Montevideo |
Uruguay se convirtió ayer en el segundo país en América Latina después de
Cuba en permitir el aborto, tras la aprobación por el Senado de la
despenalización de la práctica en las primeras 12 semanas de gestación.
"Bien, ha quedado aprobado el proyecto", declaró el vicepresidente Danilo
Astori, titular del Senado, dando fin a la votación, ante lo cual una decena de
mujeres de un grupo favorable al aborto que estaba en el sector del público
aplaudió y vitoreó el resultado.
"Es un gran paso. No es que le estemos dando un derecho a la mujer. La mujer
se lo toma, y no le pregunta al estado si se lo dio, la mujer cuando decide
abortar lo hace", dijo el senador oficialista Rafael Michelini al justificar su
voto a favor.
"Este proyecto atenta contra la vida y por tanto hemos votado en contra, y si
accedemos al gobierno en 2014 buscaremos su derogación", dijo el senador Jorge
Larrañaga, uno de los líderes del Partido Nacional, luego de la votación.
Varios senadores mencionaron durante sus discursos de fundamentación de voto
que se iba a lanzar una "propuesta de plebiscito" sobre la ley.
A diferencia de su predecesor Tabaré Vázquez, un médico que vetó una ley
similar, Mujica ha dicho que no se opondrá a una ley que dicte el Parlamento
representativo de la sociedad uruguaya.
La ley despenaliza los abortos pero exige que las mujeres justifiquen su
decisión frente a un panel de expertos y que esperen por lo menos cinco días
antes de confirmar que quieren continuar con el procedimiento.
La justicia no tendrá intervención excepto en casos de menores, que deberán
recibir el aval de un juez, con o sin el permiso de sus padres.
Pasadas las 12 semanas de gestación, la ley también despenaliza los abortos
cuando la vida de la madre esté en riesgo o el feto sufra patologías graves y
hasta las 14 semanas en el caso de embarazo producto de una violación.

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