Freddy Bejarano Becerra
En el sistema capitalista las crisis se suceden periódicamente.
Durante ella los trabajadores no pueden satisfacer sus necesidades
perentorias. Pero a la par los capitalistas destruyen parte considerable de las
mercancías para mantener los precios altos.
Grandes cantidades de mercancías no se pueden vender por la escasa
capacidad adquisitiva de la población; unas veces la arrojan al mar, se pudren
en los almacenes, se convierten en cenizas.
Durante la crisis del 29 al 33 en EE.UU. el trigo y el maíz se emplearon
parta combustible en vez de carbón; se mataron millones de cerdos; gran parte
de la cosecha de algodón se pudrió en los campos.
En el Brasil se arrojaron al mar millones de sacos de café. En
Dinamarca se aniquilaron grandes rebaños de vacas; en Francia e Italia
extermináronse miles de toneladas de fruta.
Durante las crisis perecen fuerzas productivas de la sociedad: las
máquinas se paraliza y se oxidan; se deterioran los edificios fabriles;
millones de mano de obra quedan condenados al desempleo.
Un periódico capitalista de EE.UU. publicó un artículo en el que decía
que sólo en 1934, en los países capitalistas
murieron de hambre 2.400.000 personas; ese mismo año se destruyeron mas de un
millón de vagones de trigo; 267.000 vagones de café; 258.000 toneladas de
azúcar; 25.000 toneladas de arroz, 25.000 toneladas de carne, etc. etc. y el
pueblo moría de hambre.
Los economistas burgueses y sus tambores de resonancia tratan de
ocultar el verdadero origen de las crisis. Dicen que son resultado de factores
casuales posibles de eliminar en el
sistema capitalista.
Proclaman que la causa fundamental de la crisis reside en la fortuita
alteración de la proporcionalidad entre las ramas de la producción o de la
“merma del consumo”, por eso recomendaron desarrollar la carrera armamentista y
la guerra.
La desproporción de la producción como la merma del consumo no son
fenómenos fortuitos, sino formas inevitables en que se manifiestan las
políticas capitalistas.
Si nos ponemos a pensar sobre las crisis del sistema, vemos declaraciones
de los capitalistas de que no habrá más crisis; pero la realidad, que es
tozuda, nos muestra la inconsistencia absoluta de tal afirmación.
Al hacer este artículo recuerdo haber leído, años atrás, el siguiente
diálogo entre una madre y su hijito. ¿Porqué no enciendes la estufa? ¡ con el
frío que hace!. Por que no tenemos carbón. Tu padre anda sin trabajo y nos
falta dinero para comprarlo. ¿Por qué el padre esta parado?. Por que hay
demasiado carbón. La familia del minero inglés pasa frió, por que se ha
extraído “demasiado” carbón.
Durante las crisis, en los países desarrollados, millones de
trabajadores, incluido los campesinos, pasan hambre por que se ha producido
“demasiado”. En esos países se tiene mas que suficientes medios de producción,
artículos de consumo, mano de obra, pero las chimeneas de las fábricas no
humean; las locomotoras paradas; los cereales se pudren en los campos; los
almacenes están abarrotados de mercancías, pero los obreros están sin trabajo y
sus familias pasan penurias. Este es el cuadro en el sistema capitalista.
La Paz, 27
de febrero de 2009

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