragedias y la zozobra que afectan a millones de colombianos, inmersos en la vorágine de esta guerra.
A nuestra propuesta de pactar un cese bilateral del fuego, o un Tratado de Regularización de la Guerra, la respuesta del gobierno en boca del ministro de la guerra, Juan Carlos Pinzón, y de algunos altos mandos que se benefician de la confrontación, ha sido de rechazo absoluto.
Simultáneamente, a la postura de confrontación permanente y fatal, adoptada por el Gobierno, los que no arriesgan el pellejo, pero sí se benefician de esta prolongada contienda, los  corifeos de la guerra y la violencia contra el pueblo y sus organizaciones, incrustados todos ellos en las altas esferas de la sociedad y en la mayoría de los medios de comunicación, radio, prensa y televisión, desatan una  mediática campaña exigiéndoles a las FARC EP, que cesen unilateralmente la lucha a fin de asegurar la ofensiva y la agresión desatada por los altos mandos, algunos de ellos representantes del mas hirsuto militarismo en Colombia. 
Señor Vicepresidente, el Estado colombiano ha reconocido la existencia de un conflicto social y armado en el territorio nacional, que implica la existencia de dos fuerzas en conflicto: la oficial y la insurgente. Por tanto, no se entiende ni resulta lógico, que se pretenda exigir el cese unilateral de fuego a una sola de las partes, en este caso a las FARC-EP, en tanto el ejército, la policía, la marina, los asesores militares norteamericanos, israelíes e ingleses, continúan bombardeando, asesinando y persiguiendo, no solo a los combatientes de las FARC-EP y el ELN, sino a los luchadores por la recuperación de tierras, a los dirigentes agrarios, estudiantiles y sindicales, a los dirigentes de la Marcha Patriótica y de la UP. 
En ese contexto, doctor Angelino, no obstante las limitaciones ostensibles de su propuesta, la valoramos positivamente y desde ya, estamos dispuestos a concertar con el gobierno su implementación inmediata, agregando como es lógico, que el catálogo  de obligaciones para el gobierno deberá incluir entre otros aspectos, el desmonte de sus bandas criminales afines, tales como las llamadas “Urabeños”, “Rastrojos”, “Ejercito Anti restitución de Tierras” y otras mafias del narcotráfico, mal denominadas Bacrim, que son apenas las siglas del paramilitarismo criminal que nunca ha dejado de existir ni de contar con el respaldo del Ejército y la Policía.
Señor Vicepresidente, a nuestro juicio, la sensatez y el patriotismo de su propuesta acerca de pactar unos “mínimos humanitarios”, resulta de involucrar como es de elemental sentido común, a las dos partes que intervienen en el conflicto, es decir al Gobierno y a la insurgencia.
Sin otro particular,
Delegación de Paz de las FARC-EP.

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