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Sobre la crisis en Egipto

Domenico Losurdo
Traducido por Juventud Comunista de Bolivia


Quien tuviese aún dudas sobre la infamia del imperialismo, haría bien en dar una mirada al Medio Oriente. Las guerras desencadenadas a partir de 1991 debían aportar civilidad, democracia, paz. Ahora, después de centenares de millares de muertos, millones de heridos y millones de prófugos, la realidad está bajo los ojos de todos. No se trata solo de las terribles devastaciones materiales. En ocasión de la primera y de la segunda guerra del Golfo, los Estados Unidos y el occidente han llamado a los chiitas iraquíes a la revuelta contra los sunitas; ahora llaman a los sunitas a tomar las armas contra los chiitas en Irak y sobre todo en Siria. En todo el Medio Oriente en la lucha contra los regímenes laicos resultantes de revoluciones anti coloniales y contra los movimientos de liberación nacional situados sobre posiciones laicas, el imperialismo ha recurrido a la religión y al fundamentalismo religioso: así fue en Irak, Libia, Siria, Palestina, donde Israel apoyó a Hamas contra la OLP de Arafat (sucesivamente asesinado). Impresionantes es la estela de destrucción y muerte: países como Irak, Libia, Siria, peligran en cuanto pueden cesar de existir como Estados nacionales unitarios e independientes, mientras que por demás privada de cualquier credibilidad es la fundación de un Estado nacional para el pueblo mártir palestino, cuya tierra es sistemáticamente expropiada.

Pero es peor. En Medio Oriente brota la guerra civil entre laicos y religiosos, en el ámbito del mundo religioso entre islamitas y cristianos, en el ámbito del Islam entre sunitas y chiitas; la devastación incluye inclusive las relaciones entre hombres y mujeres, las cuales vienen privada o peligran de ser privadas de los resultados conseguidos en la onda de las revoluciones anti coloniales. Ahí está la civilidad y la democracia, la paz de la cual el imperialismo pretende ser portador. Y no cambia nada si en la Casa Blanca se sienta Bush Sr., Clinton, Bush Jr., Obama...


Delante a esta obra barbárica de sistemática destrucción no sólo de los aparatos estatales de la misma sociedad civil, ¿qué postura deben tomar las fuerzas anti imperialistas? No, la contradicción de fondo no es entre laicos y religiosos, como quisiera hacer creer la ideología dominante: Irán y los combatientes de Hezbollah desenvuelven un papel indudablemente progresista; el mismo Hamas, aún apoyado en el pasado por Israel, es ahora objetivos de sus ataques salvajes.

¿Y los Hermanos Musulmanes? En Siria ellos desenvuelven un papel profundamente reaccionario y son de hecho subalternos al imperialismo y a Israel. Sin embargo en Arabia Saudita conducen una lucha digna de atención contra una monarquía feudal que es profundamente parasitaria y corrupta, que guarda todas sus esperanzas en el imperialismo y que en Medio Oriente es un pilar fundamental de la reacción.
¿Y cómo valorar a los Hermanos Musulmanes en Egipto? No hay duda que ellos se han unido al poder con el aval de Washington, que esperaba de utilizarlos y los ha utilizado en la lucha contra Siria. Pero es a la par indudable que el reciente golpe ha avenido con el aval de Washington y Tel Aviv. El Imperialismo y el sionismo comenzaban a desconfiar: Morsi había consolidad notablemente las relaciones entre Egipto y China; personalidades de importancia de los Hermanos Musulmanes se habían expresado negativamente sobre los acuerdos de Camp David (es decir sobre la capitulación de Egipto delante a Israel, con el consecuente aislamiento de la resistencia palestina); a los ojos del occidente eran motivos de desconfianza
las permanentes relaciones entre los Hermanos Musulmanes y Hamas, que continúa a oponerse a la farsa de un proceso de paz escenificado a cobertura del permanente expansionismo sionista. Ahí está el por qué a un cierto punto Washington y Tel Aviv han decidido dirigirse a los militares, los cuales muestran no obstante, una creciente intolerancia y tal vez inician a ser tentados por el nasserismo. Si hay algo que en Egipto tiene hoy unida una sociedad como visto profundamente desgarrada, es el odio contra el imperialismo norteamericano, que ha provocado la catástrofe ya vista.

¿Cómo deben comportarse en Egipto los anti imperialistas? No sería correcto realizar evaluaciones sobre una realidad de la cual no se tiene un conocimiento profundo. No obstante en cuanto al Medio Oriente, en su complejidad, una cosa me parece cierta. Las fuerzas anti imperialistas serán forzadas a luchar contra los desgarres y las devastaciones de la misma sociedad civil provocadas por los EE.UU., por la Unión Europea y por Israel. No sería correcto, ni a nivel analítico ni a nivel político estigmatizar como fascistas las fuerzas que en Egipto y en Medio Oriente son influenciadas por la religión y por el mismo fundamentalismo. Quien busca el fascismo debe mirar en primer lugar a la Casa Blanca. Entre fascismo e imperialismo hay un nexo estrechísimo: es una lección que en el novecientos el movimiento comunista ha aprendido solamente después de un tortuoso proceso de aprendizaje y que hoy no debe ser olvidada.

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